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Por Axel Marazzi

1. The Midnight Gospel

Esta semana terminé Formula 1: Drive to Survive y me quedé huérfano de serie. Sin saber qué ver, busqué en Google shows animados para adultos que estuvieran en Netflix, Amazon Prime o HBO, que son los servicios de streaming que tengo. Así fue como llegué a The Midnight Gospel, una de las series más extrañas que vi en mi vida, pero al mismo tiempo cautivante. Una especie de podcast animado donde se entrevistan a personas importantes en sus campos.

The Midnight Gospel podría separarse en dos. Por un lado está la trama más importante, que toca la vida de un space caster –algo así como un podcast que se emite por video a todo el espacio– llamado Clancy Gilroy que viaja de mundo en mundo para entrevistar a uno de sus habitantes.

Cada vez que Clancy llega a un planeta en particular, se topa con alguien que le parece interesante, le pregunta si puede entrevistarlo para su programa y comienza un viaje-entrevista donde se habla de tópicos tan profundos como pueden ser las drogas y las adicciones (“Sentía terror de que si dejaba de tomar no volvería a escribir, porque necesitaba esa miseria. Necesitaba ese borde”), el amor (“Puedo dejar este plano de existencia más temprano que tarde, pero el amor no va a ninguna parte”), la muerte (“El momento de la muerte es incierto, pero la muerte es segura”), la manera en la que vivimos, por lo que nos preocupamos o dejamos de preocuparnos (“Creo que sufrimos más si nos resistimos al movimiento del río”). Apela a nuestra existencia, a nuestra forma de percibir y vivir.

En segundo plano está el mundo al que Clancy llega. Mundos con reglas completamente diferentes al nuestro –aunque la Tierra es protagonista en un episodio que trata sobre drogas– en los que está sucediendo algo en particular. O Clancy entrevista al Presidente de Estados Unidos mientras el mundo atraviesa un apocalipsis zombie, o a una guerrera que está en una aventura para rescatar a su amado, o a un animal que está a punto de ser carneado para terminar convirtiéndose en comida de unos payasos diabólicos. Todo acompañado con imágenes espectacularmente voladas.

Lo interesante es que cada uno de los entrevistados por el protagonista del show son expertos en sus temas y famosos por algo que hicieron en, digamos, el mundo real. En el primero, donde se habla sobre drogas, y que es de los que me pareció más interesantes, entrevistó a Drew Pinsky, un médico muy famoso en Estados Unidos que es especialista en adicciones. En otro habló con la escritora Anne Lamott y el productor y actor Raghu Markus sobre la muerte y la necesidad de aceptarla como parte de la vida. Hay uno en el que habla con Damien Echols, quien quizás te suene porque se hicieron muchos documentales sobre el hecho que Echols protagonizó. Él formó parte de lo que los medios llamaron The West Memphis Three: tres adolescentes que habían supuestamente asesinado a tres chicos en Arkansas en 1993 en medio de un ritual satánico y que quedaron libres después de haber estado tras las rejas 18 años por falta de evidencia.

La serie es increíblemente amena, profunda y toca temas que, de alguna manera, nos ayudan a ver el mundo de manera diferente. Me topé sin querer con un show precioso con animaciones espectaculares y con charlas que te hacen pensar un montón.

2. Yulia & Juliet

Desde el nombre de este cortometraje nos imaginamos una historia de amor que acarrea problemas por su obvia vinculación a Shakespeare. Lo interesante de esta historia de amor es que no hay rastros de un Romeo, porque las protagonistas de este corto, dirigido por Zara Dwinger, son dos adolescentes que están en un internado psiquiátrico y encuentran su escape en esa relación que les permite vivir más allá de las paredes de ese lúgubre lugar.

Yulia & Juliet trata sobre el amor prohibido, sobre la necesidad de esconderse para poder ser feliz, de cómo alejarse de alguien que nos hace bien, de una u otra manera, terminará afectándonos y esa impotencia que nos genera no poder estar con esa persona que necesitamos.

