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Cultura, diseño, internet, tecnología y ciencia

Por Axel Marazzi


Canción de la semana: El Zar - La Declaración

1. Cómo provocar un incendio y por qué, de Jesse Ball

Hace un tiempo que estoy viendo a muchísima gente en Twitter e Instagram leer Cómo provocar un incendio y por qué, que escribió el estadounidense Jesse Ball y editó en Argentina Sigilo. Es extraño, todo lo que toca Sigilo se convierte un poco en oro y todos terminan leyendo sus ediciones.

Leí varios de la editorial, como Cometierra, de Dolores Reyes, Los sorrentinos, de Virginia Higa, Te quiero, de J.P. Zooey, y Chica de oficina, de Joe Meno, entre algunos otros. Todos, de alguna manera u otra, me gustaron bastante, así que decidí que si muchísimas personas estaban leyendo Cómo provocar un incendio y por qué que, además, había sido editado por una editorial que tenía personas con tan buena visión atrás, era por que sería bueno. Crucé la calle de casa, entré a Mendel y lo compré.

El libro está bien, pero esperaba más. Quizás porque la vara estaba demasiado alta. Todos decían que era espectacular y cuando todos dicen cosas así terminas esperando más de lo que es. Las expectativas rompen todo.

Lo primero en lo que pensé cuando arranqué la novela es que la voz de la protagonista, llamada Lucia Stanton, es muy similar a la de Holden Caulfield, el protagonista de The Catcher in The Rye y uno de los personajes más entrañables de la literatura. Considerando que el libro de JD Salinger es de mis preferidos, me hizo querer bastante a Lucia, pero siento que se queda un poco en el medio.

Ninguno de los personajes, sin contar a la protagonista y su tía, están bien desarrollados y en el relato se pierde un poco todo. Lo bueno es que es una novela de 300 páginas que tiene “capítulos” de una o dos páginas en su mayoría y por ese motivo se puede leer, sin problema, en uno o dos días. Es una novela coming of age que, también, funcionará probablemente muy bien para aquellos que quieran leer algo simple, rápido e interesante y con un mensaje anarquista anti educación convencional que apunta contra las reglas establecidas.
 

2. William Faulkner y la escritura

En 1949 William Faulkner ganó el Premio Nobel de Literatura. Este fue su excepcional discurso.

Creo que este honor no se confiere a mi persona sino a mi obra, la obra de toda una vida en la agonía y vicisitudes del espíritu humano, no por gloria ni en absoluto por lucro sino por crear de los elementos del espíritu humano algo que no existía. De manera que esta distinción es mía solo en calidad de depósito. No será difícil encontrar, para la parte monetaria que entraña, un destino acorde con los elevados propósitos de su origen.

Pero también me gustaría hacer lo mismo con el renombre, aprovechando este momento como pináculo desde el cual me escuchen los hombres y mujeres jóvenes que se dedican a la misma lucha y afanes entre los cuales ya hay uno que algún día se parará aquí donde yo estoy.

Nuestra tragedia actual es un temor general en todo el mundo, sufrido por tan largo tiempo que ya hemos aprendido a soportarlo. Ya no existen problemas del espíritu; sólo queda esta interrogante: ¿Cuándo estallaré? A causa de ella, el escritor o escritora joven de hoy ha olvidado los problemas de los sentimientos contradictorios del corazón humano, que por sí solos pueden ser tema de buena literatura, ya que únicamente sobre ellos vale la pena de escribir y justifican la agonía y los afanes.

Ese escritor joven debe compenetrarse nuevamente en ellos. Aprender que la máxima debilidad es sentirse temeroso; y después de aprenderlo olvidar ese temor para siempre, no dejar lugar en su arsenal de escritor sino para las antiguas verdades y realidades del corazón, las eternas verdades universales sin las cuales toda historia es efímera y predestinada al fracaso: amor y honor, piedad y orgullo, compasión y sacrificio.

Mientras no lo haga así continuará trabajando bajo una maldición. No escribirá de amor sino de sensualidad, de derrotas en que nadie pierde nada de valor, de victorias sin esperanzas y, lo peor de todo, sin piedad ni compasión. Sus penas no serán penas universales y no dejarán huella. No escribirá acerca del corazón sino de las glándulas.

