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Por Axel Marazzi

1. La otra guerra, de Leila Guerriero

Esta semana terminé La otra guerra, el último libro que publicó Anagrama de Leila Guerriero. Creo que es el primer libro que termino, sin contar algunas crónicas más cortas o cuentos, en meses. No me estaba pudiendo sentar a leer porque, básicamente, no me concentraba. Empezaba, leía algunas páginas, lo dejaba, agarraba el celular, volvía, leía algunas páginas, lo dejaba. Así no se puede –o al menos yo– leer.

La cosa es que Leila es alguien a quien admiro y envidio en partes iguales. Su forma de escribir, de meterte en sus historias, de relatar situaciones y transmitirte lo que vivió y presenció es espectacular. Y La otra guerra me parecía una historia interesante en sí misma. Si a eso le sumamos la pluma de Guerriero, el resultado no podía fallar.

La crónica cuenta una de las tantas historias que hay alrededor de Malvinas. La guerra, que duró 74 días, dejó un saldo de 649 soldados argentinos y oficiales muertos. Muchos de esos cuerpos quedaron esparcidos por la zona de la isla donde se libró la guerra sin haber sido identificados.

Justamente esa historia, la de reconocer esos cuerpos para poder poner sus nombres en las lápidas del cementerio argentino que se encuentra en las islas, la lucha entre la política, las organizaciones de ex combatientes y de familiares es lo que se relata en La otra guerra.

Un libro duro, incómodo, repleto de lágrimas, sufrimiento y de recuerdos brutales, pero necesario para no olvidar y entender cómo el amor y la política se entremezclan en algo tan complejo como puede ser lo que quedó después de una guerra.

2. Ted Lasso

Ted Lasso es una serie que habría que ver de manera obligada porque hace bien al alma. Y hace bien porque tiene a la generosidad y empatía como protagonista.

La historia que usan de excusa para esto es la siguiente: un coach de fútbol americano de una universidad yankee es contratado por el Richmond, un club de fútbol inglés que juega la Premier. Ted tiene cero experiencia en relación al fútbol y mucho menos en el mundo de la alta competición. ¿Por qué la dueña del club lo contrata considerando que es, como poco, un amateur? Porque después de haberse separado quiere destruir a Richmond porque era lo que su ex esposo más quería.

La sinopsis puede parecer medio boba, pero lo interesante del show es que promueve la bondad a través de su protagonista. Ted al principio parece medio tonto, pero a medida que avanza la serie terminás amándolo profundamente porque esa bondad, te das cuenta, es contagiosa.

Él, desde la inocencia y empatía, logra convertir a aquellos personajes que son más duros, más solitarios o retraídos y muestra cómo esa bondad une a las personas y hace nuestro entorno, y por ende al mundo, un lugar mucho más lindo.

Ted Lasso tiene dos temporadas, ya confirmaron una tercera que saldrá el año que viene y me gustaría que tuviera 30 porque, como dije, verla hace bien al alma.

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3. Cuando tengas miedo, dale la mano a alguien y mirálo a los ojos

Soy muy fan de esos clásicos discursos bien yankees hollywoodenses que se dan en los cierres de años de las universidades donde invitan personas exitosas en sus campos para que le den consejos a los jóvenes que están saliendo al mundo real, quienes de un momento a otro y sin demasiada experiencia se están convirtiendo en adultos.

Y, obviamente, desde que terminé de ver Parks & Rec me volví fan absoluto de Amy Poehler, la protagonista del show. Googleándola un poco llegué al discurso que dio en Harvard para la comisión que se graduó en el año 2011 y algunas de las cosas que dijo, si bien una gran parte del discurso tuvo sus bases en el humor, me parecieron completamente inspiradoras.

Les dejo una traducción libre y recortada:

Todos ustedes son personas inteligentes y sofisticadas. Conocen el mundo de una manera que mi generación nunca lo conoció. Por eso, me doy cuenta de que no tengo muchos consejos para darles. De hecho, yo aprendo de ustedes. No tengo muchas respuestas, solo preguntas.

