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Cultura, diseño, internet, tecnología y ciencia

Por Axel Marazzi


Canción de la semana: Fermín Ugarte - Luz y Fuerza

1. Así empieza Zambra

Quienes sigan lo que leo y lo que pienso sobre los escritores contemporáneos saben que amo a Alejandro Zambra, el escritor chileno de 45 años que escribió una de mis novelas favoritas, llamada Bonsái. Con un lenguaje directo y que nos hace pensar que escribir es una tarea simple, Zambra se convirtió en una de las voces de nuestra generación a través de textos directos, sentimentales e introspectivos. Y como me pasa con todos los escritores con los que me he obsesionado en mi vida, como con Bukowski, Sylvia Plath, Hemingway o Kerouac, entre algunos otros, estoy en esa época en la que veo todo lo que puedo de Zambra.

Entro a YouTube, pongo Alejandro Zambra y consumo entrevista tras entrevista. Y una de las cosas más interesantes no fue algo que encontré en YouTube sino que fue algo que me pasó Nico Alonso, un amigo argentino que vivió en Chile prácticamente toda su vida y que me adentró en el universo Zambra. Se trata de un video corto, de solo 6 minutos, que hizo La Tercera y que se llama Así Empieza. Son una serie de mini documentales a artistas chilenos donde hablan de cómo es su proceso creativo. De dónde sacan ideas, qué los inspira, qué hacen si no están inspirados y cómo llegaron hasta donde están hoy. Y lo que más me gusta es que habla de sus procesos.

El derecho a existir de las frases:

Pienso que hay un hecho central. Debido a los computadores el texto es cada vez menos definitivo. Una frase es hoy, más que nunca, algo que puede ser borrado. Y es tal la proliferación de frases que la nuestra debe gustarnos mucho para permanecer. Al escribir me valgo de varios procedimientos y aunque el texto consiga proyectar, ojalá, una cierta unicidad, la multiplicidad de su origen es decisiva. La frase ha debido pasar por varias pruebas para certificar su derecho a existir, para demostrar que vale la pena agregar algo a la palabrería imperante.

¿Qué hace Zambra durante el proceso de escritura?

Escribo muchísimo a mano y después en computadora, pero a veces paso a mano lo que escribo en la pantalla. Agrando y achico la letra, cambio la tipografía, el interlineado y hasta el espacio entre los caracteres como quien intenta reconocer un mismo cuerpo en diferentes disfraces. Y leo en voz alta todo el tiempo. Leo y grabo los textos porque me parece que una frase debe pasar también por esa prueba de sonido.

La obsesión como forma de inspiración:

No creo en la inspiración. Creo que es más bien trabajar en intuiciones y esas intuiciones son quizás la inspiración, no sé. Creo en las obsesiones, ¿no? Creo que escribir siempre está relacionado con el deseo de dar forma a algo que no tiene forma y que no sabes bien qué es, pero que se presenta como una obsesión.

¿Qué es escribir?

Escribir es, como más de alguien dijo, verse a uno mismo en la multitud y una de las pocas cosas que de verdad tengo claras es que soy parte de esa multitud y que no quiero estar fuera. Que pertenezco y que quiero pertenecer. Dicen que los temas de la literatura son solamente tres, o cuatro, o cinco, pero quizás es solo uno: pertenecer.

Terminé reescribiendo casi todo lo que dijo en el mini documental. Igualmente, yo lo vería, porque su voz, la paz que transmite, la cadencia con la que habla, digna de un poeta como él, hace todo casi tan exquisito como leer sus textos.

Realmente lo amo tanto que lo odio.

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2. No sé

Wisława Szymborska ganó el Premio Nobel de Literatura en 1996 a los 73 años. La escritora polaca, que falleció en 2012 y tiene algunos de los poemas más lindos que alguna vez leí, dio un discurso único cuando aceptó el premio en relación al trabajo de ser poeta. Seleccioné algunos de los párrafos que más me gustaron.

Sobre la imperfección:

Se dice que en un discurso lo más difícil es siempre la primera frase… Pues ya la dije… Pero presiento que las que siguen van a ser igualmente difíciles, la tercera, la sexta, la décima, hasta la última, ya que debo hablar sobre poesía. Muy raras veces me he expresado acerca de este tema, casi nunca, y siempre con la convicción de que no lo hago muy bien. Por eso mi discurso no va a ser demasiado largo. Toda imperfección resulta más fácil de aguantar si se sirve en pequeñas dosis.

La inspiración y cómo nace del perpetuo "no sé":

He mencionado la inspiración. A la pregunta de qué cosa es, suponiendo que algo sea, los poetas contemporáneos responden de modo evasivo. Y no porque nunca hayan sentido los beneficios de este impulso interior, más bien se debe a otra causa: no es fácil explicar a los demás algo que ni siquiera se comprende bien.