Es interesante el arco que presenta Dwinger. Cuando conocemos a las protagonistas del corto imaginamos que son una pareja de chicas que están en la escuela o universidad. Pero rápidamente eso cambia para mostrarnos que en realidad es un psiquiátrico donde están encerradas. Hasta que una sale y todo se derrumba, incluso en ese lugar sombrío donde ya todo se había derrumbado anteriormente.

Es cortito, dura poco más de 10 minutos, y plasma la desolación que puede generar el amor, donde no todo siempre es color de rosas.

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3. Imagine Van Gogh

Para Navidad Maca me regaló entradas para ir a Imagine Van Gogh, una experiencia inmersiva artística que se está haciendo en el predio de La Rural con una propuesta muy interesante: un salón repleto de pantallas donde podríamos ver las pinturas del artista holandés no como se suelen disfrutar las pinturas, que es desde el punto de vista del espectador que se para frente a ellas, las observa un rato y sigue su camino, sino metiéndose en ellas. Supuestamente, esas pantallas nos permitirían atravesar esos trazos gruesos que caracterizan a Vicent.

Si bien hay algunas cosas para rescatar, en general la muestra no me gustó demasiado. Lo primero que notamos cuando entramos es que estaba estallado de gente. Eso te la baja en cualquier situación en la que querés disfrutar de una obra, cualquiera sea (por eso ver a La Mona Lisa es tan decepcionante). El murmullo constante o tener que estar mirando de no llevarte a nadie puesto la bajaba bastante. Descontando eso, siento que le faltaba un poco de saturación a las pantallas. Todos conocemos los colores estridentes, sobre todo amarillos, que solía usar Van Gogh. Sentí que le faltaba, justamente, esa estridencia.

Siento que todo podría haberse resuelto si había menos gente. Eso fue lo que más me chocó cuando entré. Si hubiera habido la mitad de los visitantes habría vivido una experiencia completamente diferente.

Ojo, digo todo esto de lleno y porque pude estar ahí. Es un flash tener pantallas tan grandes delante que te muestran tan bien las obras de Van Gogh. Y hay algo que me encantó: no solo la cantidad de chicos que había, sino cómo interactuaban ellos con esas obras. Bailaban, saltaban, las tocaban y se tiraban a mirarlas de una manera en la que nunca había visto a los más chicos relacionándose con las obras.

4. ¿Cómo puede afectar Netflix a un deporte?

Viste que ya te conté que me fanaticé bastante mirando Formula 1: Drive to Survive, la serie de Netflix que te muestra cómo es, sobre todo, la vida de los pilotos y los directores de las diferentes escuderías. La cosa es que esta semana, hablando con amigos, nos preguntamos cuántas personas, como yo, terminaron viendo carreras o incluso yendo de manera presencial gracias a que conocieron el deporte a través de Drive to Survive.

Y cuando hay preguntas por resolver todos los caminos conducen a Google. Después de leer varias notas, como la experiencia de Byrd Pinkerton, un periodista de Vox que vivió algo muy similar a lo que me pasó a mí, u otra de Luke Smith, de The New York Times, donde cuenta un poco cómo afectó el show a la sociedad estadounidense que hasta ahora dejaba muy poco lugar a otras carreras por el éxito de, sobre todo, IndyCar y NASCAR, finalmente, llegué a una de Boss Hunting que recopila números que son espectaculares.

Más allá que te importe o no la Formula 1, creo que esto va más allá de ese deporte en particular, sino que demuestra un poco lo que puede generar Netflix con sus shows, que son brutalmente masivos y se ven en cada rincón del planeta. Veamos algunos números:

  • Asistencia al Gran Prix de Estados Unidos en 2018: 264.000. En 2021 ese número creció a los 400.000.
  • En términos de ingresos, la cifra en dólares pasó de 1.150 millones en 2020 a 2.140 millones en 2021 (+86%).
  • La final de Abu Dhabi fue vista por 108,7 millones de espectadores simultáneos (más que el Super Bowl, que tuvo 101 millones).
  • Redes sociales: tienen más de 50 millones de seguidores en diferentes plataformas, lo que significó un crecimiento anual del 40%.
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"Quizá uno no desee tanto ser amado como ser comprendido".

