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Por Axel Marazzi


Canción de la semana: Antony and The Johnsons – Firstful of Love

1. Marina Abramović y la performance como forma de vida

Lo interesante de las performances es que el cuerpo es el medio a través del cual el arte es presentado a la audiencia. En ocasiones el artista es quien es el protagonista, es el medio, es la obra. Y si alguien se convirtió en una obra es Marina Abramović, la abuela de arte performativo.

Abramović nació en la ex Yugoslavia en el seno de una familia de milicos de la aristocracia roja que, después de que terminara la Segunda Guerra Mundial, fueron declarados héroes nacionales. La crianza tanto de Marina como de su hermano menor tuvo como pilar principal el rigor de la madre, que llegaba a despertarla a la madrugada porque se había movido mucho durante la noche y había desordenado la cama. Recién después de que cumplió 29 años pudo llegar después de las 10 de la noche a la casa. “Es una locura, pero todas las veces que me corté, me azoté, me quemé, cuando casi perdí la vida en The Firestar, todo lo hice antes de las 10 de la noche”.

Cuando dice que casi perdió la vida en The Firestar no es una manera de decir. El arte de Abramović es extremo, oscuro e intenta, desde sus comienzos hace décadas, llevar al cuerpo humano y sus capacidades hasta el límite. Lo demostró una y otra vez a través de los años con sus diferentes performances.

La performance que ella llama The Firestar tiene otro nombre originalmente: Rhythm 5. La llevó a cabo en 1974 y en la perfo lo que hizo fue prender fuego una estrella comunista y después acostarse en el medio. Nadie se había dado cuenta que, por la falta de oxígeno en el centro de la estrella, se había desmayado. Cuando las llamas se acercaron demasiado y ella seguía inerte los doctores que estaban en el lugar la sacaron de la estrella dándose cuenta recién ahí que había perdido el conocimiento.

Pero la obra que llevó todo al extremo, en la que ella quiso mostrar la relación entre la audiencia y el artista y hasta dónde podían llegar las personas fue Rhythm 0. En ella Marina se mantuvo inmóvil en el medio de una habitación donde había distribuido diferentes armas como cuchillos, látigos, vidrios, cadenas, martillos, hachas, sogas y hasta un arma con una bala. Ella aceptaría lo que sea que le hicieran las personas que estuvieran en la habitación. En un principio ninguno de los espectadores se animaba a nada…hasta que uno sí. Desde ese momento las cosas escalaron de manera brutal hasta que uno le puso el arma en la mano y se la apuntó a la cabeza. Ahí fue donde la performance terminó. Cuando ella volvió a moverse, cuando la vieron como una persona, todos los espectadores, avergonzados de lo que habían hecho, dejaron el lugar.

Para algunos artistas las performances son la manera más pura del arte no solo por el protagonismo, sino también por su efimeridad. Las performances no son como las pinturas, que pueden viajar por el mundo y ser presentadas en diferentes museos a través de la historia. Las performances empiezan y terminan y si bien pueden guardarse registros para poder ser reproducidas, esos registros nunca podrán permitir que sean sentidas como alguien que la presenció y esa es una de las cosas que siempre le interesó a Abramović.

The artist is present, que se hizo en el MoMA y del cual se hizo un documental, es una de sus presentaciones más importantes. En el museo se podían ver todas las performances que había hecho ella a lo largo de su vida y concluía con Marina sentada en el centro de una habitación inmensa con una mesa y una silla enfrente. Desde del 14 de marzo de 2010 hasta el 31 de mayo, todos los días y durante siete horas, Marina se sentó en esa silla inmóvil y miró a los ojos de las 1.545 personas que se sentaron frente a ella. En total Abramović estuvo sentada 736 horas y media y más de 750 mil espectadores pasaron por el museo durante la época de su antología.

Marina, durante toda su vida, tuvo una sola intención: hacer arte con su propio cuerpo, convertir su vida en una performance constante, hacer arte efímero que modificara a las personas que estaban en el mismo cuarto que ella y llevar hasta el límite lo que su cuerpo y cabeza podían aguantar. Tanto que casi pierde la vida en el intento.
 

