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Por Axel Marazzi

1. El día que Superman fue a Chile

Ya lo dije un montón de veces: no soy mucho de los podcasts. Hay excepciones. Me encantan los que tienen como base la entrevista o algunos, contados con los dedos de una mano, de no ficción. Uno de los dedos lo ocupa Radio Ambulante. No estoy siendo demasiado innovador. Después de todo se trata de uno de los podcasts más famosos en castellano. Si no lo conocés, te lo resumo así nomás: es periodismo narrativo versión audio. Historias que se dan en Latinoamérica que van desde el relato de la tragedia de Cromañón hasta cómo un fanático intenta por más de una década conseguir el autógrafo de una estrella de rock venida a menos.

Hace algunas semanas vino Nico Alonso a mi casa, que es editor y productor de Radio Ambulante. Si lees observando hace un tiempo, quizás conozcas a Nico. Nico es Jesús, el protagonista de un relato que envié por acá hace tiempo, que titulé Los correos azules de Leila Guerriero. Entre vino y cervezas, me comentó que el primer episodio de la nueva temporada lo había hecho él y que, en todo el mundo, se harían eventos para que la comunidad se juntara para escucharlo. El Club de Escucha de Buenos Aires sería a solo cuadras de casa. Con Maca no lo dudamos y rápidamente nos anotamos para ir. Después, de casualidad, el universo hizo de las suyas y terminé encontrándome en el lugar con queridos amigos como Seba, Romi o Emilia.

Para quienes escuchen podcasts sabrán que hacerlo se trata de una actividad, como la lectura, profundamente solitaria. Estar lavando los platos, reírse de algo que dijeron en un episodio y darte cuenta que estás solo en la cocina de tu casa o querer intervenir en una conversación y hablarle a los protagonistas como si fueran interlocutores es tan extraño como convencional. Por ese motivo me gustaba la idea de ir a un Club de Escucha. Me interesaba saber qué se sentiría escuchar un episodio con otras personas alrededor.

Y fue precioso, como casi siempre lo es aquello que hacemos en grupo y no solos. Llegamos, comimos algo y, antes de empezar con la escucha, nos dieron algunas hojas para dibujar o colorear. Porque, claro, sería muy extraño si, durante una hora, íbamos a estar mirando a la cara de desconocidos, todos callados, mientras transcurría el episodio. Si yo en casa escucho podcasts lavando los platos, ese lavar los platos en el Club de Escucha fue, para mi, colorear. Y toda esta experiencia tan diferente y linda se vio potenciada cuando empezamos a debatir y comentar el episodio entre todos.

El capítulo, que se titula Superman en Chile, cuenta una historia espectacular por donde se la mire. Durante la dictadura, un grupo de actores fueron amenazados por el régimen de Pinochet. Si no dejaban el país, los matarían. Ellos, queriéndose quedar, idearon un plan: necesitaban el apoyo de un actor grande, que fuese reconocido mundialmente, que hiciera esa historia famosa y, al hacerlo, les salvara la vida. Y así fue como Christopher Reeve, quien en ese momento estaba en la cresta de la ola y era El Hombre de Acero, fue a Chile arriesgando su vida para poder apoyar a este grupo de pares amenazados por la dictadura. Es tan extraño y precioso todo que la historia parece haber sido ficción más que realidad y que el protagonista no fuera Christopher Reeve sino Superman.

2. Los asesinos, de Ernest Hemingway

No consumo novelas negras. De hecho, cuando escribí esas cuatro palabras fui a Google a ver quiénes son los exponentes de este género: Conan Doyle, Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Agatha Christie, Patricia Highsmith. No leí a ninguno. No conozco las historias protagonizadas por Philip Marlowe, Sam Spade, Tome Ripley o Hércules Poirot, pero, de alguna manera, llegué a un cuento que parece haber marcado las bases de estos libros donde los misterios, la intriga, los detectives, cigarrillos, whisky, y sexo son transversales. Ese cuento es Los asesinos, de Ernest Hemingway.

No recuerdo quién me recomendó este cuento. Fue hace mucho y lo tenía guardado en uno de los tantos mensajes que me mando con las recomendaciones que me van haciendo.

La cosa es que esta semana, tirado en el sillón sin saber qué hacer, empecé a navegar por esas recomendaciones. No tenía tanto tiempo. Eran esos tiempos muertos de 15 o 20 minutos que parecen transcurrir en un limbo. Esos momentos en los que, al ser tan cortos, no te da el tiempo de hacer demasiado.

Tenía dos opciones: scrollear por TikTok o Instagram como suelo hacer o ver si en el mar de esas recomendaciones había algo cortito que me llamara la atención. Y ahí estaba Los asesinos, por nuestro amigo boxeador amante de los tiros en la cabeza.

