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Por Axel Marazzi

1. La comida en la literatura

En general lo que recordamos de los libros que leemos son las escenas que tienen que ver con las cosas que les pasan a los protagonistas, qué les sucede, en qué momento la trama explota y da giros inesperados que nos dejan la mandíbula por el suelo. Hay detalles, descripciones, trivialidades que hacen a una novela que, obviamente, no recordamos. Tiene lógica. Después de todo, por suerte, nadie es Ireneo Funes, el personaje creado por Borges que recordaba absolutamente todo lo que le había pasado.

No sé cómo terminé en Funes el memorioso, pero la cosa es que esta semana llegué a un artículo en The Atlantic que me pareció precioso donde la periodista Adrienne LaFrance recopiló 12 descripciones de comida inolvidables que hemos leído en la literatura.

Voy a traducir las que me parecieron más lindas:

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami:

Al mediodía almorcé y fui al supermercado. Allí compré comida para la cena y, en una mesa de ofertas, compré detergente, pañuelos y papel higiénico. De nuevo en casa, hice los preparativos para la cena y me acosté en el sofá con un libro, esperando a que llegara Kumiko… No es que tuviera en mente un gran festín: estaría salteando finas rodajas de ternera, cebollas, pimientos verdes, y brotes de soja con un poco de sal, pimienta, salsa de soja y un chorrito de cerveza, una receta de mis días de soltero. El arroz estaba listo, la sopa de miso estaba caliente y las verduras estaban cortadas en rodajas y dispuestas en pilas separadas en un plato grande, listas para el wok.

No recuerdo nada y otras reflexiones, de Nora Ephron:

Me encanta el panqueque de ricota sin carbohidratos que inventé el año pasado y que solo se puede hacer en una sartén de teflón. Bate un huevo, agrega un tercio de taza de ricota fresca con leche entera y bate todo junto. Calentá la sartén de teflón hasta que se libere el gas cancerígeno en el aire. Vertí cucharadas de masa en la sartén y cocina unos dos minutos de un lado hasta que se dore. Dalo vuelta con cuidado. Cocinálo por un minuto para dorar el otro lado. Comelo con mermelada, si no te importan los carbohidratos, o solo.

Por el camino de Swann, de Marcel Proust:

Mecánicamente, cansado después de un día aburrido con la perspectiva de un mañana deprimente, llevé a mis labios una cucharada del té en el que había empapado un bocado de pastel. Apenas el líquido tibio y las migajas tocaron mi paladar, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo y me detuve, atento a los extraordinarios cambios que se estaban produciendo. Un placer exquisito había invadido mis sentidos, pero individual, desapegado, sin insinuación de su origen. Y enseguida las vicisitudes de la vida se me habían vuelto indiferentes, sus desastres inocuos, su brevedad ilusoria… Había dejado de sentirme mediocre, accidental, mortal. ¿De dónde vino este gozo todopoderoso?

Bestia Proust. Qué envidia como en un párrafo puede meter tanta poesía y belleza. Hace años que en mi cabeza tengo la idea de sentarme y leer En busca del tiempo perdido, esta novela que consta de siete tomos donde cuenta toda su vida. No sé si alguna vez cumpliré ese cometido, pero todavía no lo eliminé de raíz, así que quién te dice.

2. La lucha contra el cinismo

No tengo claro el motivo, pero siento que en los últimos años florecieron los cínicos. Personas de mierda sin empatía que piensan mal de los demás, se creen superiores y, en realidad, no son más que unos panchos de quienes todos quieren alejarse. O quiás siempre estuvieron ahí y las redes sociales simplemente los potenciaron. Digo esto porque es el tema del que escribió Nick Cave en una de sus últimas ediciones de su newsletter, The Red Hand Files.

Valerio, uno de los lectores, le envió la siguiente pregunta: “Después de los últimos años me siento vacío y más cínico que nunca. Estoy perdiendo la fe en otras personas y tengo miedo de transmitirle estos sentimientos a mi hijo pequeño. ¿Todavía crees en nosotros, los seres humanos?”.

Su respuesta, como sucede generalmente, ilumina el camino:

Querido Valerio,

Estás en lo correcto en estar preocupado por tu cinismo y necesitas hacer algo para protegerte no solo a vos, sino también a quienes están alrededor tuyo, especialmente a tu hijo. El cinismo no es una posición neutral y aunque no pida casi nada de nosotros, es es altamente infeccioso e increíblemente destructivo. En mi opinión, es el más común y fácil de los males.