2. Jack y sus errores

Jack Dorsey es un CEO diferente. Diferente a Zuckerberg, diferente a Bezos, a Cook y a prácticamente todos los de una industria que no sabe reconocer errores. Errores que, en algunos casos, hicieron del mundo un lugar peor. Mucho peor.

Amo las redes sociales, amo lo que generaron, amo cómo abrieron internet y cómo nos permitieron una comunicación constante e instantánea con cualquier persona del mundo. Amo que un ciudadano común pueda comunicarse con políticos, con músicos que aman, con actores y que cualquiera de estas personalidades, en ocasiones, conteste sin más. Amo que podamos compartir información y amo que, de alguna forma, le dio a millones de artistas amateurs la posibilidad de llegar a audiencias que antes hubiera sido imposible.

Pero también está claro que las redes sociales nos rompieron a nosotros y a las diferentes sociedades del mundo. Hicieron muchas cosas mal y hoy vemos que las consecuencias son realmente terribles. No haber hecho cosas a tiempo con la viralización de las fake news y no haber hecho nada para frenar la toxicidad y el odio son dos de los problemas más grandes que generaron y que fueron aprovechados por personas de mierda para sacar beneficio propio. Eso es, sin duda, su responsabilidad y no la de sus usuarios. Las noticias falsas, la desinformación y el odio siempre existió en internet. No es nuevo. Pero ellos no hicieron nada para frenarlo y ahora las cosas están realmente mal.

Y digo que Jack Dorsey es diferente porque es el único que dice abiertamente que, al menos en su plataforma, la cagaron. Que hicieron las cosas mal y que están pensando y haciendo cosas para poder cambiar ese sistema choto que crearon. En una entrevista que le hicieron en The Daily, el podcast de The New York Times, hizo un interesante mea culpa y reveló algunas cosas que están haciendo en la plataforma para poder cambiar el curso que tiene hoy.

Twitter, como la mayoría de las plataformas que hoy utilizamos, fue fundada sin un plan claro. Jack lo creó para que sus amigos pudieran compartir su vida en tiempo real y el éxito los tomó bastante por sorpresa. Justamente esa es una de las autocríticas que hace: no haber contratado gente experta que trabajara en ver cómo podría evolucionar, para bien o para mal, la red social. Qué ramificaciones podía tener un retweet o un retweet con comentario o qué podía pasar si, al lado del botón de retweet se pusiera el número de veces que fue compartido. El resultado lo conocemos: tweets sensacionalistas que buscan nada más que el retweet y no informar.

Una de las cosas en las que están pensando en Twitter es en abrir sus algoritmos, mostrar cómo funcionan y hasta están considerando crear varios que funcionen diferente para que los usuarios puedan elegir lo que más les cierre. Abrir la red al máximo para que tu Twitter sea completamente diferente al mío.

“Necesitamos abrirnos y ser transparentes sobre cómo funcionan nuestros algoritmos y cómo se utilizan, y tal vez incluso permitir que las personas elijan diferentes algoritmos para clasificar el contenido o crear sus propios algoritmos para clasificarlo. Ser así de abiertos, creo, sería bastante increíble”.

Suena tan lindo que parece imposible. Al menos el que lo está diciendo es el fundador y CEO de la red social, así que eso me da un dejo de esperanza.

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3. Oobah Butler y el caretaje

Hay un pibe de 28 años que es periodista, humorista y actor que conocí la semana pasada y podría decir que ya soy fan. Se llama Oobah Butler y básicamente se dedica a hackear el sistema, pero no hackear el sistema al estilo Carlín Calvo en El Hacker 2001, sino a hackear el sistema de maneras mucho más divertidas.

Lo conocí porque me lo pasó un lector de observando por Twitter y fue un instant crush. Lo primero que vi es un video que hizo para Vice de solo 7 minutos donde Oobah se cola en el Paris Fashion Week haciéndose pasar por un diseñador, pero no un diseñador cualquiera, sino que se puso en la piel de Georgio Paviani, un diseñador que no existe y que se trata de una marca que se vende en mercados baratísimos. En cuestión de minutos tenía la acreditación para una de las ferias de moda más importantes del mundo.