— George Orwell, 1984

Otros enlaces

  1. “39 cosas que escuchamos en el nuevo MoMA”, una serie ilustrada del Times espectacular. Maca lo va a analizar mucho más extensamente en su newsletter, Parsimonia.
  2. Mi querida Romi Zanellato esta semana me pasó un tema de Rosalía que me dejó con la boca por el piso. Hacía rato que no escuchaba nada que me sorprendiera tanto como “Hentai”. Acá la canción y acá el super sensual video.
  3. The Office Stare Machine: ponés un sentimiento (sad, happy, confused, worried) y el sistema te devuelve videos de The Office con los protagonistas sintiéndose de esa manera. Llegué a este gran sitio gracias a Diane.
  4. En 1990 unos hombres disfrazados de policías robaron obras del Gardner Museum. Acá algunas curiosidades del atraco (qué preciosa la palabra “atraco”).
  5. Yo creo que es necesario arrancar el día con este conejito feliz comiendo una zanahoria.
  6. La manera más fácil de dibujar una nariz.
  7. 50 cuentas en redes sociales que nacieron con la intención de mejorar nuestro ánimo.
  8. 42 películas que van a salir en 2022 y puede que la rompan.
  9. It’s not about the money… al menos si sos científico.
  10. Hay una serie de videos en TikTok donde expertos intentan imitar colores de objetos reales con óleo. Los resultados son increíbles e hipnóticos. Puedo estar mucho tiempo más del que me gustaría admitir viendo este tipo de contenidos.
POEMA DE LA SEMANA

 

Sueños

No sueltes nunca tus sueños;
que, si dejás de soñar,
la vida es un pobre pájaro
que se olvidó de volar.

No sueltes nunca tus sueños
y que nadie se los lleve:
si no, la vida es un páramo
lleno de escarcha y de nieve.

– Langston Hughes

Outro

Hola, ser del bien, ¿cómo estás? Yo bien, tranqui, que es un montón.

Estoy escribiendo esto el sábado con un café de Havanna al lado mientras espero que salga una partida de League of Legends. El día está nubladísimo y frío, de mis preferidos porque es ideal para quedarse todo el día encerrado entre pelis, series, videojuegos y comida rica y calentita. Lo voy a hacer unas horas, porque a la tarde noche tengo un cumpleaños, así que seguro termino resfriado.
 

***
 

¿Viste que te dije que estaba escribiendo el outro re tranqui el sábado? Cambio de planes. Salió la partida de LoL, después pintó ir a almorzar con una pareja amiga comida judía a Mishiguene (que recomiendo muchísimo), volví, me dormí la siesta, me desperté, me bañé y tuve que irme al cumpleaños. Llegué a casa como a las 3 de la mañana, así que ahora estoy con una leve resaca terminando este outro a las 8.06 del domingo para que observando salga a horario.

Siesta, ya te 100to.

Hoy sí. El día está precioso y toda la bola. Por la ventana el cielo está super azul y no veo una nube. Sorry domingo de sol, pero este cuerpito no piensa salir de la cama en todo el día. Mi plan va a ser mirar Formula 1 y dormitar.

Bueno, para que esto salga a horario, o un poquito más tarde, tengo que terminar este outro, así que te voy dejando. Como siempre te digo, observando es gratis, pero no barato, así que si querés colaborar con la causa, podés suscribirte y hacer un aporte mensual, podés comprarme un cafecito o compartirlo en tus redes sociales para que llegue a más personas.

Te mando un abrazo gigante.

Hasta el domingo que viene,

Axel

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