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Por Axel Marazzi


Canción de la semana: Departamento – Bandalos Chinos

1. La pandemia y el florecimiento de la creatividad

Tenemos más tiempo que antes. Mucho más tiempo. De hecho, ya solo por no tener que moverme hasta la redacción todos los días me ahorro dos horas de mi vida. Y eso que tengo auto. Si no lo tuviera, serían entre tres y cuatro horas. Ese tiempo lo uso para dormir, para leer, para navegar a través de redes sociales, hablar con amigos y, también, hacer observando. Como te habrás dado cuenta en las últimas semanas las ediciones de este newsletter son bastante más extensas, pensadas y con, por decirlo de alguna manera, sentimiento. No es extraño. Simplemente tengo más tiempo para producirlo, hacer research y escribirlo. Y no me pasa a mí, les pasa a muchas de las personas que están en cuarentena y, curiosamente, no es algo nuevo. Ya pasó a lo largo de la historia.

La peste negra, que azotó a Europa y Asia entre los años 1347 y 1350 y mató alrededor de 25 millones de personas, tuvo consecuencias devastadoras en Italia. En Florencia, por ejemplo, la población pasó de 100 mil habitantes a 50 mil. Por este motivo muchas personas se recluyeron y se aislaron para no contagiarse. Esto no solo afectó a la sociedad, sino que la transformó. La peste negra marcó el fin de una era y su impacto fue tan profundo que no solo generó cambios económicos, como el surgimiento de movimientos obreros que lideraron revoluciones, culturales, como la fascinación a la muerte, y religiosos por haberle dado lugar a una sociedad mucho más secular después de una caída en los fieles de la Iglesia, sino que llevó a generar grandes cambios que, de manera directa e indirecta, dieron al surgimiento del Renacimiento, uno de las épocas más importantes de la historia del arte, la arquitectura y la literatura en la historia de la humanidad.
 

2. Eso que sentís es el duelo

Estas semanas de estar encerrados nos tiene con sentimientos encontrados. En lo laboral, al tener la suerte de poder trabajar desde casa, llevo una vida bastante similar a la que venía llevando. Solo me falta el contacto para a cara con mis compañeros, pero hablo con ellos constantemente por WhatsApp. La parte social es otra cosa. Aunque sé que volverá a ser similar a lo que había sido, aunque sé que voy a volver a juntarme a tomar una cerveza con amigos, también siento que las cosas después de esto no serán igual. Siento que algo cambió. Y sé que no soy el único.

Un artículo de Harvard Business Review hace alusión a esto y desarrolla que lo que estamos sintiendo es duelo. Duelo por entender que las cosas no serán iguales a lo que lo fueron. Quien habla es David Kessler, un experto en el tema:

Sí, y estamos sintiendo diferentes duelos. Sentimos que el mundo ha cambiado. Sabemos que esto es temporal, pero no se siente así, y nos damos cuenta de que las cosas serán diferentes. Así como ir al aeropuerto fue diferente a como era antes del 9/11, las cosas cambiarán en el futuro y este es el punto en el que cambiaron. La pérdida de la normalidad; el miedo al costo económico; la pérdida de conexión. Esto nos está afectando y estamos afligidos. Colectivamente. No estamos acostumbrados a este tipo de pena colectiva en el aire.

Al menos no estamos solos y todos estamos sintiendo que el mundo cambió, quizás, para siempre. Es, quizás, la primera vez que millones de personas estamos en sintonía, intentando luchar contra un mal común y eso, al menos eso, me da un poco de esperanza.

 

3. El COVID-19 es un aviso

Está claro que estamos viviendo uno de los momentos más complejos que la mayoría de nosotros vivimos en nuestras vidas. La pandemia que está afectando al mundo es un llamado de atención: la manera en la que la humanidad está viviendo no puede seguir así. Tenemos que modificar la manera en la que habitamos el planeta y dejar de ser negligentes ante problemáticas que sabemos que están ahí y por las cuales no nos preocupamos. No por nada el documental The Next Pandemic de Vox o la charla TED de Bill Gates parecen promociones. Sabíamos que esto iba a pasar. Los científicos nos lo venían avisando hace tiempo pero decidimos poner nuestras inversiones en otros lados en vez de poder resolver un problema difuso en el futuro. En los últimos años vimos un florecimiento de enfermedades zoonóticas –que pueden pasar de animales a seres humanos–. No se trata de una causalidad. Los motivos son varios, pero entre otros es la manera en la que los humanos avanzan sobre la naturaleza de manera desproporcionada y brutal. Ébola, SARS, MERS, la enfermedad de Lyme, el virus de la influenza y el SARS-CoV-2 son solo algunos de los últimos ejemplos. ¿Lo peor de todo? Es probable que esta no sea la última pandemia que presenciemos. Esperemos estar mejor preparados para la próxima.

