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Por Axel Marazzi

1. La hija única, de Guadalupe Nettel

¿Vieron que hay gente que ama y se lleva bien con todos los nenes? ¿Esa gente que cuando ve un bebé se emociona y le habla y juega? Bueno, yo no soy de esa gente. Los nenes no me atraen de ninguna manera. Ahora que lo pienso, siento amor por muy pocos nenes, que son los hijos de algunos de mis mejores amigos. Son los nenes que vi crecer, que me reconocen, con quienes tenemos una conexión y con quienes compartimos cosas. Digo esto porque nunca en mi vida hubiera elegido leer un libro que trate sobre tener hijos, sobre la maternidad y sobre la relación entre una madre y lo que gira en torno a su primer hijo.

Pero tantas personas que respeto como lectoras me lo recomendaron que decidí darle una oportunidad y qué bueno que lo hice, porque La hija única (Anagrama), de la mexicana Guadalupe Nettel, es una obra tan espectacular como dura que trata sobre la maternidad. Pero no esa maternidad feliz que suelen mostrar los comerciales de pañales, sino cómo un grupo de mujeres fueron, de alguna manera, maldecidas por la maternidad. Todo visto desde la perspectiva de la protagonista, quien decidió no ser madre.

Es dura porque habla de una familia que tiene una hija con lisencefalia y de otra familia en la que el niño imita la violencia intrafamiliar que ejercía el padre sobre su madre. Y si bien toca un tema increíblemente delicado, como es la enfermedad en la niñez y cómo eso afecta a la familia, no lo hace a través de golpes duros. En ningún momento se sufre en la novela, sino que, como la protagonista, amiga de ambas madres, el lector también acompaña a esas familias en sus problemas y su intención de resolverlos.

2. Miedo y asco en la entrevista

Uno de los libros que leí durante las vacaciones fue Conversaciones sobre la escritura (Alpha Decay) en la que se transcribe una entrevista que le hizo el periodista David Naimon a Ursula K. Le Guin. El libro se divide en tres partes en las que la escritora habla sobre la narrativa, la poesía y el ensayo. Como dice en el texto que abre la publicación, que se llama Miedo y asco a la entrevista, esta no se trata de una entrevista convencional de esas que solemos ver en la televisión donde el periodista que hace las preguntas no se suele preparar demasiado en relación a la vida y obra del autor. Naimon conoce a la perfección todo lo que publicó Le Guin. Desde sus libros de ficción hasta su poesía y sus ensayos. Es una charla en la que se intercambian opiniones y donde David logra sacarle declaraciones únicas y muy interesantes a la escritora estadounidense que falleció en 2018.

Me pareció tan interesante la apertura –decidí comprarlo cuando estaba en una librería de Mar del Plata esperando, lo abrí y leí las primeras líneas– que te la dejo para que la disfrutes:

Cuando me entrevistan, lo que más miedo me da es tener enfrente a una de esas personas que solo se ha leído el dosier de prensa de la editorial y un par de citas destacadas que vengan bien, porque entonces va y te leen una de esas frases en voz alta y, con un tono de lo más sincero, te dicen: "Cuéntenos más de lo que escribió aquí".
Esas personas suelen entenderse bien con los famosos que escriben. Da lo mismo si la persona en cuestión ha escrito el libro o no, ya que quien hace la entrevista ni se lo ha leído. Lo único que busca es una respuesta con gancho.

"Cuéntenos más" también puede funcionar con autores serios cuyo libro contiene información o un mensaje que tiene ganas de repetir para asegurarse de que llega. Sin embargo, no funciona con quienes han sudado de lo lindo para plasmar con palabras una idea compleja lo mejor que han podido. A esa gente sí que les gusta oír a otros leer en voz alta lo que han escrito, pero no tanto la idea de que se pueda decir de manera diferente o mejor. "Oiga, señor Keats, aquello que escribió sobre el ruiseñor es interesantísimo, ¿nos puede contar algo más al respecto?".