Pero el video que lo hizo conocido fue uno un poco más largo que produjo también Vice donde se encargó de hacer que su restaurante, falso e inexistente, se convirtiera en el #1 de la lista de los restaurantes más importantes de TripAdvisor. No solo lo logró, sino que terminó poniendo el restaurante en el patio de su casa y haciéndole sopas instantáneas y dándole comida congelada comprada en el supermercado a los comensales que, después de comer, aseguraban que volverian y que se trataba de un sitio espectacular.

Lo que me parece increíblemente interesante de Oobah es que más allá de la gracia de sus videos, muestra cómo el mundo está repleto de personas que se hacen los expertos pero que no saben diferenciar un plato de ravioles congelados que fueron comprados en el supermercado de uno hecho por un chef o cómo en el mundo de la moda pocos entienden realmente de moda, de telas y de lo que consumen. Lo interesante de los videos de Butler es que muestra que nadie sabe un carajo y que somos todos unos caretas.

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4. La nostalgia millennial

Hace ya tiempo que recomendé a la radio de YouTube que se llama lofi hip hop radio — beats to relax/study to que, resumiendo, son todos temas muy chill con beats que tienen esa sensación de home made. Es ideal para escuchar de fondo o cuando estamos trabajando. Digo ideal porque ninguno de los temas que programan tiene letra y no te desconcentran.

Esta semana gracias a Dani, un oyente de Idea Millonaria, llegué a un video del youtuber Jaime Altozano donde cuenta un poco cómo esas canciones se crean, cómo, de manera consciente, se les agrega el beat low fidelity para que parezcan hechos en casa pero que en realidad no se tratan más que de filtros que hacen parecer que fueron hechos con equipos viejos y chotos pero que en realidad no lo son.

Pero lo que me interesó de ese video fue otra cosa. Fue algo que Jaime dijo al principio y que tiene relación con el espectacular éxito de este tipo de radios que podemos encontrar por toda la web: el motivo de su éxito es la nostalgia.

Amamos esos sonidos porque son los sonidos con los que crecimos los millennials. Crecimos viendo películas en VHS o en TV con una calidad de mierda, con rayas en la pantalla y con un sonido que era igual de malo. Crecimos con videojuegos en blanco y negro y sin conexión a internet. Todo era mucho más lento y mucho más baja fidelidad. Y lo que generan esos beats de baja calidad que tienen los temas que podemos escuchar en la lofi hip hop radio es que nos llevan a esos momentos. Una época con una tecnología de mierda, terriblemente mala en comparación a lo que tenemos hoy, pero que fue una época feliz. Una época en la que todo nos sorprendía y divertía. De ahí, al menos en parte, viene el espectacular éxito de esta música: de nuestra nostalgia millennial.

Otros enlaces que podrían interesarte

  1. Diego Zúñiga es un escritor increíble que escribió Camanchaca, un libro que deberías leer, y la entrevista que le hizo a María Gainza, autora de El nervio óptico y La luz negra, es espectacular.
  2. QAnon es uno de los movimientos conspiranóicos más pelotudos y, al mismo tiempo, más interesantes que surgieron de internet. No por lo que pregonen, sino por cómo se puede manejar a una horda de giles publicando mentiras sensacionalistas y que parecen haber sido sacadas de una película mala de Hollywood. Si no sabés de lo que hablo, este artículo funciona muy bien como introducción al tema. Si querés algo más en profundidad, este long read de The Atlantic va super.
  3. Todas las publicidades de las compañías sobre el coronavirus son exactamente iguales. Tan, tan iguales que revela cómo algunas empresas de marketing directamente te chorean la guita.
  4. Una espectacular campaña llamada Disappearing Animals que muestra, en solo tres imágenes, lo mal que le estamos haciendo a la fauna por no cuidar el medio ambiente.
  5. La cuenta de Instagram de Perro Fantasma, que vende libros, encontró una manera preciosa de publicar en el feed.
  6. ¿Qué país serías teniendo en cuenta tu posición en relación a las políticas públicas? Obviamente me tocó Uruguay.
  7. Hoy escribí un poquito de la nostialgia y no podía dejar afuera a The Nostalgia Machine, una plataforma en la que ponés el año de tu nacimiento y te devuelve las canciones que estaban de moda en la época.
  8. La muerte de quien supo ser un grande y después cayó en desgracia convirtiéndose en el peor navegador de todos los tiempos: Internet Explorer. Microsoft anunció que dejará de darle soporte desde el año que viene.
  9. Una columna de The Guardian dice que es hora de que los centibillionaires (quienes tienen una fortuna superior a los cien mil millones de dólares) tienen que empezar a soltar el bille para ayudar a pagar el quilombo que está dejando la pandemia. Y yo, desde acá, apoyo a esa columna, obviamente.
  10. Hoy, en un nuevo episodio de Los millonarios hacen lo que quieren: en China compraron por u$s300.000 un número de teléfono que termina en 88888 porque es el número de la suerte.

