Copy
Ver en el navegador
Por Axel Marazzi

1. Los pequeños errores en nuestra cotidianeidad

Quizás no conozcas por el nombre a Tony Fadell, pero afectó tu vida. Él fue el creador del iPod, co-inventor del iPhone y fundador de Nest Labs, la compañía que desarrolla productos para hogares inteligentes que fue adquirida por Google en 2014 por 3.200 millones de dólares. Con ese currículum, Fadell es uno de los ingenieros y diseñadores más importantes que tuvo Silicon Valley. Al haber trabajado en el iPod y el iPhone incidió de maneras impensadas en todos nosotros. Él fue una de las personas que, de alguna manera, cambió nuestras vidas. Después de todo, los smartphones que conocemos hoy, con pantalla táctil y habiendo dejado el teclado físico en el pasado junto a empresas como BlackBerry o Nokia, son una evolución del primer iPhone.

En 2015 Fadell dio una charla TED donde habló sobre el diseño, sobre la importancia que tiene el buen diseño, cómo es que el buen diseño no se nota porque fue pensado para que así sea y cómo solemos acostumbrarnos a las cosas que están mal diseñadas con un ejemplo que es espectacular: el sticker que suele venir en las frutas. Cómo pasamos de, la primera vez que lo vimos, enojarnos porque no podíamos comer una manzana instantáneamente sino que tuvimos que despegárselo, ensuciarnos las uñas, después intentar despegárnoslo de nuestros dedos y recién ahí poder comer. La primera vez nos jodió, pero después de hacer el proceso decenas de veces, nos acostumbramos. Las personas nos acostumbramos al mal diseño y dejamos de cuestionarlo.

Fadell habla del proceso en el que nuestro cerebro se habitúa a hacer las cosas nuevas que aprendemos. Cómo pasamos de vivir una situación estresante, como puede ser manejar, en la que empezamos prestándole atención a decenas de cosas como señales de tránsito, otros vehículos, las luces, los peatones, a habituarnos a esa actividad y, de a poco y a medida que pasa el tiempo, se vuelve más fácil porque nos habituamos. ¿Por qué sucede esto? Es un proceso que lleva a cabo nuestro cerebro. Si todo el tiempo que manejáramos sintiéramos lo mismo que sentimos cuando recién empezamos a hacerlo sería increíblemente cansador. El cerebro lo convierte en hábito, nos permite hacerlo sin estar pendiente de absolutamente todo lo que sucede a nuestro alrededor –o estándolo de una manera diferente–para poder adquirir nuevos conocimientos.

Y si bien en algunos casos habituarse es algo bueno, en otros no. Si nos habituamos a los inconvenientes que están alrededor nuestro, eso se convierte en un problema todavía más grande porque, en primer lugar, estaríamos aceptando un inconveniente habitual y, en segundo lugar y mucho peor, esto no nos permitiría resolverlo.

Ahí es cuando la charla de Fadell se pone interesante y explica cuál es el trabajo de los diseñadores, de los desarrolladores, los emprendedores e inventores: notar esos detalles que todos los días nos hacen la vida un poco más complicada y a los que nos acostumbramos para resolverlos.

Una charla inspiradora que nos alienta a observar las pequeñas cosas que están mal, que nadie ve, para intentar cambiarlas.

2. Todo el mundo tiene un 27 de enero

Juan Sklar es uno de mis escritores preferidos. No me canso de recomendar sus dos novelas, Los catorce cuadernos y Nunca llegamos a la India. Escuché todas las columnas que hizo –o al menos aquellas que están disponibles en Spotify– en Basta de todo, el programa que terminó en Metro y que conducía Matías Martin. Consumo casi todo lo que hace (digo casi porque no leí sus libros de no ficción). Quizás me gusta porque me reconozco en sus textos. Siento que pensamos parecido. O que pienso parecido a sus protagonistas, hombres de clase media cis heteros y blancos sin demasiados problemas más que su propia existencia.

Y escribo todo esto porque esta semana llegué otra vez a una carta que escribió Juan para la revista Orsai donde habla de la felicidad, de ese sentimiento de simplemente estar bien sin saber muy bien los motivos.

Todo el mundo tiene un 27 de enero a la noche

Querido Hernán: hoy me siento muy bien. Respiro sin dificultad, no tengo punzadas de dolor, no tengo ideas oscuras sobre el futuro y aprecio lo que tengo. No soy agresivo. No me siento agredido. No tengo miedos infundados ni quiero sacarme a nadie de encima.

Quizás la carta debería terminar acá. Querido Hernán, estoy bien. Punto. No tiene mucho sentido explicar la satisfacción. Tampoco sirve para contar historias. No tengo una alegría desbordante, no estoy manija, no exploto, nada. Ni siquiera un poema podría escribir. Simplemente estoy bien.