Lo sé porque gran parte de mis primeros años de vida los pasé despreciando al mundo y a las personas que lo habitan. Era una posición tanto seductora como indulgente. La verdad es que yo era joven y no tenía idea de lo que se avecinaba. Me faltaba el conocimiento, la previsión, la autoconciencia. Simplemente no sabía nada. Fue necesaria una devastación para enseñarme el valor de la vida y la bondad de las personas. Hizo falta una devastación para revelar la precariedad del mundo, de su alma misma, para comprender que estaba pidiendo ayuda a gritos. Se necesitó una devastación para comprender la idea del valor mortal, y se necesitó una devastación para encontrar esperanza.

A diferencia del cinismo, la esperanza se gana con esfuerzo, nos impone exigencias y, a menudo, puede sentirse como el lugar más indefendible y solitario de la Tierra. La esperanza tampoco es una posición neutral. Es contradictoria. Es la emoción guerrera la que puede acabar con el cinismo. Cada acto redentor o amoroso, tan pequeño como quieras, como leerle a tu hijito, mostrarle algo que amas, cantarle una canción, ponerle los zapatos, mantiene al diablo en el hoyo. Dice que el mundo y sus habitantes tienen valor y vale la pena defenderlos. Dice que vale la pena creer en el mundo. Con el tiempo, nos damos cuenta de que es así.

Con amor, Nick

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3. Preagotamiento viral

Hace un tiempo me alejé un poco de las redes sociales. Al menos de las que solía utilizar más –Instagram y Twitter–. Soy alguien que gusta de entender los hábitos de consumo de los usuarios de internet en general y de los propios en particular. Entonces, ¿por qué si durante años usé tanto Twitter e Instagram ahora había empezado a alejarme? Entendí el principal motivo cuando empecé a usar TikTok. Creo que la respuesta está en el funcionamiento de estos tres servicios.

En muy pocas palabras Instagram y Twitter anclan los contenidos que vemos en, mayormente, las personas que seguimos mientras que TikTok nos muestra lo que su algoritmo entiende que nos gusta y, en mucho menor medida, lo que hacen las personas que seguimos. TikTok aprende de los contenidos que vemos para después mostrarnos otros similares. De esta manera, TikTok se enfoca en temáticas y no en personas. En TikTok los usuarios que hablan de todo un poco (de las últimas noticias, de sus últimas vacaciones, que muestran fotos personales, etc.) no se viralizan. A nadie le importan. Los que sí se viralizan son los usuarios que se enfocan en temáticas (comida, videojuegos, tecnología, humor, turismo, etc.). De esta manera, lo veo mucho más cercano a YouTube que a otras plataformas sociales.

Las redes, al menos las predominantes y, sobre todo Twitter, se convirtieron hace tiempo en un lugar donde, en general, lo que se hace es comentar lo que sucede en el mundo durante determinado momento. Pasa algo que para las antenas de los usuarios y se comenta durante una o dos semanas –dependiendo de la importancia o intensidad del evento– sin parar hasta que otro evento desbanca al anterior. Así en repeat hace años.

Lo último que pasó que acaparó absolutamente todo fue el cachetazo de Will Smith a Chris Rock durante los Oscars. Estoy casi seguro que el 100% de las personas que están leyendo esto se enteraron de una u otra manera. Es entendible. Es imposible escaparse de un evento así. El tema es que las redes lo amplifican durante días con opiniones irrelevantes de personas que ni siquiera sabemos por qué habíamos empezado a seguir. Todos diciendo, en general, lo mismo.

Leyendo un ensayo del periodista Ryan Broderick me sentí muy identificado con algo que decía: “Los usuarios ahí no tienen nada en común más que una necesidad cada vez más patológica de consumir noticias como contenido o contenido como noticias”. Y siento que, con pocas excepciones, tiene razón. Tanto que hay momentos en los que, cuando sucede algo en el “mundo real” que de alguna manera logra sorprenderme, automáticamente pienso en lo agotador que va a ser leer durante días o semanas lo que serán la constante cataratas de mensajes o de videos en stories haciendo alusión a ello. Broderick habla de esto como viral pre-exhaustion (preagotamiento viral): “El temor y aburrimiento anticipatorio ante la idea de que este evento va a dominar la conversación durante al menos los próximos tres días, la próxima semana si Smith o Rock comentan algo al respecto, o el próximo mes si algún tipo de órgano rector se involucra”.

