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Por Axel Marazzi

1. Las que vencen, por Jose Nicolini

Jose Nicolini recorrió en una moto Suzuki 125 Misiones y Corrientes para intentar entender a las mujeres que, de generación en generación, se traspasaron los secretos que les permiten curar usando plantas y oraciones. Son señoras usualmente pobres, o de muy pocos recursos. Curanderas a las que personas de todo el país acuden con una intención: que las sanen. Que logren lo que la ciencia no pudo.

Pero es mucho más, porque también es un diario personal que muestra la mirada sincera y curiosa de una persona que los locales ven como una extranjera, pero a quien le abren no solo sus corazones, sino las puertas de sus hogares para atenderla, cuidarla y contarle sus experiencias, sus vidas.

El título, precioso por donde se lo mire, no hace alusión solamente a la palabra vencer como la conocemos nosotros, sino también a una extranjera. Figurativa y literalmente. Porque es una palabra que viene, en uno de sus significados, del portugués. Transcribo:

Vocablo utilizado en la zona literal de Argentina y Uruguay que posiblemente provenga del término portugués benzedura, que significa acto de bendecir acompañado de oraciones. El término tiene dos etimologías posibles: benzer, del portugués emparentado a bendecir o santiguar y vencedora del verbo triunfar.

Bendicera, del verbo bendecir, era una Mujer que santiguaba con señales y oraciones supersticiosas, para sanar a los enfermos.

– Diccionario de Lenguaje Rioplatense (1979)
El epílogo del libro lo escribió Mariana Enríquez. No lo sabía, pero cuando lo leí me di cuenta que había sentido dos cosas que ella también sintió: la valentía de Jose de haber ido sola, en moto, contra todo, a ese viaje, y el olor. Este es un libro que tiene olor. A la selva, a la lluvia, a la tierra mojada, y a su moto, su compañera, que la cuida tanto como Jose a ella.

Hay libros que son diferentes. Son pocos. Y Las que vencen es uno de ellos.

2. Agota y los adjetivos

Uno de los detalles que más disfruto de mi trabajo es que hablamos mucho de escritura. Mucho. Todo el tiempo estamos evaluando posibilidades a través del lenguaje. Qué palabras usar a cada paso para resolver de la manera más simple los problemas de las personas.

En una de esas tantas charlas salió un tema que, si escribís, probablemente lo discutiste varias veces: los adjetivos. Y Seba, quien lidera el equipo de UX Writers, nos compartió algo que yo ya había leído, pero que recién en ese momento me di cuenta que podría compartirlo con vos: una escena de Claus y Lucas donde mi querida Agota Kristof relata por qué esos niños, que son ella, no usan adjetivos para realizar descripciones. El texto es una clase magistral de por qué decirle “hermoso” a un paisaje no tiene tanto sentido, por qué decirle “bella” a una persona no tiene sentido, por qué, en otras palabras, usar adjetivos no tiene sentido, al menos desde su perspectiva.

Para nuestros estudios contamos con el diccionario de nuestro padre y la Biblia que hemos encontrado aquí en casa de la abuela, en el desván. Damos lecciones de ortografía, de redacción, de lectura, de cálculo mental, de matemáticas y hacemos ejercicios de memoria.

Usamos el diccionario para la ortografía, para obtener explicaciones y también para aprender palabras nuevas, sinónimos y antónimos.

La Biblia nos sirve para la lectura en voz alta, los dictados y los ejercicios de memoria. Nos aprendemos de memoria, por tanto, páginas enteras de la Biblia.

Así es como transcurre una lección de redacción:

Estamos sentados en la mesa de la cocina con nuestras hojas cuadriculadas, nuestros lápices y el cuaderno grande. Estamos solos.

Uno de nosotros dice:

–El título de la redacción es: «La llegada a casa de la abuela».

El otro dice:

–El título de la redacción es: «Nuestros trabajos».

Nos ponemos a escribir. Tenemos dos horas para tratar el tema, y dos hojas de papel a nuestra disposición.

Al cabo de dos horas, nos intercambiamos las hojas y cada uno de nosotros corrige las faltas de ortografía del otro, con la ayuda del diccionario, y en la parte baja de la página pone: «bien» o «mal». Si es «mal», echamos la redacción al fuego y probamos a tratar el mismo tema en la lección siguiente. Si es «bien», podemos copiar la redacción en el cuaderno grande.

Para decidir si algo está «bien» o «mal» tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos.

Por ejemplo, está prohibido escribir: «la abuela se parece a una bruja». Pero sí está permitido escribir: «la gente llama a la abuela "la Bruja"».

Está prohibido escribir: «el pueblo es bonito», porque el pueblo puede ser bonito para nosotros y feo para otras personas.

Del mismo modo, si escribimos: «el ordenanza es bueno», no es verdad, porque el ordenanza puede ser capaz de cometer maldades que nosotros ignoramos. Escribimos, sencillamente: «el ordenanza nos ha dado unas mantas».

Escribiremos: «comemos muchas nueces», y no: «nos gustan las nueces», porque la palabra «gustar» no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad. «Nos gustan las nueces» y «nos gusta nuestra madre» no puede querer decir lo mismo. La primera fórmula designa un gusto agradable en la boca, y la segunda, un sentimiento.

Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas; es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos.
Qué envidia como escribe esta mujer.

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3. Ciudad Emergente

A los recitales uno suele ir predispuesto a pasarla bien. Son bandas que sabemos que nos gustan, que escuchamos su música constantemente y, cada tanto, tenemos la suerte de poder disfrutarlas en vivo. Por eso es muy raro ir a un evento a escuchar música y no pasarla bien. Pero también es raro pasarla absolutamente increíble, conectar con la música, con la banda, con la gente que tenés alrededor, con las personas con las que fuiste, y con el ambiente en general. Pasarla bien es fácil, pasarla de una manera inolvidable no.

