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Por Axel Marazzi

1. The Office

Esta semana terminé una serie que había descartado un millón de veces: The Office. No porque no me interesara la trama o no me gustara la idea del show, sino porque me daba una increíble fiaca encararla por tener 9 temporadas de alrededor de 25 episodios cada una. Me parecía una tarea maratónica y ya me generaba estrés pensarlo. Pero como llegó la pandemia y la imposibilidad de salir de casa, me propuse ver esta comedia que muchos dicen que es la mejor de todos los tiempos junto a Seinfeld.

Me tomó como seis meses terminarla, pero no porque no hubiese querido maratonearla, sino porque la veía, sobre todo, los fines de semana.

Me costó entenderla al principio. Es de esos shows que tienen una curva de aprendizaje. La manera de filmarla –como si fuese la grabación de un documental– y la manera en la que los actores constantemente le hablan a la cámara me parecía aburrida y chocante, pero después de algunos episodios que me tomó agarrarle la mano y entender de qué iba y, sobre todo, comprender la dinámica de los personajes, me di cuenta por qué era tan amada por todos y que, de hecho, en esa manera de grabarla residía su potencial.

La manera en la que está filmado el show que me chocó tanto al principio fue lo que terminó de enamorarme. Que los protagonistas cuenten sus intimidades más profundas mirando a cámara, mirando, de alguna manera, al espectador, genera una cercanía única que es muy difícil de generar si los imaginamos actuando. Porque en una serie de ficción entendemos que es todo acting, que hay una historia detrás. Pero acá eso intenta romperse. En The Office se intenta borrar esa idea de guión al estar filmado como si se estuviese filmando un documental y de esa manera hace que los personajes, al menos a mí, me llegaran y me tocaran de una manera diferente.

Eso –la cercanía absoluta con estos personajes que se ubican casi todos en los extremos– hace no solo que podamos conectar con sus historias, sino que estallemos absolutamente con esas situaciones completamente descabelladas generadas por, sobre todo, Michael Scott, que es interpretado por Steve Carell de manera única, y Dwight Schrute, encarnado por Rainn Wilson.

En Idea Millonaria discutimos con Valen muchas cosas sobre The Office. Entre esas cosas cuál era mi personaje favorito. Y me di cuenta que a medida que fue avanzando la serie cambié de parecer muchísimas veces. En un momento fue Michael, en otro Creed, en otro Jim, también Pam o Kevin. Creo que si hoy tuviera que elegir a uno a punta de pistola diría Dwight. Siento que él es el alma de The Office y probablemente uno de los personajes con los que más me encariñé de todas las series que vi en mi vida. Esto quizás da para directamente escribir otro texto al respecto, pero me encariñé no solo por lo gracioso que puede ser, sino también porque en el fondo, por más derechoso al mejor estilo votante de Trump que pueda ser, lo que siempre quiso en el fondo es lo mejor para sus compañeros.

Por cierto. El capítulo doble que le da fin a la serie me rompió el corazón. Increíblemente nostálgico y profundo. Un gran, gran cierre.

Y si vos sos como el Axel del pasado que no quería meterse en la maratónica actividad de ver The Office, te pido que no seas como Axel porque, como suele suceder, Axel estaba equivocado y ver The Office te va a hacer pasar momentos increíbles.

2. The Present

Muchas veces leemos o vemos las noticias que nos presentan estados que están constantemente militarizados, vemos disputas entre gobiernos y luchas eternas y, en ocasiones, nos olvidamos que en esos territorios hay personas como nosotros que están todo el tiempo sufriendo el día a día de la vida cotidiana en esas regiones.

The Present intenta retratar justamente eso. El día de un padre y su hija que solo tiene la intención de ir a una tienda a comprarle el regalo de aniversario a su mujer y algunas víveres para su hogar y todos los problemas que tiene que enfrentar para poder llevar a cabo ese cometido. Intenta retratar, y siento que lo hace de manera perfecta, cómo algo tan simple como ir al supermercado o a una tienda de electrodomésticos puede convertirse en una osadía y cómo volver a tu casa puede tornarse prácticamente imposible por estar constantemente rodeado de controles, bloqueos y discriminación.

Dura solo 24 minutos, pero logra, de alguna manera y como dice Harper Lee en la frase que seleccioné para al edición anterior de observando, poder considerar las cosas desde el punto de vista de las personas que lo sufren. Caminar sus pasos y poder entender su sufrimiento.