He tenido la suerte de encontrarme con el polo opuesto al entrevistador desinformado. Un par de sesiones con Bill Moyers fijaron para siempre mi estándar de lo que es La Buena Entrevista. Es una conversación entre personas que han reflexionado sobre lo que están hablando y que ahora lo piensan a la luz de lo que le dice la otra persona. Esto hace que lleguen a decir cosas que puede que acaben de descubrir. Tal vez no estén de acuerdo; puede que incluso tengan discrepancias de base, pero éstas, al hablar y responder sin beligerancia, pueden llevar la conversación a un alto nivel de intensidad y honestidad.

A estas alturas de la vida, con una o dos preguntas, ya vamos bien encaminados o no. Si las señales de fatalidad son claras, seguir adelante es arduo para ambas partes. Pienso: "¿Y cómo se supone que tengo que responder yo a eso?", mientras que el entrevistador, por su parte, piensa, "Madre mía, diez segundos más de silencio y va dice 'Mmm'".

Una buena entrevista es como un buen partido de bádminton: enseguida te das cuenta de que puedes mantener el volante en el aire y lo único que tienes que hacer es verlo volar.

Cara a cara por primera vez en una de las salas de grabación tan encantadoras y funkys de la emisora KBOO, David y yo estábamos un poco tensos y tímidos, pero creo que enseguida echamos a volar.

Como novelista no me da vergüenza hablar de narrativa o sentarme a escribir, pero me entra la timidez y me siento una aficionada cuando hablo como poeta. La gente que habla sobre poesía suele hablar con otros poetas y los Otros Poetas suelen ser adversarios exigentes y con opiniones muy arraigadas. También pueden ser muy corporativistas. En los talleres de escritura, cuando toca noche de recital, acostumbro a sentarme con otros prosistas a escuchar a los poetas recitar, siempre muy atenta; pero cuando llega el turno de la prosa, los poetas se levantan y se van. Además, hay una especie de "poetés" propio de cada territorio, pero que no es mi idioma. En resumidas cuentas, me ponía muy nerviosa la entrevista sobre poesía con David. Por suerte, esa sensación se esfumó rápido. Nada cura mejor el nerviosismo que interesarse por la conversación.

Hablar de mi obra ensayística me aterroriza en otro sentido. Temo que el entrevistador se ponga a debatir la influencia en mi obra de Schopenhauer, Wittgenstein o Theodor Adorno, filósofos a quienes nunca he leído; o que me pida mi opinión sobre la teoría queer o me indique que le diga al público lo que es el taoísmo; o (la más probable de todas) que me pregunte por el Futuro de la Humanidad. Que yo sea consciente de la inmensidad de mi ignorancia no implica que me guste hacer gala de ello. Agradezco que el entrevistador respete los límites de mis conocimientos e intelecto, y que no me pida que haga de Oráculo de Delfos.

De vez en cuando me encuentro a alguno que se da cuenta de que lo que a mí de verdad me gusta es hablar de manera informal sobre mi trabajo.

David es igual que yo en este tema, así que eso fue justo lo que hicimos. Me gustaría darle las gracias a KBOO por brindarnos esta oportunidad. Y también por ser - durante cincuenta años - la voz más firme y coherente de Oregon dedicada a las artes, a la libertad y a la generosidad del pensamiento. Mientras que Estados Unidos se despedaza en facciones con rabia, mentiras y violencia ciega, en voces como éstas puedes oír - si escuchas - lo que es posible que nos mantenga a todos unidos.

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3. Los 50 libros de Nick Cave

Si estuvieron leyendo las últimas ediciones de observando saben que estoy levemente obsesionado con Nick Cave. No al nivel con el que me obsesioné con Alejandro Zambra, pero quizás sea donde termine todos este camino. Cave, además de un músico increíble, me parece un escritor todavía más espectacular y por ese motivo decidí buscar qué leyó en su vida, qué le gustó y qué recomienda.

Sabemos que gran parte de la escritura de los grandes autores está profundamente marcada por los libros y escritores que ellos amaron. Y cuando alguien me gusta tanto como Cave, Zambra, Hemingway, Bukowski, Plath, Kerouac, Smith, Salinger, o tantos otros, siempre suelo buscar a quiénes amaron esos autores como yo los amo a ellos.