De todos modos, quiero seguir escribiendo. Es mi manera de acompañar el sentimiento sin destruirlo.

Pero también escribo esto que siento para que quede registrado, para que cuando vuelva la oscuridad, el desconcierto y el dolor físico alguien me recuerde que el 27 de enero a la noche fui feliz y que esa felicidad va a volver.

No tengo ganas de hacer una lista con las cosas que tengo y que supuestamente me hacen bien. Hay días en que tengo las mismas cosas y me siento para el culo. Tampoco se me ocurriría dar consejos. No tengo del todo claro por qué hoy me siento bien; mucho menos voy a saber qué deberían hacer los demás.

Pero quizás hay alguien del otro lado que justo hoy está en el agujero negro de la desesperación, revoleando clics de acá para allá, flotando en el mar de la mierda de las redes sociales, preguntándose para qué vive. A esa persona me gustaría decirle que todo el mundo tiene un 27 de enero a la noche y que si el tuyo te empieza a quedar lejos, bancala un poco más porque ya va a volver.

Te mando un abrazo,
Juan

Colaborá con observando

Si te gusta lo que hago, podés colaborar con observando suscribiéndote con tarjeta de crédito, con tarjeta de débito o, si estás fuera de Argentina, a través de Patreon o PayPal. Vas a estar ayudándome mucho.

3. Lado BB

Los podcasts que más sigo suelen ser de entrevistas. Por ese motivo me gustan tanto JPV, de Varsky, o Humanos, de Esteban. Y como la última vez que me volví de Mar del Plata volví manejando solo y la radio no funciona tan bien en la ruta, tuve que buscarme alguno que me acompañara las cuatro horas que dura el viaje. Así fue como llegué a Lado BB, que es un podcast que tiene 10 episodios de alrededor de 30 minutos en donde Bebe Contepomi entrevista a diferentes músicos.

Arranqué con un poco de desconfianza. Bebe no es de mis periodistas preferidos, pero me cerró el pico, porque las entrevistas, que son en algunos casos más charlas entre amigos que otra cosa, son buenísimas. Además los artistas que entrevistó son los uno en los ámbitos en los que se mueven.

Los que más me gustaron fueron el de Fito, el de Calamaro, el de Santaolalla (este episodio me confirmó lo que te hace sentir en el documental Rompan todo: a Santaolalla le encanta hablar de Santaolalla), el de Dárgelos –que sentí que lo delira un poco más de lo que debería a Bebe–, y el de Lescano.

4. La misteriosa margarita púrpura

Entre las millones de imágenes que hay alojadas en la Wikipedia hay una de una margarita púrpura que fue tomada en La Haya en 2004. Se trata de una variedad muy común en Eurasia. Es una imagen linda y si bien sería algo relativamente extraño, podríamos imaginar que muchas personas entrarían diariamente para verla y disfrutar su belleza. Lo que nadie puede explicar es por qué esa imagen recibió alrededor de 78 millones de visualizaciones diarias, mayormente desde India, desde el 29 de junio del año pasado.

Es tan zarpada la cantidad de requests que hay que el director de machine learning de Wikimedia Foundation, la ONG que maneja la Wikipedia, dijo que el 20% de todos los pedidos de uno de sus data centers que almacenan imágenes son generados por las visualizacones a esta foto. Lo más curioso de todo es que nadie sabe el motivo.

Hay muchas teorías. Todas involucran el hot linking (que básicamente es usar un link de una imagen subida a otro servidor en vez de subirla al propio) y hace poco surgió una teoría que parece de las más plausibles. El 29 de junio del año pasado, el día que la foto empezó a recibir una cantidad brutal de requests que dejarían a cualquier sitio común y corriente sin funcionamiento, fue el mismo día en el que el gobierno indio bloqueó una serie de aplicaciones desarrolladas por empresas chinas. Entre ellas TikTok. Millones de ciudadanos indios empezaron a bajar aplicaciones de competidores locales como MX TakaTak, Moj o Josh y una teoría indica que uno de estos competidores habrían usado la imagen de la margarita púrpura.

Por ahora no fue confirmado y el misterio continúa.

5. Los consejos de Zadie

Cuando estuve en Mar del Plata fui a varias librerías a ver qué libritos podía comprarme. Me traje más de lo que probablemente vaya a leer durante la primera mitad del año, pero bueno, seguro que si amás los libros entendés que muchas veces meterse en una librería solo “a ver qué hay” significa salir con muchos más de lo que imaginabas.

Uno de los que compré se llama Cómo escribir. Consejos sobre escritura (China Editora), que me pareció medio una boludes hasta que lo abrí y me di cuenta que era una recopilación de consejos de algunos de los autores más importantes de la actualidad. Tiene no solo decálogos de Chuck Palahniuk, Neil Gaiman, Zadie Smith, Hemingway, Quiroga o Nietzsche, entre otros, sino también ensayos de Carver, Bradbury o Mark Twain.

