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Por Axel Marazzi

1. La Trampa

Hace un montón de tiempo que quería visitar la Ballena Azul, la sala de conciertos que se encuentra en el CCK. Ayer, en medio de un show espectacular, pude conocer el anfiteatro que, según expertos, es uno de los que mejor sonido tiene en toda América.

Encima fui en el marco de La Trampa, una propuesta coordinada por el músico Alejandro Terán a quien se le ocurrió algo precioso: mezclar música actual, como el trap, con una sinfónica y crear una trap orquesta. Esa contraposición entre la actualidad y la música que tiene cientos de años fue conmovedora.

Si tenemos en cuenta que quienes estuvieron en el escenario fueron artistas como Ca7riel, Paco Amoroso, Zoe Gotusso, Chita, Taichu, BB Asul y Benito Cerati con intervenciones de la genia de Charo López, podemos imaginar el resultado.

Una mezcla única en la que se pudo escuchar el bolero “Envidia” de Ca7riel, que sacó hace solo unos días, “Ganas” de Zoe, “Mi deseo” de Paco, o “Cerca” de Benito.

La Trampa se dividió en dos. En una presentación oficial, que se puede ver en YouTube, y en el show en vivo. La puesta es prácticamente la misma, solo que la primera es más cinematográfica, por decirlo de alguna manera.

Si te gustan los experimentos musicales, si te gustaría escuchar a Zoe o Paco acompañados por Divergente, un cuarteto de cuerdas, y todo dirigido por el groso de Terán, estoy seguro que este show te va a volar la cabeza. No es lo mismo que verlo en vivo, obvio, pero tiene una potencia única.

2. La migración y las cigüeñas

Con Martín Caparrós me pasa lo que me pasa con muchos artistas. Me parecen espectaculares algunas de sus obras y sus textos, pero cuando habla muchas veces me pregunto cómo puede decir lo que dice la persona que escribe semejantes líneas.

Pero no vamos a meternos en esa de diferenciar la obra del artista, cosa que se hizo muchísimas veces y se volverá a hacer, sino que voy a dejarte un texto del periodista y escritor argentino que vive en España hace décadas que me parece único.

Se titula La palabra cigüeña y en él desarrolla no solo su etimología, sino que, a partir de la palabra, la relaciona con la migración y cómo es, tanto para las cigüeñas como para los humanos, inevitable y parte de nuestra esencia, incluso cuando haya estados que quieran tapar el sol con la mano.

La palabra cigüeña

Miro cigüeñas por España. Las miro, quiero decir, a través de España, no en defensa o reivindicación de España, que no es lo mío, no porque sea España, que al fin es mi casa, sino porque España es una patria y las patrias siempre traen problemas y los enfrentan atacando, acusando, rechazando a cualquiera que no parezca ser de allí. Por eso, una vez más, miro cigüeñas, me gustan las cigüeñas. Por España, porque ahora están en España. Por ahora. Las miro porque por ahora.

Miro cigüeñas y averiguo. La palabra cigüeña es casi banal: no cambió desde que los latinos llamaban ciconia - y el clasificador Lineo Ciconia ciconia - a ese mismo animal un poco torpe, un poco gritón, que se vuelve en el aire puro lujo.

Su vuelo es elegante, flecha blanca, y es probable que eso le haya valido su calidad más conocida: durante siglos la palabra cigüeña - y alguna imagen de la cigüeña misma - se asoció extrañamente a la reproducción humana. La idea circuló por el folclore alemán desde la Edad Media y terminó de consagrarla y difundirla un raro cuento lleno de acosos y rencores y venganzas - Las cigüeñas (1839) - de Hans Christian Andersen. A partir de entonces - eran tiempos en que Europa todavía creaba las ficciones globales - medio mundo simuló creer que los bebés llegaban a las casas de sus padres colgados del pico de ese pájaro. La imagen es más que conocida, aunque se va perdiendo; lo impresionante es pensar que hace unas pocas décadas la mayoría de los padres contaba a sus hijos esa fábula para no tener que hablar de sus sexos y su reproducción, para no tener que hablar. Lo impresionante es recordar cómo sociedades enteras se pusieron de acuerdo para mentir a sus niños con tal de no "arruinar su inocencia": cómo sociedades enteras pueden creerse que "hacen el bien" cuando se engañan.