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3. Free to Play

Esta semana me tiré en el sillón a ver qué podía ver en Netflix y segundos antes de caer en ese espiral doloroso en el que empezas a buscar eternamente qué ver sin ningún tipo de éxito hasta terminar desistiendo y poniendo un capítulo de una serie que ya viste para dejarlo de fondo y terminar mirando Instagram, recordé que Agustín, un gran amigo, me había recomendado Free to Play, un documental que narra la historia de la primera edición de The International, el torneo de eSports más importante del mundo y, sobre todo, el que se encargó de marcar el camino de los deportes electrónicos y llevarlos a lo que son hoy: eventos inmensos, increíblemente profesionales y que mueven miles de millones de dólares en todo el mundo.

The Internacional es el más importante porque fue el que dio el salto. Fue el primero que ofreció, como premio a los que ganaran el torneo de Dota 2, un millón de dólares. Fue el que permitió que los gamers se profesionalizaran y pudieran empezar a vivir de eso.

La película, que me parece genial no solo para los fanáticos de los videojuegos sino también para los que tienen curiosidad en relación a cómo llegamos hasta la actualidad y pasamos de “pibes que juegan jueguitos todo el día y no tienen futuro” a que muchos puedan mirar en occidente esta práctica como una profesión en si misma, como sucede en algunos países asiáticos hace muchísimos años y donde los gamers profesionales están al nivel de un rockstar.

Además tiene un extra que te cuenta la vida de algunos de los jugares más importantes de esa época que tuvieron que enfrentarse no solo a la mirada de la sociedad que los tomaba como “wachines adictos a los jueguitos” sino también de sus familias a las que muchas veces se les complicaba la idea de entender lo que estaban haciendo. Interesante cómo algunos de ellos fueron los que llevaron, en parte, a la competición al alto nivel que tiene en la actualidad.

4. M E C H A

No soy alguien que haya consumido mucho animé a lo largo de su vida, pero sí he visto algunas de las series y películas más famosas e importantes del género como Evangelion, Fullmetal Alchemist Brotherhood, Dragon Ball, Death Note, todos los films del Studio Ghibli y algunas producciones más. Y si hay algo que siempre me entusiasmó y que me atrajo de este tipo de arte es cómo ilustran el avance tecnológico. Vehículos, robots y todo tipo de aparatos son presentados de una forma retrofuturista –como la moto de Akira, por ejemplo, que me vuelve loco–.

Por ese motivo me pareció tan interesante M E C H A, un micrometraje donde Ash Thorp le hace homenaje a este tipo de tecnología que podemos ver, sobre todo, en el animé.

Si sabes de lo que hablo, si también te ha atraído en algún momento la manera en la que se presenta la tecnología en este tipo de series, este micro con animaciones e ilustraciones espectaculares te va a encantar.

QUOTE

"Si el mundo fuese claro, el arte no existiría".

— Albert Camus, El mito de Sísifo

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POEMA DE LA SEMANA

Sueños

Aférrate a tus sueños
porque si los sueños mueren
la vida es un pájaro de alas rotas
que no puede volar.

Aférrate a tus sueños
porque cuando los sueños se van
la vida es un campo estéril
congelado por la nieve.

– Langston Hughes

Outro

Hola, amis, ¿cómo estás? Espero que bien, considerando todo lo que está pasando otra vez con la pandemia (si no sos de Argentina, resumiendo, se fue todo al carajo otra vez).

Acá todo bien, al menos si saco de la ecuación que me iba a ir de viaje una semana de vacaciones y volvió a cerrarse todo justo y tuve que recalcular. Tendré que postergar ese viaje. Igualmente la semana para descansar y desconectar me la tomo igual. Después de todo necesito ese tiempo para relajar un poco porque, también culpa de la pandemia, no pude más que irme unos días a Mar del Plata y estoy un poco cansado.

Después de terminar The Office y lagrimear un poco tuve que encontrar una nueva serie de esas largas para ver. Fui por Parks and Recreation. Me está divirtiendo mucho, pero es tan similar a The Office (mismo creador) que por momentos me da un poco de cosa. De hecho la protagonista, llamada Leslie Knope e interpretada por la grosa absoluta de Amy Poehler, tiene muchísimo de Michael.

Ya te contaré en un tiempo cuando la termine. Son siete temporadas de esas largas de más de 20 episodios (casi todas, al menos), así que probablemente tarde unos largos meses en terminarla.

Bueno, te dejo tranquilo para que disfrutes de tu domingo.

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Te mando un abrazo,

Axel

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