Todo lo que puedo decirles hoy es lo que aprendí. Lo que descubrí como persona en este mundo. Y es lo siguiente: no podés hacerlo solo. Mientras navegás por el resto de tu vida, estate abierto a la colaboración. Otras personas y las ideas de esas personas suelen ser mejores que las tuyas.

Encuentra un grupo de personas que te desafíen e inspiren y pasa mucho tiempo con ellas. Eso cambiará tu vida. Nadie llegó hasta acá solo. Están acá porque alguien les dio fuerzas. Los ayudó. Los sostuvo. Dios, Alá, Buda, Gaga, a quien le reces.

Te ayudaron a llegar hasta acá y eso debería hacerte sentir menos solo. Y menos asustado. Porque fueron años aterradores. Eran niños cuando vieron cómo los aviones chocaban contra el World Trade Center. Rápidamente entendieron lo que era sentirse fuera de control. Sus años de formación durante la adolescencia estuvieron llenos de alertas naranjas y misiones no cumplidas.

Para mi generación fue el SIDA. Todos crecemos con miedo a algo. Tu generación tuvo que acostumbrarse a quitarse los zapatos en el aeropuerto. La mía tuvo que acostumbrarse a los incómodos anuncios de servicio público que nos decían que usáramos protección. Pero durante esos tiempos difíciles, nos dimos cuenta de lo maravilloso que fue ser parte de un grupo.

Me mudé a Chicago a principios de la década de los 90s, estudié improvisación y aprendí algunas reglas que trato de aplicar todavía hoy: escuchen. Digan que sí. Vivan el momento. Asegurate de estar con gente que te respalde. Tomá decisiones importantes rápidamente y con frecuencia. No empieces una escena en la que dos personas estén hablando de saltar de un avión. Empezá la escena habiendo saltado. Si tenés miedo, mira a tu amigo a los ojos. Te sentirás mejor.

Este consejo fue útil y, muchas veces, es algo que me pasaba cuando actuaba en Saturday Night Live. La televisión en vivo puede ser muy estresante. Recuerdo que una vez estaba nerviosa, miré a los ojos al presentador y me sentí mejor.

No puedo enfatizar lo importante que es. La respuesta a muchas de las preguntas de tu vida muchas veces están en la cara de otra persona. Intenten dejar sus iPhones de vez en cuando y mirar las caras de las personas. Los rostros de las personas te dirán cosas asombrosas.

Tuve la suerte de formar parte de grandes conjuntos. Mis estudios me llevaron a trabajar en Saturday Night Live, y cuando me gradué de esa universidad de comedia, estaba preocupada por lo que vendría después. Luego llegó Parks & Recreation, un programa del que estoy orgullosa en el que puedo trabajar con personas que amo. Nunca sabes lo que hay a la vuelta de la esquina a menos que mires. Dale la mano de alguien mientras lo haces. Te vas a sentir menos asustado. No podés hacer esto solo. Además, es mucho más divertido triunfar y fracasar con otras personas porque podés culparlos cuando las cosas salgan mal. Toma riesgos ahora. A medida que te hagas viejo todo se va a volver más temeroso y menos flexible. Y lo digo literalmente. Me lastimé la rodilla en la cinta de correr esta semana y ni siquiera estaba encendida. Tratá de mantener la mente abierta a las posibilidades y la boca cerrada sobre asuntos que no sepas. Limitá tus "sí" y tus "no". Continuá compartiendo tu corazón con la gente incluso si te lo rompieron.

Esto es lo que quiero decir: cuando tengas miedo, dale la mano a alguien y mirálo a los ojos. Y cuando te sientas valiente, hacé lo mismo. Están todos acá porque son inteligentes y valientes. Y si a eso le agregas amabilidad y la capacidad de cambiar un neumático, casi que sos la persona perfecta.