Pero la palabra cigüeña, ya alejada de las maternidades y las paternidades, sigue designando a un pájaro más grande y largo que muchos otros pájaros: un animal de un metro de largo por dos de ancho cuya característica principal es que viaja, viaja, viaja. Las vemos: cada año, con la primavera, llegan a sus nidos en tantos rincones - tantas iglesias, tantas casas, tantos árboles - de España. Son, dicen, cada año unas 70.000 las que buscan estas tierras para aparearse y parir, y las dejan con el otoño muchas más. Viajan: vuelan en bandadas de cientos o miles a 1.000 o 2.000 metros de altura durante mes y medio o dos. Viajan: llegan desde Kenia, Uganda, Zambia, Sudáfrica; recorren muchos miles de kilómetros para volver cada año a sus nidos de verano, y muchos miles para volver a irse a los de invierno - que son, en sus lugares, de verano. En sus milenios de viajes aprendieron a evitar los peligros del Mediterráneo: vuelan sobre tierra - los vientos del mar son traicioneros - y cruzan por Turquía o Gibraltar, porque nadie se lo impide, y llegan y se instalan y se reproducen y las festejamos.

Es un gusto, cada año, recibirlas: traen la imagen de un nuevo comienzo, son migrantes. En estos tiempos en que lo natural está tan valorado - ¿tan sobrevalorado? - importa recordar que hay pocas cosas más naturales: animales como las cigüeñas que cada año se lanzan a los cielos para buscar un lugar donde vivir mejor, donde reproducirse, donde ofrecerles a sus crías las condiciones necesarias para desarrollarse. Que nada es más natural, que tantos lo hicieron siempre y lo siguen haciendo. Ya no solo los hombres - que siempre hemos migrado, que seguimos migrando desde que salimos de África hace un par de millones de años - ; también los animales.

Los Estados se organizan, a veces, para impedirlo: también es normal, los Estados se organizaron para impedir. Pero migrar es lo normal, es la naturaleza, es la naturaleza humana, y es justicia. Hay quienes quieren tapar el sol con la mano: siempre los hay. No lo consiguen, pero se pasan un rato mirándose la mano - y a veces hasta se creen que es el sol. Después, cuando se queman, manotean alguna patria y cantan algo, y salen a pegar.

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3. La casa de papel

Esta semana me vi los primeros cinco episodios de la última temporada de La casa de papel. Los otros 5 que van a darle cierre a la serie salen en diciembre.

No sabía si escribir sobre la producción porque medio que ya todos la conocen considerando el éxito de la primera temporada que se vio en cada rincón del planeta, pero imagino que hay varios lectores de observando que no la vieron y les gustaría saber un poco al respecto.

La serie no es The Wire, no es The Sopranos, no es Breaking Bad o Mad Men. No nos va a dejar nada y en unos años la recordaremos solo por haber sido un show de un robo a un banco que fue muy exitoso en Netflix.

Dicho eso, siento que La casa de papel tiene un lado positivo y es que te divierte y te permite pasar un momento de distensión que, en esta época, es un montón. Podés no prestarle la máxima atención y no pasa nada, pero eso está bien. Te permite pasar el rato y disfrutar con los planes que le suelen salir a la perfección a El Profesor, el jefe de la banda de delincuentes que es una especie de genio absoluto, sin importar cuán descabellados sean o cuán complicada sea la situación.

4. El Ferroviario

Esta semana fui a una de las parrillas más famosas de Capital Federal: El Ferroviario. El restaurante está al lado, literalmente, de la cancha de Vélez, en los bordes de CABA y ya de entrada todo resulta curioso porque, al encontrarse al lado de la vía y bajo la Autopista Perito Moreno, estás cenando con vista a la autopista desde abajo.

Puede sonar como algo no tan bello, pero tiene de alguna manera su encanto. Sentís que estás cenando en una especie de restaurante escondido que pocos conocen. Sabemos que no es así porque El Ferroviario es probablemente una de las parrillas más famosas la Ciudad.

El lugar me recordó a la famosa parrilla El Tano, que estaba en Dock Sud y que cerró hace algunos meses por no haber podido mancar el golpazo generado por la pandemia. Me recordó a El Tano porque si bien tiene más de 100 mesas, que suelen llenarse completamente de jueves a domingo, todavía tiene ese sentimiento de parrilla chica, barrial y donde todo se hace como si fuera casero.

La comida es una bomba. Cualquier cosa que vaya a pedir una pareja que come normal tiene que ser media porción. Eso o pedirle al mozo para llevarse todo lo que sobró porque, estoy seguro, va a sobrar. No la pedimos porque teníamos ganas de comer asado, pero vi pasar una milanesa que, creo, tranquilamente podría compartirse entre 6 u 8 personas. Las porciones son una locura absoluta.