Autobombo

La semana pasada no es que me haya olvidado de la sección autobombo, aunque algunos me preguntaron si había decidido sacarla de observando. La respuesta es que no tenía ganas de hacerla porque estaba cansado. Para qué te voy a mentir a vos. Pero no dejé de hacerla, así que acá va.
 

+ FUTURO

El viernes salió una nueva edición de FUTURO en la que desarrollé un par de cosas que me parecen copadas –y tristes, como la que usé para abrir el newsletter–: cómo un algoritmo pudrió todo en UK porque analizó data de estudiantes beneficiando a los que iban a escuelas ricas y perjudicando a escuelas pobres. Qué lindo estos sesgos en la inteligencia artificial, ¿no? Además, le hice algunas preguntas al CEO de iúnigo, recomendé Strava porque ahora soy fan de andar en bici –espero que me dure–, comenté cómo Oracle (dafuq) y Twitter se sumaron a la carrera por comprar TikTok y un par de cosas más.
 

+ Idea Millonaria

En el podcast charlamos de varias cosas con Valen entre las que estuvieron el futuro como concepto y cómo pensar en él es algo “nuevo” para los humanos, del quilombo entre Apple y Epic Games, contestamos preguntas, recomendamos Crashing, una serie de Pete Holmes (el que escribió el libro Comedy Sex God del que tomé un capítulo para desarrollar sobre el ateísmo la semana pasada acá en observando) y algunas cositas más.

Outro

Amis del bien, ¿cómo va?

Yo super, la verdad. Sí, parece irónico, pero no lo es. Y sé exactamente por qué. Hace unas semanas recuperé mi bicicleta y, como varios de los últimos días estuvieron super lindos pude salir un montón a andar. Como estoy cerca de los bosques de Palermo la verdad que la vista es única y salir a pedalear un rato por día libera zarpado.

No es como la normalidad que conocíamos, pero se le acerca una bocha. Lo malo es que los fines de semana es medio imposible salir. Fui el sábado pasado al Lago de Regatas, que es uno de los lagos más lindos de los bosques, y así como llegué me di vuelta y me volví porque la cantidad de gente que había me parecía demasiado. Tipo un Lollapalooza alrededor de las seis de la tarde. Te juro que no exagero.

Así que esa vez me di la vuelta y me volví porque pandemia y prefiero cuidarme y ahora solo estoy paseando por esa zona los días de semana en los que no hay tanta gente como los fines de semana.

Nada, esa es mi super novedad de la semana. No es mucho, pero mejoró mi humor por cien.

Por cierto, esta edición de observando fue un poco más corta –en contenido, no en longitud– que las que hago usualmente. Es porque tuve demasiado trabajo esta semana y no llegué. Espero que no te enojes.

Te mando un abrazo grande,

Axel

PD: ¿Muy rastrero si te pido otra vez que si llegaste hasta acá recomiendes observando? No seas ortiva que no te cuesta nada. Nos leemos la semana que viene, persona del bien.

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