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Por Axel Marazzi


Canción de la semana: No Estés Bajón – Juan Mango

1. El coronavirus mató a la globalización

Para quienes tenemos alrededor de 30 años, el concepto de globalización está con nosotros desde que nacimos. Siempre lo vimos como algo con fallas pero positivo y, en general, los más sensatos líderes y pensadores así lo consideran, pero eso está empezando a cambiar por culpa de la pandemia.

Lo empecé a pensar un poco gracias a Mundo Propio, newsletter que hace Juan Elman para Cenital. Todo empezó un poco con la pelea entre Huawei y Estados Unidos hace meses –que se recrudeció en los últimos días–, de la cual hablé bastante en FUTURO, pero el coronavirus hizo que se expandiera a otros horizontes y que no sea solo Trump quien quiera cortar lazos en las cadenas de valor para poder producir el 100% de dispositivos tecnológicos en principio y expandirse a otras industrias después.

La pandemia nos demostró que, en algunos casos, la globalización no funciona. De hecho países con problemas de producción de productos esenciales, como alimentos, están teniendo serios problemas. Importar en una época en la que moverse es prácticamente imposible no solo entre fronteras sino también dentro de un mismo país es complejo.

Es entendible por qué países de la Unión Europa, como Francia, y otras potencias, como India o Japón, empezaron a esforzarse por reducir el vínculo con naciones extranjeras y atraer industrias que hoy se encuentran fuera de sus fronteras.

Esto dejó de tratarse de un capricho con el que se levantó Trump, sino de un posicionamiento político y económico que permitirá que un país logre, en el futuro, enfrentar mejor un escenario como el que estamos viviendo o similar. La globalización va a seguir existiendo, pero dudo que vaya a ser igual a la que conocíamos cuando no existía el coronavirus. Quizás la globalización también encuentre, como nosotros en los últimos meses, una nueva normalidad.

 

2. Los años felices, de Sebastián Robles

Si te estabas preguntando por qué en las últimas semanas no reseñé ningún libro, entre nosotros, te cuento que es porque me había enviciado más de lo que me gusta admitir con el DoTA 2, un videojuego que juego cada tanto pero que durante la pandemia se me fue levemente de las manos. Sea como sea, ya me cansé así que volví a agarrar los libros.

Esta semana terminé Los años felices, de Sebastián Robles, una novela de iniciación –como lo son The Catcher in The Rye, de Salinger, o Outsiders, de S. E. Hinton, las cuales les recomiendo con una insistencia tal que solo las leerían para que los deje de molestar– que transcurre entre Villa Ballester y Capital Federal donde un joven, Eric, relata su vida y la de sus amigos desde el colegio hasta la facultad. En el medio pasan muchísimas cosas en las cuales los que tengan 30 o 40 años se van a sentir profundamente identificados: empezar a tomar cerveza y que no te guste, bandas, bares y boliches que ya no existen pero que formaron parte de la crianza de millones de pibes en su momento como Cemento, Los Brujos, Nirvana o Pearl Jam, sobre el amor, el desamor, sobre la clase media y, sobre, resumiendo, la vida. Es interesante también cómo Robles, al presentar la vida de un pibe que creció en los 90s, nos permite de alguna manera viajar en el tiempo. En sus páginas nos podemos encontrar con el Mortal Kombat, con los Todo por 2$ que ya desaparecieron culpa de la inflación, con el programa de Mateyko o la Pronto Shake, entre muchísimas otras cosas que te darán, si te pasa como a mí, una nostalgia infinita.

Si disfrutas de las novelas de iniciación –uno de mis “géneros” preferidos– en Los años felices vas a encontrar una novela sincera que vas a disfrutar muchísimo con una mirada contemplativa de lo que el autor sintió mientras crecía. Es interesante cómo los lectores sentimos, al leerla, que el país está siempre o a punto de prenderse fuego o ya en llamas, pero la vida continúa constantemente y la adolescencia se vive de una manera simple, llevadera y, por decirlo de alguna manera, feliz.

Son solo 250 páginas que se leen a la velocidad de la luz, así que no tenés que preocuparte si no te gustan los libros gordos.

Gracias Eli por la recomendación.

 

3. ¿Cómo TikTok está conquistando el mundo?

Ya escribí muchas veces sobre TikTok, la plataforma de videos cortos que es un éxito en todo el mundo. Lo que me parece fascinante es cómo la empresa china madre de TikTok, llamada ByteDance, tiene una estrategia muy clara para poder tener éxito en diferentes regiones donde es muy complicado entrar siendo una plataforma asiática. De hecho, ese es uno de los grandes mitos que logró derribar la TikTok: que las redes sociales chinas no podían tener éxito en occidente.