QUOTE

"Leemos libros para averiguar quiénes somos. Lo que otras personas, reales o imaginarias, hacen, piensan y sienten… es una guía esencial para entender qué somos nosotros mismos y en qué podemos convertirnos".

— Ursula K. Le Guin, The Language of the Night (1979)
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Otros enlaces

  1. Un rework que hicieron en conjunto Martín Garabal y Agustín Ferrando Trenchi, creador de Tiranos Temblad. Martín le mandó unos contenidos viejos que había hecho a Agustín, el uruguayo los intervino y el resultado es El asombroso festival de Loros Libs.
  2. Menos es más, pero toma más tiempo.
  3. Un gatito se estaba por caer de una tribuna, quedó colgado y fanáticos lo salvaron con una bandera yankee (más película de Hollywood imposible).
  4. Radiohead va a lanzar una reedición conjunta de Kid A y Amnesiac y para hacer la promoción lanzaron un tema inédito, “If You Say The Word”, que grabaron en esa época. Temazo mal.
  5. Soy fanático del picante. Le pongo Sriracha a casi todas las comidas e incluso en un momento pensé escribir al respecto. En la edición de la semana pasada de Cómo funcionan las cosas Valen escribió –y habló, porque también está la versión para escuchar– al respecto.
  6. SpaceX comparte la primera imagen desde la cúpula de la Crew Dragon.
  7. Científicos japoneses tenían una hipótesis: las rayas de las cebras disuadían a los insectos. Pintaron vacas con rayas negras y blancas y las picaduras de insectos bajaron un 50%.
  8. Restaurando un viejo cuchillo. Es hipnotizante.
  9. Samanta Schweblin es de las escritoras argentinas más importantes de la actualidad y Distancia de rescate la novela que la llevó, de alguna manera, a ocupar esa posición. Netflix produjo la película, que va a salir el 13 de octubre. Esta semana publicaron el primer trailer. Recomiendo leer el libro antes que salga el film.
  10. Haciendo una zarpada olla a partir de latas de gaseosas derretidas.
POEMA DE LA SEMANA

 

Mil mañanas

El mar puede hacer locuras, puede ser delicado,
es capaz de tenderse a respirar como la seda
o de sembrar el caos hasta la orilla; puede hacer

regalos o mezquinarlo todo; puede crecer, bajar, echar
espuma como un frenesí de fuentes, o puede
endulzarte los oídos. Yo misma soy capaz de todo

eso y, no lo dudes, vos también, vos también.

– Mary Oliver

Outro

Hola, ser del bien, ¿cómo estás?

Yo contento. Amo que esté llegando la primavera. Durante toda mi vida fui del team invierno. No solo parte del team, sino alguien que lo defendía a capa y espada. Creo que esto de que empezara a hacer home office me cambió. Ahora amo estos días de calorcito en los que podés salir con buzo a tomar un café y disfrutar del día sin ni tener frío ni demasiado calor. Bien Corea del Centro, como con todo en mi vida.

Obviamente esto me va a durar hasta que llegue el verano y esos más de 30 grados matadores que te hacen transpirar hasta adentro de la pileta, pero bueno, mientras tanto disfruto.

Estoy escribiendo esto el sábado, está anocheciendo y acabo de volver de ÖSS Kaffe, una de las mejores cafeterías de Capital Federal. El dueño es la persona más buena onda del mundo que, además de tener un café único, hace que la experiencia sea de lo más amena. Casi que le estás pagando para que te saque una sonrisa. Algún día le voy a comentar que tengo la intención de escribir sobre la cafetería y seguro termine explayándome más acá en observando.

Estoy pensando en hacerme un nuevo tatuaje. No sé qué y no quiero hacerme uno solo por el simple hecho de hacérmelo. Hasta ahora tengo dos y ambos tienen un significado muy importante. La idea es seguir por ese lado. Ya te contaré si me termino de decidir. No solo tengo que pensar en el tatuaje en sí, sino también en el lugar, porque los que más me gustaban ya están ocupados por los otros. Veremos.

Ya sabés que, como siempre, podés ayudarme aportando a observando. Podés poner mensualmente menos de lo que sale una cerveza en el supermercado, podés comprarme un cafecito o recomendarlo en tus redes sociales para que más personas conozcan el newsletter.

Te mando un abrazo y a disfrutar del domingo.

Gracias por llegar hasta acá,

Axel

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