Mientras no capte de nuevo estas cosas, continuará escribiendo como si estuviera entre los hombres sólo observando el fin de la Humanidad. Yo me rehúso aceptar el fin de la Humanidad.

Es fácil decir que el hombre es inmortal porque perdurará; que cuando haya sonado la última clarinada de la destrucción y su eco se haya apagado entre las últimas rocas inservibles que deja la marea y que enrojecen los rayos del crepúsculo, aun entonces se escuchará otro sonido: el de su voz débil e inextinguible todavía hablando.

También me niego a aceptar esto.

Creo que el hombre no perdurará simplemente sino que prevalecerá. Creo que es inmortal no por ser la única criatura que tiene voz inextinguible sino porque tiene un alma, un espíritu capaz de compasión, de sacrificio y de perseverancia.

El deber del poeta y del escritor es escribir sobre estos atributos. Ambos tienen el privilegio de ayudar al hombre a perseverar, exaltando su corazón, recordándole el ánimo y el honor, la esperanza y el orgullo, la compasión, la piedad y el sacrificio que han sido la gloria de su pasado.

La voz del poeta no debe relatar simplemente la historia del hombre, puede servirle de apoyo, ser una de las columnas que lo sostengan para perseverar y prevalecer.

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3. Mapa de los mejores restaurantes de Capital

Hace unos días Maca me dijo que un amigo de ella tenía un mapa personalizado en Google Maps donde listaba todos los restaurantes y bares que le iban recomendando. Me pareció una idea brillante y lo que hice es lo que cualquier persona que ame salir a comer afuera como yo haría: le dijo que se lo pidiera para poder ver las recomendaciones y aprovechar para ir a esos lugares.

Pero parece que el dueño del mapa es medio reticente, lo cual entiendo. Es algo bastante personal que hizo a fuerza de pulmón y a través de, quizás, años de recomendaciones. Por eso, con todavía ganas de tener mi propio mapa con recomendaciones, se me ocurrió ir a Twitter y preguntar cuáles eran los 3 mejores restaurantes o bares que conocían quienes estuvieran leyendo ese tuit.

Bueno, la cosa es que se viralizó mal. Me respondieron casi 700 personas y por eso decidí hacer mi propio mapa. Me tomó bastante tiempo porque, obviamente, no es fácil sumar todas las respuestas de todas las personas que me contestaron, pero finalmente lo terminé.

En este momento la lista tiene 251 restaurantes y bares que están en Capital Federal que al menos son considerados por una persona uno de los mejores lugares a los que fueron. Obviamente si ves que hay uno que te gusta que no está en la lista, podés avisarme así lo sumo.

Espero que la disfrutes y te sirva como a mí.
 

4. The Mandalorian

No soy fanático de Star Wars. Me encantaría serlo. Me encantaría ansiar tanto los nuevos productos de la saga como los esperan muchos de mis mejores amigos. Pero llegué tarde. De chico no vi las películas, las vi todas de grande por una cuestión más de consumo cultural de una de las sagas más importantes de la historia del cine y, sobre todo, para no quedarme tan afuera de las conversaciones. Me muevo en un ambiente bastante nerd y no tener la más remota idea de Star Wars, por momentos, me convertía en un outsider. Muchas de las películas incluso ni siquiera me divirtieron y las hubiera dejado de ver, aunque en general la balanza después de ver toda la saga fue positiva.

Digo todo esto porque durante estas semanas que me tomé de descanso vi The Mandalorian, la última serie que se presentó de Star Wars y es, quizás, lo que más me gustó de todo lo que vi de la franquicia. Hasta ahora mi preferida era Rogue One, pero The Mandalorian es diferente. Es diferente porque transcurre en el universo de Star Wars, pero es una historia en sí misma que es absolutamente preciosa, cautivante y que te engancha de una manera única.

Lo más lindo de todo es que no solo la historia es entretenida y profunda, sino que también tiene personajes de los cuales te terminás enamorando automáticamente como Kuiil, el robot IG-11, el mismo Din Djarin, el protagonista del show sin contar a Grogu, el Baby Yoda, que se roba la serie.