Y es curioso, porque yo era de esas personas que, cuando sucedían este tipo de eventos extraños que generaban mucho hype y excitación, salía corriendo a tuitear, a opinar o a ver qué estaban diciendo otros. No sufría el FOMO de perderme lo que pasaba porque siempre estaba ahí listo para sumarme a la conversación. Ahora me resuelta cansador y aburrido. De hecho, cada vez que vuelvo a Twitter o Instagram, que obviamente siguen siendo varias veces por día, compruebo que lo veo que, en general, me da ganas de alejarme más.

QUOTE

"La vocación de todo hombre y mujer es servir a los demás".

— Tólstoi

Otros enlaces

  1. El Elden Ring es uno de los juegos más exitosos de la actualidad. Da una libertad no solo de juego sino también en el desarrollo de personajes y los jugadores están creando avatares que son espectaculares. Desde Fiona de Shrek hasta las Tortugas Ninja. Es lo lindo que tiene internet cuando le damos rienda a la creatividad.
  2. Este mes se cumplieron 25 años del lanzamiento de “Barbie Girl”, la canción de Aqua que todos cantamos hasta el hartazgo. En la Rolling Stone cuentan su historia.
  3. Necesito hacer esto antes de hacerme viejo y quebrarme la cadera intentándolo.
  4. En general las películas que nacen a partir de videojuegos suelen ser bastante malas. En GQ listan algunas que valen la pena.
  5. Victory Brinker forma parte del Libro de los Records Guinness por ser la cantante de opera más joven. Tranqui como canta.
  6. Los 10 mejores viajes en tren que podés hacer en Europa según la Lonely Planet.
  7. No puedo más con este gatito motoquero.
  8. Un artista usa inteligencia artificial para recrear los rostros “reales” de dibujos como Aladino, Olivia de Popeye, Ned Flanders, Moe y varios otros.
  9. Estos dioramas de videojuegos hechos a mano son de otro planeta.
  10. ¿Alguna vez viste un perro con un gorro de un pato? Es domingo, hay que hacer lo posible para ser felices después de las 18h así que yo guardaría el link y lo volvería a ver a esa hora si fuera vos.
POEMA DE LA SEMANA

 

Cuando acabe la guerra

Cuando acabe la guerra
por supuesto estaremos orgullosos
el aire finalmente se podrá respirar
el agua hará mejores los salmones
y el silencio del cielo va a migrar con mayor perfección
los muertos pensarán que los vivos valieron el esfuerzo y nosotros
sabremos quiénes somos
y todos volveremos a enrolarnos

– W.S. Merwin

Outro

Hola, ser del bien, ¿cómo estás?

Yo bien, tranqui gracias a esta semana que fue más corta. No tanto más corta para mí como la mayoría porque periodista que laburó el jueves, pero al menos el viernes me lo pude tomar.

Como habrás visto, esta edición es un poco más corta que las habituales. Culparé a los feriados que hacen que tengas que trabajar como si fuera una semana normal pero con menos tiempo, lo que significa solo una cosa: locura absoluta. Al final los feriados están increíbles, pero a qué costo, ¿no?

Estoy terminando Attack on Titan. Me la estoy morfando y me está encantando. Iba a hacer una reseña para esta edición, pero preferí esperar a terminarla completa primero y escribir al respecto para la próxima edición o la otra, si me atraso un poco. Total, nadie nos corre. Al menos acá podemos tomarnos todo más relajado.

Con Maca íbamos a ir a Córdoba por el Pascuas a visitar a su hermana, Coty, que estudia allá, pero al final hubo un par de inconvenientes y no pudimos ir. Por suerte esos inconvenientes se resolvieron, digamos, lo mejor posible. Tuvimos que pasar los pasajes, así que lo vamos a dejar para más adelante.

En fin, a disfrutar del domingo comiendo mucho chocolate, que es lo mejor que tiene Pascuas: la excusa para atorarnos de chocolate.

Como siempre te digo, si te gusta lo que hago podés ayudarme aportando a la causa haciéndolo mensualmente, comprándome un cafecito o simplemente compartiendo lo que hago en redes sociales.

Te mando un abrazo gigante,

Axel

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