Yo misma he evadido el asunto cuando me lo han preguntado. Y contesto lo siguiente: la inspiración no es privilegio exclusivo de los poetas ni de los artistas en general. Hay, hubo, habrá siempre un número de personas en quienes de vez en cuando se despierta la inspiración. A este grupo pertenecen los que escogen su trabajo y lo cumplen con amor e imaginación. Hay médicos así, hay maestros, hay también jardineros y centenares de oficios más. Su trabajo puede ser una aventura sin fin, a condición de que sepan encontrar en él nuevos desafíos cada vez. Sin importar los esfuerzos y fracasos, su inquietud no desfallece. De cada problema resuelto surge un enjambre de nuevas preguntas. La inspiración, cualquier cosa que sea, nace de un perpetuo «no lo sé».

Sobre la curiosidad y la profundización del no sé:

En este punto pueden surgir ciertas dudas en los oyentes, si consideran que a los diversos verdugos, dictadores, fanáticos, demagogos que luchan por el poder con ayuda de un par de consignas gritadas en tono muy alto, también les gusta su trabajo y también lo llevan a cabo celosamente. Cierto, pero ellos sí «saben». Saben, y lo que saben una sola vez les basta para siempre. Ya no tienen curiosidad por saber más, puesto que podría debilitarse su fuerza de argumentación. De modo que cualquier tipo de saber del que no surgen preguntas muy pronto fenece, pierde la temperatura propicia para la vida. En casos extremos, como es bien conocido en la historia antigua y contemporánea, puede resultar mortalmente amenazador para las sociedades.

Por lo anterior, estimo altamente estas dos pequeñas palabras: «no sé». Pequeñas, pero dotadas de alas para el vuelo. Nos agrandan la vida hasta una dimensión que no cabe en nosotros mismos y hasta el tamaño en el que está suspendida nuestra Tierra diminuta. Si Isaac Newton no se hubiera dicho «no sé», las manzanas en su jardín podrían seguir cayendo como granizo, y él, en el mejor de los casos, solamente se inclinaría para recogerlas y comérselas. Si mi compatriota María Sklodowska-Curie no se hubiera dicho «no sé», probablemente se habría quedado como maestra de química en un colegio para señoritas de buena familia y en este trabajo, por otra parte muy decente, se le hubiera ido la vida. Pero siguió repitiéndose «no sé» y justo estas palabras la trajeron dos veces a Estocolmo, donde se otorgan los premios Nobel a personas de espíritu inquieto y en búsqueda constante.

Quote

“La necesidad de tener razón es signo de una mente vulgar.”

— Albert Camus

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+ Outro

Hola, amiguite del bien, ¿cómo estás?

Las próximas semanas son complicadas. Las fiestas, las reuniones y todas las tareas que tenemos que terminar antes del 31 de enero y la imperiosa necesidad de descansar complican un poco todo. Por ese motivo quizás las próximas entregas de observando, como en esta edición, haga una versión reducida.

No tengo claro qué haré, pero quizás simplemente envíe uno, dos o tres textos que me parezcan interesantes de algunos de los artistas que más amo. Como hice con Zambra o Szymborska en esta edición. Espero que te guste. Ellos, sin duda, tienen mucho más que decir sobre literalmente lo que sea que yo, así que vas a poder disfrutar de algunas semanas de ideas increíbles y plumas únicas hasta que vuelva Axelito con sus recomendaciones y divagues.

Esta semana Lucía Wei He, quien lleva adelante junto a Delfina Campos el podcast de RED/ACCIÓN llamado FOCO, me invitó a participar para que cuente un poco qué pasó con el tema Facebook y la denuncia antimonopolio que se comió en Estados Unidos y que podría, en ultima instancia y de ser encontrados culpables, obligarlos a volver atrás adquisiciones como la de Instagram y WhatsApp.

En otro orden de cosas, esta semana me instalaron iPlan, que es algo así como el mejor servicio de internet de la Argentina no solo por su tremenda velocidad sino también porque, en pocas palabras, funciona a diferencia de las otras compañías como Telecentro o Fibertel. Antes tenía Fibertel y se me cortaba la conexión varias horas cada dos o tres días. Considerando que el 100% de mi trabajo lo hago de manera virtual esto iba mucho más allá del capricho de tener conectividad. Pero bueno, parece que ese problema terminó.

Llamé a Fibertel para que me dieran de baja el servicio. Te podrás imaginar el placer que sentí después de haber tenido problemas constantes durante dos meses. Me ofrecieron la Luna para que no me vaya. Faltaba que me pagaran para que me quedara. Pequeños placeres.

Te dejo y te deseo, si festejás, que pases una linda Navidad. Cuidate, que parece que muchos se olvidaron que hay una pandemia dando vueltas.

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Axel

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