Lo bueno de The Mandalorian es que no importa cuánto te guste Star Wars porque traspasa ese universo. Es una serie genial que te va a gustar incluso si no sos fanático de la franquicia.
 

5. Sharp Objects

Hace años Marcos, un amigo, me recomendó Sharp Objects. El tema es que con las series me pasa lo mismo que con los libros. Casi no importa quién me la recomiende, si leo la sinopsis y no me siento en el momento para consumirla suelo dejarla pasar. Pero sin series para consumir Nicolás Alonso –que de paso aprovecho para recomendarles su libro porque es completamente espectacular– me dijo que no me iba a hablar más hasta que la viera así que tuve que hacerlo a la fuerza y, resumiendo, es una de las mejores series con las que me crucé en años.

El show, que presenta a una periodista que vuelve a su pueblo natal a investigar una serie de asesinatos, tiene una fórmula que es bastante conocida y hasta trillada, pero que funciona a la perfección gracias no solo a que la historia está contada de una manera que logra atrapar, sino que tiene unas actuaciones espectaculares de, sobre todo, Amy Adams y Patricia Clarkson.

Es una serie de esas que no suelen gustarme o que suelen incluso aburrirme por lo lento del estilo. Muchas escenas con poco o nada de diálogo y de introspección en el medio de un pueblo casi fantasma, pero de alguna manera logró que me mantuviera, constantemente, pensando quién era el asesino de esas adolescentes.

Tiene solo 8 episodios de una hora cada uno y lo único que te voy a decir si la ves, que deberías, es que veas el después de los créditos del última episodio.

Quote

"Morir por una idea es ponerle un precio demasiado alto a una conjetura".

– Anatole France

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+ Outro

Buen día amiguite queride. ¿Cómo viene ese fin de semana super recontra extra large?

Espero que hayas podido meter alguna escapada interesante. Si me guío por las personas que sigo en Instagram, medio país está en la costa. Me hubiera encantado, la verdad, pero trabajo el martes así que preferí quedarme en Buenos Aires y hacer la de siempre: asados, restaurantes, barcitos y cerveceitas. De hecho te estoy escribiendo esto desde el patio de la casa de mi abuela mientras ella hace milanesas con tortilla. No me puedo quejar, ¿no?

Esta semana ya estuve a full otra vez. Con Valen grabamos un episodio del podcast que hacemos para el BID sobre los mosquitos, cómo éstos insectos matan a 725 mil personas por año y lo que se está haciendo desde la ciencia para intentar reducir este número. Sale mañana junto con la nueva edición del newsletter. También salió un nuevo episodio de Idea Millonaria, una nueva edición de FUTURO y todo lo que hago todas las semanas que ya sabés.

Me da fiaca el autobombo, como verás. Por eso saqué esa sección. Sé que está mal que me de fiaca vender lo que hago, pero hay tantas cosas que están mal y las hago igual…

Como te diste cuenta, terminé Cómo provocar un incendio y por qué y tengo en mente empezar el nuevo de mi amada Leila Guerriero. Se llama Teoría de la gravedad y es una recopilación de las columnas que publicó en los últimos tiempos en El País. Amo a Leila y creo que nunca conté cómo casi la conozco. Tengo algo escrito al respecto medio ficcionado. Quizás algún día lo publique en algún lado.

Si hay alguna que me vuele la cabeza lo suficiente seguramente la sume a alguna edición de observando. Ahora que lo escribo y lo razono, seguro que va a haber muchas más de una que me vuelen la cabeza. Pocas personas logran escribir y transmitir en tan pocas palabras lo que Leila.

Esta semana también terminé The Undoing y me queda un episodio para terminar I May Destroy You. Ambas series son de HBO y les tiro solo un spoiler porque seguro voy a reseñarlas la semana que viene: son dos mini series espectaculares. HBO viene clavando al ángulo una tras otra.

Como siempre te digo, sabés que si compartís una story, un tuit o comentás observando en tu grupo de amigues, me vas a estar ayudando bocha. Después de todo, quiero que llegue a la mayor cantidad de gente posible. Si te gusta tanto, pero tanto, que no lo podés creer también podés suscribirte y colaborar con el proyecto o comprarme un cafecito.

Que termines bien tu finde largo.

Gracias por estar del otro lado. Posta.

Axel

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