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Por Axel Marazzi

Un outro que es intro

Esta semana decidí no hacer observando para tomarme el fin de semana largo y disfrutar de unas mini vacaciones. Venía pisteándola como un campeón hasta que me di cuenta que en la edición de la semana pasada no te había dicho nada y quizás ibas a estar esperando el newsletter que nunca iba a llegar. Así que decidí hacerlo, pero diferente. Una especie de outro, pero que no es outro y más extendido. La idea es contarte algunas cosas de mi semana, de mis últimos días, de los libritos que empecé a leer o que ya dejé. Un observando diferente, como el fin de semana que estamos atravesando (al menos si sos de Argentina, porque en el país tanto el viernes como el lunes son feriado).

Estoy escribiendo esto desde Santa Fe. Como te comenté la semana pasada, al ser un fin de semana tan largo con Maca teníamos ganas de hacer algo, así que empezamos a pensar opciones. Primero fuimos por Mendoza o Córdoba, pero nos dio fiaca la movida del avión y todo lo que implica. Después pasamos a una distancia transitable en auto y lo primero que pensamos fue en Mar del Plata. Pero nos dio miedo la ruta. No queríamos comernos 10 horas moviéndonos a paso de hombre por la cantidad de personas que decidieron irse, así que finalmente optamos por Santa Fe. Como Maca estudió en la Universidad Nacional del Litoral tiene muchísimos amigos que, culpa de la pandemia, no puede ver hace un montón. Así que aprovechamos para que, primero, ella pueda volver a verlos y, segundo, yo pueda conocerlos.

Santa Fe es un lugar que amo profundamente. Por esas casualidades, la vida siempre me termina trayendo a esta provincia. Debo haber venido más de un centenar de veces. No es una forma de decir. Así que es lindo poder volver a pasear, caminar, comer y tomar rodeado de paisajes que extrañaba y que me hicieron tan feliz. Algo así como volver a las raíces. O a parte de mis raíces, porque mis verdaderas raíces están en el conurbano. La nostalgia de volver, después de mucho tiempo, a los lugares que, de alguna forma, te formaron y te convirtieron en lo que sos hoy. Es raro porque se vuelve con otras personas que piensan y viven a la ciudad diferente. E incluso vos volvés siendo otro, mirándola con otros ojos. Pero no deja de sentirse como parte de tu hogar.

Sigo leyendo Medium Raw, el libro de Anthony Bourdain, lento pero seguro. Uno o dos capítulos por día para retomar el hábito de lectura que perdí en los últimos tiempos. Tiene pasajes magistrales. Obviamente todo gira en torno a la cocina y sus viajes. Me importa mucho más la segunda, pero incluso cuando habla de detalles técnicos de la cocina –que podría decirse que me importan menos que cero– tiene una forma de contarlo que lo hace entretenido y gracioso. Quizás es el desprecio que sentía por… casi todo.

De hecho, seleccioné algunos pasajes con los que me crucé hasta ahora y me parecieron interesantes. Te transcribo algunos:

Desde esta lujosa atalaya, con el olor a especies en peligro de extinción y buen vino flotando en el aire, sentado en el reservado de un restaurante, lamiendo la grasa de escribano que me ha quedado en los labios, comprendo que una cosa llevó directamente a la otra. Si no hubiera aceptado un inútil trabajo de friegaplatos para unas vacaciones de verano, no habría acabado siendo cocinero. Si no hubiera sido cocinero, nunca me habría convertido en chef. No habría podido. Si no hubiera sido chef, no la habría cagado tan espectacularmente. Si no hubiera sabido lo que era cagarla, cagarla bien, y pasar años preparando almuerzos en tugurios de mierda desprovistos de estrellas por toda la ciudad, esa autobiografía tan ofensiva como desmedidamente popular que escribí no habría sido ni la mitad de interesante.

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Entre la suficiencia y la excelencia hay un abismo del tamaño de un océano.

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El «lenguaje de la adicción» me inspira un escepticismo extremo. Para mí, la heroína o la cocaína nunca fueron «mi enfermedad». Fueron decisiones terriblemente equivocadas que adopté con conocimiento de causa. Me jodí la vida y luego tuve que luchar para desjodérmela. Yo no voy a contarte aquí cómo tienes que vivir la tuya. Solo digo que supongo que yo tuve suerte. Y la suerte no es un modelo de negocio.

Ya te voy a contar más cuando lo termine.

También arranqué Foundation, la nueva serie de Apple que está basada en las novelas de Isaac Asimov. No entiendo cómo es que no están todos en redes sociales hablando de la serie. Si bien todavía solo salieron cuatro episodios, de los cuales vi tres, siento que tiene todos los condimentos para convertirse en un éxito estilo Game of Thrones: unos efectos especiales únicos, unos atuendos de otro nivel y peleas políticas que hay que seguir bien de cerca porque te perdés una charla y terminás no entendiendo nada. Al menos por ahora, me parece una obra increíble. Tengo la teoría, que tiene menos base científica que un antivacunas, de que no pegó tanto porque sale un episodio por semana y ahora medio que todos estamos acostumbrados a maratonear shows. Qué se yo, esas cosas que se me ocurren.

Y terminé la segunda temporada de Ted Lasso, la serie de Apple que te conté hace algunas ediciones que trata sobre este coach de fútbol americano amateur que lo contratan para dirigir un equipo de la Premier League. Qué serie del carajo que no para de emocionarme. Toca prácticamente todos los temas que importan o deberían importar en la actualidad. Hacia los últimos episodios del show hablan de la salud mental y cómo suele ser tratada en el deporte. Spoiler: como el recontra culo. Si no logré convencerte cuando hablé propiamente de la serie, no sé si te habrás dado cuenta, pero estoy intentándolo otra vez. Es preciosa y el mensaje que transmite es muy grande. Es probablemente una de las series más profundas y tiernas que vi en mucho, mucho tiempo.

Ayer terminé un curso que hice sobre UX Writing con las chicas de Salto Lab. Venía viendo tutoriales, leyendo libros y artículos en Medium que explicaban diferentes aspectos de la disciplina, pero sentía que hay tanta información dando vueltas que no sabía por dónde arrancar. Me crucé con ese curso y como no las conocía, le pregunté a la genia de Paz Arando si me lo recomendaba. Con su visto bueno decidí hacerlo y estoy feliz con el resultado. El curso, que se llama Word Me Up!, te abre el juego. Te explica lo básico y, a través de ejercicios, te permite entender un poco cómo se trabaja en este mundo, los recursos que hay disponibles, las herramientas, por dónde seguir. Si estabas con intención de hacer algo relacionado al mundo del UX Writing, quizás te interese.

Bueno, se me hizo un poco más largo de lo que imaginaba esta especie de outro pero que no es outro sino… ¿intro? Qué se yo.

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Un abrazo y te deseo que pases tu domingo rodeado de gente que querés y comida rica,

Axel

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