Muchos esta semana se sorprendieron cuando desde la plataforma anunciaron que Kevin Mayer, el ejecutivo detrás de Disney Plus, pasaría a ser CEO de TikTok en Estados Unidos. La realidad es que los que se sorprendieron es porque no vienen leyendo cómo TikTok conquista diferentes mercados. Lo que está haciendo en Estados Unidos es muy similar a lo que hizo anteriormente en India.

El roadmap que ellos siguen es el mismo: llegan a un territorio que quieren tomar y ponen muchos avisos tanto en Google como en Facebook con un CPM (costo cada mil clicks) muy bajo. Esto logra una cosa, que los usuarios en la región empiecen a aumentar considerablemente. Incluso, en algunas ocasiones, llevando a TikTok a convertirse en la app más descargada de la semana o el mes en el país. Esto lo que hace es atraer a periodistas que escribirán sobre el éxito de la plataforma generándole todavía más descargas.

Pero acá hay un problema. Esos usuarios en general no hacen contenido de calidad. Entonces ahí entra en juego la segunda etapa de la estrategia: contratar a pequeños influencers con 4.000 o 5.000 followers en Instagram pero con fans que los siguen a todos lados. Esos son los usuarios que empiezan a hacer contenidos de mayor calidad y levantan la vara. Después, la empresa le ofrece dinero a influencers con más de un millón de seguidores para que se hagan cuentas y ahí ya la bola de nieve que había empezado a rodar hacía algunos meses se termina convirtiendo en una bola inmensa.

Después de haber conseguido sumar 80 millones de usuarios activos mensuales en India, la plataforma anunció que incorporaría a Nikhil Gandhi como CEO en el país. Gandhi, curiosamente, había pasado trabajando más de una década en Disney. La contratación de CEOs locales tiene la intención de atacar directamente a una arista que es de las que más afecta a TikTok: que los gobiernos consideren que es una app china que quiere entrar en territorios extranjeros para robar datos. Contratando ejecutivos locales esos miedos se disipan rápidamente.

Sin duda los de ByteDance le encontraron la vuelta. No solo hicieron un producto diferente que supieron capitalizar al máximo, sino que además lograron encontrar la estrategia de aterrizar en diferentes regiones claves para poder crecer a nivel mundial y conquistarlas sin ningún problema.

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4. Un cambio radical para Twitter

No soy de escribir sobre nuevas características en plataformas como redes sociales porque es un tema que no me interesa tanto, la verdad, pero esta semana anunciaron una feature en Twitter que me llamó mucho la atención y que podría cambiar radicalmente la manera en la que usamos el servicio. Desde ahora nos permitirán, cada vez que publiquemos un tuit, decidir quiénes pueden contestarlo: todos, solo las personas que seguimos o nadie.

El motivo por el cual lo hacen es clarísimo: reducir los mensajes de odio y la toxicidad que no para de crecer en la plataforma. Pero es curioso porque podría dejar atrás una de las cosas más ricas que hay en Twitter, que es la conversación y el intercambio de ideas. Eso es, para mí, lo que importa en Twitter. Ojo, si sirve para frenar un poco los mensajes de odio, bienvenido. Toda característica que nos permite mutear a los idiotas será bienvenida en todas las plataformas.

Pero hay un detalle que me parece por demás relevante que me hizo notar mi amigo Álex Barredo: ¿Deberían poder usarlo quienes ocupen cargos públicos? ¿Debería poder usarlo, por ejemplo, Donald Trump? Me chocaría un poco que “silenciara” a sus ciudadanos.

 

5. Una extraña ventana al mundo de desconocidos

Hay un experimento que me pasó Maca que me parece completamente espectacular. Se trata de Astronaut y es una plataforma ultra simple que tiene una sola función: mostrarte videos random de YouTube que fueron subidos con títulos que ponen de manera automática las cámaras, como “DSC 4341” o “IMG 4123”, que no fueron editados y que no fueron vistos por nadie más que vos. Te podés encontrar cosas extrañísimas que van desde –esto es lo que yo vi, pero son tantos los millones de videos de este estilo que vos te vas a encontrar con muchos otros– desde una mujer leyéndole un cuento a su perro para que se durmiera hasta alguien tomándose la presión durante media hora. Todo muy, muy limado.