4. Malvón

Esta semana fui a Malvón, un localcito en Villa Crespo que se centra en brunch. Llegué gracias a una foto en su cuenta de Instagram un sandwich que, en vez de pan, tenía un croissant con jamón crudo, queso brie, rúcula, tomate. Llegué, lo pedí y no tenían más croissant así que, después de la microdepresión que me invadió en el instante, pedí el mismo sándwich pero en pan de campo. Todo acompañado con un gin tonic.

Después de que me trajeron todo la moza me contó que no había más tónica, pero como no quería bajármela diciéndome que no solo no había croissant sino tampoco gin tonic se fue a comprar una tónica a un mercado que estaba ahí cerca para hacérmelo. Hablame de gente genia.

Malvón es un lugar precioso que está ubicado en una casona antigua que, si bien fue restaurada, mantiene las paredes descascaradas, objetos y la decoración que imaginamos que puede haber en un lugar así. Las sillas son las viejas de metal que estaban en las casas de nuestros abuelos, mesas dispares que fueron compradas en lugares de segunda mano y adaptadas, música tranquila y un patio precioso con luz tenue para charlar tranqui mientras tomás algo.

Puede que lo haya amado más de la cuenta por el amor que le tuve a esa moza que fue en busca de la tónica, pero amé el lugar.

QUOTE

"Uno tiene que pasar muchos años aprendiendo cómo ser feliz".

— George Eliot, George Eliot's Life (2010)
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POEMA DE LA SEMANA

 

No le doy miedo a la abeja

No le doy miedo a la abeja.
Conozco a la mariposa.
La gente linda del bosque
me recibe cordialmente –

Llego y los arroyos ríen –
y corre y baila la brisa;
¿Por qué empaño con los ojos
este día de verano?

– Emily Dickinson

Outro

Hola, ser del bien, ¿cómo estás?

Yo tuve una semana tranquila, pero repleta de trabajo. ¿Viste cuandos se te juntan 3 o 4 entregas que tenés que cerrar sí o sí y tenés que poner manos a la obra? Bueno, eso. Pero todo bien, porque la que viene va a ser, gracias a que llegué a terminar con todo, un poco más tranquila.

Estoy escribiendo esto tirado en la cama, el día afuera está precioso, están cantando los pajaritos y tuve un fin de semana repleto de planes. Ayer a la noche vi a un grupo de amigos que no veía hace un montón, comimos un asado riquísimo y tomamos unos vinitos. Qué más lindo que reencontrarte con gente que querés y que no ves hace tiempo.

Esta semana me pasó algo que me resultó tan divertido que te lo voy a tener que contar. El día que fui a Malvón volví a casa temprano y, como la verdulería todavía estaba abierta, fui con Maca a comprar unas frutas para comer de postre. Yo la esperé en el auto y ella bajó. Los de la verdu estaban recontra fumados, lo cual no es un problema absolutamente porque todos menos policía. Pidió unas manzanas verdes, unas mandarinas y unas frutillas, le dieron la bolsita con las cosas y nos fuimos. Cuando llegamos a casa nos acostamos, pusimos una serie y fuimos a buscar las frutillas para comer. Resulta que estar fumado y seleccionar frutas o verduras no funciona, porque en vez de frutillas nos dieron tomates cherry. Me quedé con las ganas de comer frutillas, pero la anécdota es bastante divertida así que lo daré como un empate.

En fin, te dejo para que disfrutes tu domingo que, espero, tenga mínimo un plan. Ojo, ese plan puede ser quedarse todo el día tirado en la cama descansando y mirando la última temporada de Sex Education.

Te mando un abrazo gigante y, como siempre, podés ayudarme a haciendo un aporte mensual a observando, podés comprarme un cafecito por una única vez o simplemente compartiendo lo que hago en tus redes sociales así llega a más personas y crece más y más hasta que nos terminemos comprando todos una mansión en Miami y nos vayamos a la playa a bailar al ritmo de Daddy Yankee.

Que tengas un lindo domingo.

Axel

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