La lista completa tiene los 50 libros favoritos de Cave, pero yo te dejo solo unos pocos de los que leí y siento que podrían gustarte:

  • Ariel — Sylvia Plath
  • Moby Dick — Herman Melville
  • Here I Am — Jonathan Safran Foer
  • Complete Poems of E. E. Cummings
  • Short Stories of Anton Chekhov

4. Un pantano precioso

No suelo encontrar newsletters que me parezcan muy interesantes y espere con ansias, para ser sincero. Como trabajo con newsletters siento que por momentos estoy sobrecargado de ellos. Recibo decenas por día, pero espero muy, muy pocos. Me ha pasado con algunos que puedo contar con los dedos de la mano. El de Diego Geddes fue uno de ellos. Es tan precioso que no entiendo cómo es que ninguna editorial todavía agarró esos textos y terminó convirtiéndolos en un libro. El de Cecilia Absatz, donde reflexiona sobre una infinidad de temas sobre todo relacionados a la vejez, también. Esos fueron los últimos que recuerdo. También hay otros, obviamente, como el de Valentín, que tiene una pluma única y una capacidad de precisión a la hora de elegir las palabras y temáticas que desarrolla en sus textos que convierten a cada uno de ellos en una obra preciosa. El de Guadalupe, a quien tengo el placer de conocer y admirar, es otro de esos newsletters que son más cercanos a los libros que adoro: personales y repletos de anécdotas de los autores.

Pero hace unos meses Constanza me recomendó uno, llamado Pantano, al que me tomó un tiempo suscribirme. No porque lo hubiese leído y no me atrapara, sino porque con los newsletters me pasa un poco lo que me pasa con las cuentas de Instagram, las de Twitter o los nuevos medios. Me cuesta empezar a seguir nuevos. Tengo que, de alguna manera, tomarle algo de cariño previamente. Así que durante algunas semanas lo leí sin suscribirme y terminé amándolo. Es un newsletter muy cortito donde Milagros, la autora a quien no conozco más que a través de sus correos, recomienda libros, páginas y redacta algunos párrafos donde cuenta su vida de una manera increíblemente poética.

Si te gusta leer, si te gusta que la gente que lee te recomiende libritos, saber lo que piensa y lo que les pasa, seguro que Pantano te va a encantar tanto como a mí.

5. Lupin

Volví de vacaciones y el trabajo me pegó un derechazo precioso para meterme otra vez en la cotidianeidad así que decidí ponerme a ver una serie que me entretuviera, que no fuera 100% boluda pero que al mismo tiempo no se tratara de esas a las que hay que prestarle muchísima atención como pasa con Westworld o Dark. Y justo llegó Valen con una recomendación que me cayó como anillo al dedo: Lupin.

Lupin es una producción francesa donde el protagonista, llamado Assane Diop e interpretado por Omar Sy, es un estafador ético que tienen la intención de revelar que uno de los más grandes multimillonarios de Francia es un criminal. Assane es un hombre que no existe para las autoridades, que tiene decenas de identidades, maestro del disfraz y un genio con la capacidad de adelantarse a los movimientos de sus enemigos para hacerlos pisar el palito. Y todo eso lo aprendió de una serie de novelas reales y muy famosas, cuya primera edición fue publicada en 1905, escritas por Maurice Leblanc que están protagonizadas por Arsène Lupin, un ladrón de guante blanco.

Es de esas series entretenidas en donde el protagonista es un genio al que todo le sale bien que no te va a desafiar intelectualmente pero que permite relajarse y disfrutar. Además, son solo 5 episodios que se ven super rápido. Si te cabe, buenas noticias: ya se confirmó una segunda temporada.

QUOTE

“Ninguna religión vale una sola gota de sangre”.