 

6. Descubren un hongo por Twitter

Algunos usamos redes sociales más que nada para informarnos, otros para contar sus vidas, otros para subir fotos increíbles que sacan, otros para hacer humor o mostrar su arte y otros para…¿descubrir nuevas especies? Bueno, no es lo convencional, pero es lo que pasó a través de Twitter cuando una bióloga estaba scrolleando por Twitter y vio la foto de un hongo que había sido compartida por un colega de la Virginia Tech llamado Derek Hennen. Así es como descubrieron un nuevo tipo de hongo que no había sido documentado hasta ese momento.

Estas son las noticias que me hacen pensar en cuánto amo las redes sociales y cuánto pueden contribuir al mundo de maneras que son completamente inesperadas. Después veo un par de mensajes tóxicos y llenos de odio y se me pasa igual.

 

7. Don’t Stop…, de Oasis

Crecí con Oasis. Durante años mi disco y canción favorita fueron (What’s the Story) Morning Glory? y Live Forever. Fui a verlos al Campo Argentino de Polo cuando vinieron y estuve pegado a la valla durante toda la tarde muriendo absolutamente de calor y, como se atrasaron muchísimo tiempo terminé yéndome para atrás casi desmayado pasándola mal. Minutos después arrancó el show. Me quise matar. De ese día rescato, además del inolvidable show de los hermanos Gallagher, al Pity Álvarez de telonero a quien le tiraban monedas porque los fans caretas de Oasis no lo consideraban digno de estar abriendo el show para la banda británica. A mí me encantó y me encantó todavía más que cuando, terminado el show, el Pity volvió a entrar al escenario juntando las monedas de un peso diciendo que eran para comprarse un vinito. Digo todo esto porque hace algunos días Noel Gallagher presentó Don’t Stop…, un tema inédito de la banda de Manchester que es precioso y recuerda las mejores épocas del britpop. Una oda al optimismo que es tan necesario en la época que atravesamos.

Don’t stop being happy
Don’t stop your clapping
Don’t stop your laughing
Take a piece of life, it’s alright
To hold back the night

Bonus track. Este vivo tiene algunso años, pero Damon Albarn junto a Noel Gallagher cantando We Got The Power de Gorillaz es completamente espectacular.

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Autobombo

 

CUR!OUS

Mañana sale una nueva edición tanto del podcast como del newsletter CUR!OUS. En el podcast hablamos de un tema que me parece apasionante y que probablemente vaya a cambiar el futuro de maneras que ni siquiera imaginamos: CRISPR, esta técnica de edición genética que es una especie de tijera molecular que permitiría desde avances únicos como curar enfermedades hasta otros mucho más cuestionables como decidir el color de pelo u ojos de nuestros hijos. Además en el newsletter desarrollamos artículos que hablan sobre cómo la inteligencia artificial está ayudando en la pandemia, cómo Islandia es un caso de éxito en la contención del coronavirus, pero no fue gracias a una app de contact tracing, sobre cómo funciona el distanciamiento social y algunas cositas más. Pueden escuchar el podcast en su app amiga y pueden recibir el newsletter suscribiéndose acá.

 

FUTURO

En FUTURO, newsletter que hago para RED/ACCIÓN que salió el viernes, desarrollé algunos temas que podrían interesarte. Desde la parte mala del home office de la mano de nada menos que el CEO de Microsoft, Satya Nadella, hasta una app para recorrer museos que me recomendó un lector. Además, le hice tres preguntas a Melina Masnatta, co-fundadora de Chicas en Tecnología, organización que busca reducir la brecha de género en tecnología. Pueden leerlo acá.

 

Idea Millonaria

Claro que también salió un nuevo episodio de este podcast que trata sobre todo y nada a la vez. En este ep hablamos sobre el duro final de Please Like Me, sobre Everything’s Gonna Be Okay, el nuevo show del mismo autor, conté un sueño raro que tuve en el que me encontraba en un tren de China sintiéndome super mal porque tenía coronavirus, sobre la historia de una ideante que era parte de la crew de un crucero y está varada hace dos meses ahí culpa de la pandemia, respondimos preguntas y varias cosas más. Si estabas esperando la historia del Basilisco de Roko, la dejamos para la próxima porque no nos alcanzó el tiempo para ponernos a estudiar. Esta pandemia nos tiene complicados.

 

Bancá observando

Lo de siempre, tampoco te quiero quemar. Si te cabe lo que hago, podés colaborar con platita. Podés hacerlo acá. Pero si darme platita es demasiado, quizás me puedas regalar un tuit recomendando observando.

Te mando un abrazo porque por internet sí se puede abrazar a la gente todavía. Que tengas un domingo espléndido.

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