 

4. El coronavirus no fue creado en un laboratorio

Desde que apareció el coronavirus muchas personas, ninguno especialista en el tema, dicen que el virus fue creado por el hombre en un laboratorio. Hasta ahora se conocen siete coronavirus que infecten a humanos. El SARS-CoV, el MERS-CoV y el SARS-CoV-2 nos pueden afectar gravemente mientas que el HKU1, NL63, OC43 y el 229E están asociados a síntomas leves.

Si hubiese habido algún tipo de manipulación del virus se advertiría al secuenciar su genoma y eso, incluso cuando muchos científicos del mundo lo hicieron, no sucedió. ¿Qué quiere decir esto? Que no hay evidencia científica de que el SARS-CoV-2 haya sido creado en un laboratorio por humanos.

 

5. ¿Qué nos hace la cuarentena?

Mientras escribo esto hago la cuenta de hace cuánto que no salgo ni siquiera a la puerta de mi casa. La cuenta da 18 días. Cuando salga esta edición van a ser 20. Por si te lo estás preguntando, todas las compras me las traen a mi domicilio mercados y verdulerías de barrio con los que me comunico por teléfono para hacerles el pedido. No sé exactamente cuándo terminará el aislamiento obligatorio impuesto por mi gobierno, así que no tengo claro cuándo va a ser la próxima vez que salga. Pasó tanto tiempo que no salgo a la calle que empecé a preguntarme, hace algunos días, qué es lo que me está haciendo el aislamiento tanto a nivel físico como psicológico. A nivel físico intento mantenerme en movimiento. Hago actividad unas 3 o 4 veces por semana. A nivel psicológico no me siento mal. De hecho, encuentro una cierta paz dentro de la rutina del aislamiento. Me levanto, trabajo, cuando termino almuerzo, después duermo 30 minutos, me levanto y miro alguna serie, hago ejercicio, trabajo un rato más, ceno, me acuesto y duermo. Al otro día, repito.

Sea como sea, sé que de alguna manera me está afectando el aislamiento. Por ese motivo me pareció tan interesante un artículo publicado por Javier Jiménez en Xataka donde comentó un experimento, llamado Mars500, que intentó simular en la Tierra lo que le sucedería a astronautas que fueran en una misión a Marte. Para eso los aislaron primero en una etapa de 15 días, después de 100 y finalmente de 520, que es lo que duraría una misión en total hasta el Planeta Rojo. Ese aislamiento generó cambios en el sueño y “desajustes en el funcionamiento normal de sus sistemas inmunológico, endocrino, cardíaco y cognitivo” de los astronautas. Obvio que se trata de un caso extremo e incomparable con lo que estamos viviendo, pero es interesante tenerlo en cuenta.

Este no es el primer aislamiento que vive el mundo. De hecho la humanidad atravesó muchísimos a lo largo de la historia. Sin ir más lejos, la primera vez que se usó la palabra cuarentena fue en el año 1127 cuando llegó la lepra a Venecia. En 2003, por ejemplo, China y Canadá tuvieron que imponer cuarentenas por el SARS y en 2014 varios países de África hicieron lo mismo por el Ébola.

Algunos estudios dan indicios en cómo podría estar afectándonos esto de alejarnos de otra personas. Después de un tiempo, nos volvemos más propensos al agotamiento, al desapego a los demás, a tener ansiedad, a enojarnos más fácilmente y al deterioro en el desempeño laboral. Otros estudios demuestran que en personas mayores el aislamiento extendido puede empeorar una condición médica pre-existente. Lo bueno es que no hay evidencia sólida de que pequeños períodos de reclusión tengan efectos demasiado negativos tanto en nuestra salud mental como física.


6. Perdón, pantallas, y gracias

Hace algunos meses estaba preocupado por cuanto tiempo pasaba delante de mis dispositivos tecnológicos. De hecho escribí al respecto. Me preocupaba si Screen Time, la app de Apple que indica en promedio cuánto usamos el celular o la computadora, me mostraba números demasiado elevados. Hoy, en un contexto de encierro obligatorio, ese debate quedó en el pasado. La pelea la ganaron las pantallas. No solo la ganaron, sino que tenemos que estar agradecidos ante estos avances que nos permiten estar conectados todo el tiempo no solo con nuestros trabajos –al menos aquellos quienes podemos trabajar por internet–, sino con personas que queremos y extrañamos. ¿Qué sería de nuestras vidas en la actualidad si no tuviéramos estas pantallas a las que le huíamos tanto hace solo algunos días? Hoy no tengo claro si hay algún momento del día, sin contar las obvias excepciones como cuando me baño o duermo, en las que no esté delante de una pantalla. Me levanto y trabajo con la computadora, termino y me pongo a ver una serie, termino y juego un videojuego, chateo con amigos, hago videollamadas, escribo correos laborales, me voy a dormir viendo las noticas más importantes del día y me levanto para volver al loop constante. Perdón pantallas por haber dudado de ustedes. No voy a criticarlas más.