Y digo esto porque el fin de semana largo, mientras todos aprovecharon para escaparse a la costa o pegar un viajecito, fuimos con Maca y dos amigas al Ciudad Emergente, un festival que organiza la Ciudad de Buenos Aires y que tenía un line up soñado porque tocaban muchas bandas que amo, como Gauchito Club, Axel Fiks y NAFTA que, para mí, es la mejor banda que surgió en la escena indie en los últimos años.

Amé todo el festival en sí, pero lo que pasó con Gauchito Club fue otra cosa.

Explicar sentimientos es imposible, pero estoy seguro que alguna vez fuiste a un evento artístico y conectaste distinto, más profundamente. Creo, porque también me pasó en otros shows como el de Drexler en el Gran Rex, que tiene que ver con la manera en la que la banda encara sus shows. La forma de hablar con el público, de comunicarse con su audiencia de una manera tan cercana, como si conocieran a quienes estábamos ahí abajo, hace que nosotros dejemos de ser espectadores para formar parte del show.

Si quieren descubrir música nueva y preciosa, Gauchito Club es una banda que te va a enamorar, te va a hacer bailar y te va a emocionar. Porque tienen todo: baladas, cumbias, pop, rock, rap. Todo puesto en un mixer que dio como resultado un grupo amoroso y repleto de talento. Y, como tantos otros que inundaron la escena musical del país, también vienen de Mendoza. Qué lugar del bien, por favor.

QUOTE

"Amar es actuar".

— Victor Hugo

Otros enlaces

  1. Ale Sergi es una persona del bien y esto que dice en relación a la piratería lo demuestra.
  2. En Dinamarca hay un partido político que está dirigido por una inteligencia artificial.
  3. Los GIFs hace algunos años explotaron y con ellos servicios como Giphy, que fue vendido a Facebook por u$s 315 millones. Hoy parece que están en su lecho de muerte.
  4. A través de Chani llegué a este artículo de un profesor de filosofía que reivindica el quedarnos en nuestras zonas de confort, en cortar con el discurso de “ser tu mejor versión”, “darlo todo” y “sacar el mejor rendimiento”. Así lo explica: “El continuo imperativo para salir de la zona de confort se ha convertido en un mandato tan terrible como perverso. Para el común de los mortales, lo difícil es justamente construir una zona de comodidad y sosiego, desarrollar un ámbito de confianza mutua, de afianzamiento de conocimiento y experiencia”. Hay que mirar para los costados. Que nosotros tengamos una zona de confort donde caernos tranquilos no significa que todos la tengan.
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  9. ¿El mejor susto de la historia de internet? Puede ser. Old but gold.
  10. Sé que este video no es tan gracioso, pero me hizo muy feliz, así que te lo comparto porque quiero que vos también lo seas.
POEMA DE LA SEMANA


Cansada de esperarte…

Cansada de esperarte
con mis brazos vacíos de caricias,
con ansias de estrecharte
pensaba en las delicias
de esas noches, pasadas y ficticias

– Guadalupe “Pita” Amor

Outro

Hola, ser del bien que llega hasta el final de observando, ¿cómo estás? Yo super. Estoy escribiendo esto el viernes, así que te cuento que tengo un fin de semana precioso repleto de planes por delante.

Hoy conocí en persona a algunos de mis nuevos compañeros de laburo. Como la empresa para la que trabajo es full remoto, algunos viven o en el interior de la Argentina o incluso en otros países y si bien hablo todos los días con muchos de ellos porque laburamos codo a codo, es lindo poder desvirtualizar, compartir un almuerzo, y charlar de cosas que solo se desbloquean cuando tenés al otro en frente.

Además, voy a ver a Bandalos Chinos al Luna Park. Es de mis bandas preferidas y la única vez que los vi hasta ahora, que fue hace varios años en el Konex, la pasé increíble, así que estoy super entusiasmado para volver a disfrutar de la bandita que lidera Goyo Degano. Planazo mal. Seguro te cuento en la próxima edición cómo lo viví.

Y como si no alcanzara con esos planes, el domingo voy a ir a ver 1985 al cine. No soy fan de ir al cine. Me gusta mucho más ver películas en la comodidad del sillón, poder poner pausa cuando quiera, parar para ir a buscar un snack o para ir al baño, pero cada tanto está bueno disfrutar de una sala repleta de gente que está en la misma que vos y concentrarse absolutamente en lo que tenés delante, cosa que en tu casa medio que no podés hacer culpa de las notificaciones y las distracciones ante las que nos exponemos constantemente.

La semana pasada terminó The Rings of Power y esta termina House of The Dragon. Hace algunos episodios sentí que la historia que tiene a los dragoncitos como protagonistas se estaba quedando, que era más una telenovela de esas que emitían en el prime time cuando éramos jóvenes, pero que tenía dragones en el medio y un par de esquirlas de lo que fue lo mejor de Game of Thrones. Por suerte cambió en los últimos episodios y arrancó a picantearse. La de los anillos me divirtió muchísimo. Tuvo ese balance de lore, profundidad y acción que a mí me hace feliz.

Como siempre te digo, recibir observando es gratis, pero hacerlo y mantenerlo no. Por eso, si querés ayudarme de alguna manera, podés colaborar mensualmente con el proyecto, comprarme un cafecito o también compartirlo en redes sociales para que otros lo conozcan.

Nos vemos en dos semanas.

Gracias por estar del otro lado,

Axel

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