Vamos con el decálogo de Zadie Smith, la británica que se hizo famosa mundialmente en el 2000 después de haber publicado White Teeth.

  1. Lee un montón. Pasá más tiempo haciendo esto que cualquier otra cosa.
  2. De adulto, trata de leerte como lo haría un extraño o, mejor aun, como lo haría tu enemigo.
  3. No tengas una visión “romántica” de tu vocación. Puede que seas capaz de escribir buenas frases o puede que no, pero no hay un “estilo de vida del escritor”.
  4. Evita tus debilidades, pero hacelo sin decirte a vos mismo que las cosas que no podés hacer no valen la pena. No confundas la falta de confianza con desprecio.
  5. Deja que pase un tiempo decente entre la escritura y la edición.
  6. Alejate del ruido, evita los grupos, las multitudes. La presencia de mucha gente no va a hacer que tu escritura sea mejor de lo que es.
  7. Trabaja en una computadora que no esté conectada a internet.
  8. Protege el tiempo y el lugar en el que escribís. Mantén a todo el mundo alejado de ese lugar, incluso a aquellas personas que más querés.
  9. No confundas honores con logros.
  10. Conta la verdad a través de todos los velos que tengas a mano, pero contala.
QUOTE

"Fight for the things that you care about, but do it in a way that will lead others to join you".

— Ruth Bader Ginsburg

Compartir

Otros enlaces

  1. Si el domingo pasado te perdiste los satélites de Elon Musk y querés verlos, no te preocupes, hay un servicio que te dice cuándo van a pasar y los vas a poder ver claramente: Find Starlink.
  2. Toastitas, una cuenta donde solo se publican fotos de tostadas. Aviso: te va a dar hambre.
  3. Este video sobre cómo Disney usaba escenas ya desarrolladas de films anteriores es espectacular.
  4. Instagram no va a promover reels que tengan la marca de agua de TikTok. Era obvio que iba a pasar y de hecho me pregunté muchísimas veces si ya no lo estarían haciendo. Tiene lógica que lo hayan hecho oficial.
  5. ¿Cómo hacen los cubanos para poder usar internet en la isla?
  6. El cliente no siempre tiene la razón.
  7. Giugiurama, una tienda de objetos vintage increíbles.
  8. La campaña de vacunación que hicieron en Reino Unido y protagonizaron Elton John y Michael Caine es espectacular.
  9. “Clean Baby”, temazo de Simona.
  10. Este video de un perrito aprovechando el piso congelado del deck de su casa te va a hacer el domingo.
POEMA DE LA SEMANA

Alta traición
No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.


– José Emilio Pacheco

Outro

Hola, amiguite del bien, ¿cómo estás?

¿Qué días raros, no? Desde que volví de Mar del Plata que el tiempo está en plan llueve un rato, después sale el sol, después se nubla, después hacen 30 grados y después vuelve a llover, todo en el mismo día. Yo, como se debe, me refugio durmiendo la siesta.

Hace dos semanas empecé el gimnasio. Creo que es de las veces que más duré yendo en mi vida. No soy tan constante con el ejercicio, como ya te imaginarás. Soy de los que prefieren quedarse jugando al League of Legends. Pero me está resultando divertido. Me gusta levantarme al otro día de haber ido y sentir que mis músculos están “cansados”.

Siempre suelo reseñar las series que me gustan, pero también hay que darle lugar a aquellas que son una cagada. Al menos un párrafito. Empecé The Flight Attendant, la serie que hizo HBO Max y que protagoniza Kaley Cuoco. En el show ella interpreta a una azafata que sale con un pasajero de uno de sus vuelos y cuando se levanta con él al otro día, en un hotel de Bangkok, lo encuentra asesinado. De ahí arranca una especie de escape-investigación para ver lo que le pasó al tipo. Vi dos episodios y la dejé porque, papito, es malísima. No pierdan el tiempo.

El nuevo diseño tanto de la web de observando como del newsletter tuvo un recibimiento increíble. Muchísimas personas me contestaron diciéndome que les había encantado y que se lee mejor. Todavía me dura esa felicidad. Hubo muchos más suscriptores pagos de los que suele haber cada semana, así que parece que las novedades en el diseño empujó a varios a dar el salto. Ya sabés que si querés podés suscribirte y aportar mensualmente para que pague Mailchimp o regalarme un cafecito. Y si eso te parece mucho, sabés que también me ayudás bocha dando a conocer el newsletter.

Te mando un abrazo,

Axel

¿Querés modificar la manera en la que recibís observando?
Podes actualizar tus preferencias o desuscribirte.