 

7. Zoom es un insulto a la seguridad informática

Zoom es un gran agujero de seguridad. En la última semana, si bien ellos siempre dicen que sus comunicaciones tienen encriptación punto a punto, se demostró no solo que no es así sino que ellos mismos lo reconocieron. Antes de eso compartían información de usuarios de iOS con Facebook sin que lo supieran y hay un concepto llamado zoombombing que hace alusión a cuando alguien ingresa a una videollamada pública porque la app, cuando se comparte pantalla, genera un enlace que no tiene ningún tipo de protección y al cual cualquiera puede ingresar. En fin, en el mejor momento de la app, el momento de auge en el que se había convertido en una de las pocas compañías que seguía creciendo en la bolsa incluso después del coronavirus, se topó con todos estos problemas. Como dijo mi querido Alex Barredo, se trata de un “conjunto de agujeros de seguridad y privacidad que además parece que funciona como herramienta de videollamadas”.

Una buena alternativa de código abierto es Jitsi, un servicio seguro en el que no hay que descargar absolutamente ninguna aplicación y que usa servidores de ARSAT.

 

8. Desafíos virales por todos lados

No sé si les pasó, pero en las últimas semanas algunos amigos me desafiaron, a través de redes sociales, a hacer algunos virales. Uno aparecía tomando un fondo blanco de cerveza y le pedía a los desafiados a hacer lo mismo. Otro me taggeo para que hiciera 10 flexiones de brazos y otro para que hiciera planks durante los 15 segundos que duraba una story de Instagram. No hice ninguno porque ante todo soy un ortiva, pero es interesante cómo la cuarentena está dándole lugar a estos desafíos. No fueron los únicos. El primero que recuerdo de toda esta movida fue a los famosos haciendo jueguitos con el papel higiénico. Lo interesante de esto es que los desafíos suelen darse en meses de verano, cuando las personas, sobre todo los jóvenes, están con más tiempo libre que el resto del año. Es lo que pasó, por ejemplo, con el Ice Bucket Challenge, o el In My Feelings, donde las personas se bajaban del auto para bailar la canción de Drake (meme de temazo).


9. Don’t F**ck With Cats

Durante la cuarentena terminé un mini documental de tres episodios que produjo Netflix sobre Luka Magnotta. Probablemente no lo no conozcas pero Luka fue, durante un tiempo, quien ocupó los titulares de todos los diarios de Canadá y Francia. Un psicópata, narcisita llevado al extremo y con una necesidad de atención brutal que ahogó a unos gatitos, se filmó haciéndolo y subió el video a internet. Un grupo de nerds, detectives wannabes empezaron a intentar atraparlo investigando lo poco que se podía observar en el video (enchufes, aspiradoras, mantas). Siempre comunicándose a través de un grupo secreto de Facebook. Todo se oscurece tan rápidamente que, de un momento para el otro, no podés creer lo que estás viendo. Es duro, oscuro y muy triste, pero también es igual de espectacular.
 

10. Chill beats to quarentine

Will Smith, inspirado en ChilledCow, hizo su propia versión de lofi beats y los subió con el nombre de “chill beats to quarentine to”. Muy choreo y la alusión a que fue inspirado en ‘lofi hip hop radio — beats to relax/study to’ está demasiado escondido en la descripción del video, pero la verdad es que la selección de temas, que hacen una playlist de una hora y media, me parece muy buena.

Otra cosa que estoy haciendo mucho es buscar en YouTube “up beat lo fi”, elegir cualquiera de los resultados y dejar que corra. Suelen ser temas estilo “chill beats to quarentine to” pero un poco más arriba, que es lo que necesito algunas veces para que no me agarre modorra.

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+ FUTURO

Esta semana en FUTURO abrí con un artículo que me llena de esperanza, aunque sea un poquito tarde: parece que hacía falta una pandemia para que las redes sociales, con Twitter y Facebook a la cabeza, empezaran a luchar contra la desinformación. También sobre un proyecto, que se llama Folding@Home, que permite ayudar a luchar contra diferentes enfermedades, entre las que está el coronavirus, desde casa sin mover un pelo, una nueva feature de Instagram que me parece fantástica para navegar la red social con amigos a la distancia, y varias cosas más. Ya saben que pueden pasar y leer, recomendar y suscribirse.
 

+ Idea Millonaria

Esta semana nos costó zarpado grabar. No por la distancia ni nada relacionado al coronavirus, sino porque 1) yo había instalado una app que me cagó los drivers de la MacBook y macOS no me reconocía el micrófono y 2) porque se nos cortó tres veces Zencastr, el servicio que usamos para grabar por internet. Obvio que, como siempre, terminamos sacándolo y solucionando todo y salió un episodio lindo con la historia de Magnotta y varias otros crímenes que fueron solucionados gracias a internet, recomendaciones de animé, lo que venimos haciendo durante la cuarentena y más.
 

+ Bancá observando

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