— Marqués de Sade

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Otros enlaces

  1. Llego tardísimo, pero no quería dejar de recomendar este artículo de Fabio donde explica, incluso para ignorantes relacionados al tema bolsa y acciones y demás como soy yo, lo que pasó con Reddit, GameStop y Melvin Capital.
  2. Las mejores ilustraciones de 2020 según The New York Times.
  3. Uno de los libros más famosos de Camus es La Peste y esta selección de algunos párrafos del libro son tan similares con la realidad que estamos atravesando por la pandemia que sorprende.
  4. Un dato color sobre Patrick Leahy, el nuevo presidente del Senado en la era Biden: es zarpado fan de Batman e hizo cameos en 5 películas. ¿El mejor? Este donde Heath Ledger como The Joker le puso un cuchillo en la jeta. Precioso.
  5. Un interesante artículo –al que llegué a través del newsletter llamado El Reporte que publica todas las semanas Chani Guyot para quienes colaboran con RED/ACCIÓN– de Tim Hartford, autor del libro How to Make the World Add Up, donde habla de cómo estamos viviendo en la era de oro de la ignorancia. Hartford destaca tres puntos claves: la distracción, la polarización política y el pensamiento conspirativo. Biggest “y si” ever, bro.
  6. Si sos alguien que disfruta los documentales, Documentary+ es una plataforma que te va a gustar mucho. Es gratuita y ni siquiera necesita que te registres.
  7. Cómo se ven a sí mismos los multimillonarios.
  8. Los de Vox hicieron un video donde resumen el 2020 en solo 7 minutos. Vale la pena.
  9. La casa de Los Simpson rediseñada en 8 estilos arquitectónicos.
  10. Divertite un rato haciendo “música” con el teclado.
POEMA DE LA SEMANA

won’t you celebrate with me
won't you celebrate with me
what i have shaped into
a kind of life? i had no model.
born in babylon
both nonwhite and woman
what did i see to be except myself?
i made it up
here on this bridge between
starshine and clay,
my one hand holding tight
my other hand; come celebrate
with me that everyday
something has tried to kill me
and has failed.


– Lucille Clifton

Outro

Hola corazón de arroz. Te extrañé.

Yo volví y ya estoy pensando en las próximas vacaciones. Viste como es. Como te conté en la última edición que envié hace algunas semanas, estuve en Mar del Plata.

La primera semana con amigos, la segunda semana con Maca. Estuve evadiendo el Covid-19 como un campeón y, la verdad, pensé que iba a ser un poco más complicado. Mar del Plata está repleta de gente, pero los locales tanto de comidas como bares, que son los que más frecuenté, tenían protocolos bastante copados y se tomaban todos los cuidados necesarios, dentro de lo posible.

El único momento en el que me sentí un poco inseguro, por decirlo de alguna manera, fue un sábado que hizo como 32 grados y la playa estaba hasta las bolas de gente. Ahí fue imposible escaparle a la multitud, pero al ser un espacio abierto, zafamos.

Cuando volví, como vivo en la Ciudad de Buenos Aires, tuve que hacerme el hisopado obligatorio, que superé con éxito. No solo no me pareció tan terrible ni invasivo como me habían anticipado sino que, afortunadamente, dio negativo. Lo hice en La Rural. Fui con el auto y prácticamente no tuve contacto con nadie más que con quien te hace el hisopado. Ni siquiera me tuve que bajar del auto. Es que es para aplaudir cómo fue todo organizado por las autoridades.

Tengo buenas noticia. Primero, como te habrás dado cuenta, observando recibió un lavado de cara. Rediseñamos el newsletter junto a Maca para hacerlo más simple de leer y más lindo. Creo que quedó precioso. Teníamos unas imágenes para usar, pero Mailchimp tiene limitaciones bastante grandes a la hora de permitir personalización, así que solo dejamos la ilustración de la sección de colaborar.

Además, Maca también rediseñó observando.net, la página a donde la gente llega para suscribirse al newsletter. Me regaló el rediseño para mi cumpleaños. El regalo más lindo que recibí. Creo que quedó precioso. Espero que te guste tanto como a mí, que estoy increíblemente feliz. Siento que, de alguna manera, profesionaliza todavía más observando.

Y con motivo del rediseño decidí finalmente agregar un poema en cada una de las ediciones. Quienes me lean habitualmente sabrán que lo vengo pensando hace tiempo.

Obviamente, cualquier feedback que tengas en relación a todas las novedades de observando será bien recibido. Después de todo, si bien observando es un monstruito precioso que no para de hacerme feliz, lo hago para vos y lo que vos pensas del producto es muy importante.

Me pone contento haber vuelto y espero que te hayan gustado todas las novedades. Recordá que podés colaborar económicamente con el proyecto suscribiéndote, comprándome un cafecito o recomendándolo en tus redes sociales. Me vas a estar ayudando una bocha considerando que esto vive del boca en boca.

Un abrazo inmenso,

Axel

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