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Septiembre 17, 2022

«Siervos inútiles somos; hemos hecho sólo lo que debíamos haber hecho».
Lucas 17:10

No es común que se cite a la biblia por aquí, pero ese verso te va poniendo en contexto sobre lo que vamos a contarte hoy. Quizás te has topado por ahí con algún post o artículo sobre el Quiet Quitting, que en español sería algo así como «renuncia silenciosa». El término se ha puesto de moda entre los empleados Millennials y los Gen Z (o sea, los que tienen de 40 pa’bajo) que defienden la idea de que el famoso «dar la milla extra» en el trabajo realmente no es algo positivo, y están empleando el «quiet quitting» con sus jefes. 

Se hace lo que se puede patrón


Aunque el término habla de renunciar, no se refiere a irse del trabajo sin decir media palabra; y ni siquiera a irse, sino de renunciar a hacer cualquier función que no esté claramente establecida en su contrato o acuerdo laboral, olvidarse de la oficina y no coger llamadas ni revisar el whatsapp (o dejar en azul, porque YOLO) después de la hora de salida del trabajo, y solamente cumplir con lo que a uno le toca hacer y por lo que se le paga. En otras palabras: renunciar a dar esa milla extra que tanto gusta en las empresas.

Y aunque pudiera dar la impresión de que hay una pandemia de falta de motivación en los empleados, el quiet quitting parece ser el resultado de una generación más decidida a separar su vida personal del trabajo y de jefes que le sacan el jugo sin recompensa. 


¿Cuándo apareció el quiet quitting?

Eso ha existido desde hace décadas. Lo que pasa es que se le ha puesto diferentes nombres.  Este en específico se usó por primera vez (que se sepa) en el 2009 cuando un economista llamado Mark Blodger lo tiró en una conferencia para hablar de la crisis de Venezuela y cómo a la gente se le estaba quitando la ambición. Después de ahí el término se hizo famoso en el mundo de la economía y varios escritores —incluido Nick Adams, el creador de la serie de Netflix Bojack Horseman— comenzaron a hablar del quiet quitting.

Pero el boom llegó en pandemia cuando la cuenta zaidzeppelin, en TikTok, publicó un video hablando del quiet quitting, donde dijo «Tú no estás renunciando a tu trabajo, renuncias a la idea de crecer e ir más allá. Sigues haciendo tus tareas, pero no te suscribes a la cultura del esfuerzo. El trabajo no es tu vida. Tu valor no está definido por tu productividad». De ahí para allá y gracias a la magia de TikTok de hacer los videos virales, el quiet quitting volvió a la mesa. 


Según los empleados

Muchas personas comenzaron a subir a sus redes las razones que los pusieron a ejercer el quiet quitting y muchas de ellas son clichés: pagan poco, demasiadas horas de trabajo, explote, pocas oportunidades de subir de posición, etc. Pero el factor común es que dicen que no todo en la vida es trabajar, y lo justo para ambas partes es que se siga al pie de la letra lo que dice la descripción de puesto.

Algunas investigaciones sobre el quiet quitting dicen que esta es la forma de los empleados lidiar con el famoso burnout, o el desgaste profesional. En dominicano: tener un eplote arriba.

Hablemos del burnout


El síndrome del burnout es ese agotamiento emocional, mental y físico al que llegan muchos trabajadores cuando pasan demasiado tiempo con estrés. Si juntas un mal ambiente de trabajo con demasiadas cosas que hacer (para colmo mal pagas o con poco entrenamiento) y falta de apoyo, tienes la receta perfecta para llegar al burnout. 

Entonces llegó el covid y ahí mucha gente se dio cuenta de que podía rendir igual si trabajaba de una forma más relajada. La pandemia le dio como un reset a los que estaban a puntito de llegar al burnout, porque los tranques y las flexibilidades laborales permitieron un equilibrio entre el trabajo y los momentos libres que no habían vivido nunca. 


Según los empleadores - Quiet Firing

En la otra cara de la moneda, los empresarios ya comenzaron a quejarse de aquellos quiet quitters que arrancaron solamente haciendo lo necesario, pero le cogieron el gusto y terminaron haciendo lo mínimo posible. Y por eso llegó el «quiet firing», o despido silencioso. 

El quiet firing fue la venganza al quiet quitting, y una no muy saludable que digamos, porque se trata de cortarles las alas a los empleados que caigan en esa. Por ejemplo: no dejándolos ascender de posición o poniéndolos en los puestos o lugares que nadie quiere.


Cuentas claras, amistades largas

La clave del éxito aquí es actuar antes de que aparezca el quiet quitting y así evitar llegar al quiet firing. Por eso los duros en recursos humanos recomiendan que se delimiten muy bien las funciones de los empleados y sus supervisores o jefes; que queden muy claras las horas de trabajo y las horas de descanso, y que en caso de que se vaya a trabajar horas extra, se paguen a lo que dice la ley; y que exista un ambiente de trabajo donde la gente tenga la libertad de expresarse, tanto para lo bueno como para lo malo.

Nosotros en El Brifin seguimos aplicando el «quiet loving your job», o «silenciosamente amando tu trabajo», porque en este equipo solo hay amor (los jefes mandaron a escribir esto).
 

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