Los asesinos es un cuento muy corto, que se lee en unos diez minutos, y donde Hemingway cuenta la historia de, justamente, dos asesinos que llegan a un restaurante de Summit, Illinois, para matar a un tipo que cena en ese lugar todos los días a la misma hora. Así es como, en solo unas pocas páginas, Ernest hizo dos cosas espectaculares: marcó el camino para lo que más tarde sería la novela negra y, también, fue la inspiración para que Quentin Tarantino hiciera Pulp Fiction.

Hemingway fue una estrella. No solo escribió algunas novelas únicas, como A Moveable Feast, de mis preferidas de todos los tiempos donde cuenta su exilio en Francia durante la Segunda Guerra, sino que también fue uno de los cuentistas más importantes de la historia y Los asesinos, que relata cómo se movía la mafia, encabezada por Al Capone, es una muestra de eso. Pero no lo digo yo, eh, que soy gil que disfruta de leer libritos. Los asesinos es de los cuentos preferidos de escritores como Vargas Llosa o García Márquez, así que si tenés 15 minutos muertos en los que no sabés qué hacer, quizás quieras ir por Los asesinos.

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3. Zion

Hace un montón, no recuerdo a través de qué red social, alguien me dijo que viera Zion, un documental de solo 16 minutos que estaba en Netflix. Vi ese mensaje, lo guardé en el background de mi cerebro y no lo recordé hasta que esta semana, scrolleando en las inmensidades de Netflix, me lo crucé. Estaba por comer, así que decidí darle play mientras la tarta estaba en el horno.

Zion es una historia de superación absoluta y única. Publicado en 2018, cuenta la historia justamente de Zion Clark, un pibe que nació sin piernas, fue abandonado por su familia y se crió en orfanatos hasta que fue adoptado por Kimberli.

Lo interesante del documental es que no se enfoca, solamente, en la discapacidad de Zion, sino en cómo él decidió ir contra todo y dedicarse a la lucha libre. Con una fuerza voluntad que sobrepasa todo lo que podemos imaginar, Zion no solo puede competir con cualquiera de igual a igual, sino también ganar.

La visión de Zion es lo que más emociona. Él nació así y no conoce otra cosa. Como él mismo explica: es su normalidad. Y, al tratarse de su normalidad, se mueve por el mundo enfrentando y superando los desafíos mucho mejor que cualquiera.

QUOTE

"La gente triste no tiene piedad".

— Mariana Enríquez

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POEMA DE LA SEMANA


Colibrí

Supongamos que digo verano,
escribo la palabra “colibrí”,
y lo pongo en un sobre
y la llevo colina abajo
hasta el buzón. Cuando abras
mi carta recordarás
estos días y lo mucho,
lo mucho que te quiero.

– Raymond Carver

Outro

Hola, ser del bien que llega al final de observando, ¿cómo estás? Yo super. Hace unos cuantos días que vengo con un montón de planes. Calculo que es porque llegó la primavera y todos andamos con ganas de salir al sol y tomar cervecita con personas que queremos.

En la semana, creo que paseando por Reddit, di con un concepto que desconocía, que me parece increíble y que te quiero compartir: la fotografía virtual o fotografía de videojuegos. Si bien el nombre es bastante autoexplicativo, este nicho de la fotografía hace alusión a personas que recorren los mundos virtuales de los videojuegos buscando momentos que valgan la pena ser capturados. Estos espacios artísticos que son revelados por el desarrollo de la tecnología, como pasa con DALLE-E, MidJourney o, en este caso, la fotografía de videojuegos, me resultan absolutamente fascinantes.

Como te decía más arriba, hace unos días Nico estuvo en casa y, otra vez, me insistió para que vea Six Feet Under, su serie preferida de todo el universo. Finalmente la empecé. Por ahora solo vi un puñado de capítulos y, como es de esas series con muchas temporadas y varios episodios por cada una, probablemente la vea de a poco sin maratonearla. Es una serie vieja y se nota. Las actuaciones, diálogos y chistes son diferentes, pero también hay algo romántico en ver un show que se estrenó en 2005, sin que todos la estén comentando en redes sociales y hablando al respecto. Ya te voy a contar qué tal cuando la termine.

Estoy yendo un poco menos al gimnasio y saliendo a andar mucho más en bici. Es que con estos días de más calor no me dan ganas de encerrarme a levantar pesas, pero sí de pasear. Amo andar por Buenos Aires en bici. Me hace sentir parte de la ciudad. Qué se yo, cosas que siento cuando pedaleo.

Bueno, te dejo para que disfrutes de tu domingo. Yo me voy a El Pato, en el sur de la provincia, a comer rico, tomar rico y tirarme al solcito rodeado de gente preciosa.

Nos leemos en dos semanas y, como siempre te digo, si bien recibir observando es gratuito, hacerlo y mantenerlo cuesta no solo tiempo, sino dinero. Si querés ayudarme, podés hacerlo suscribiéndote mensualmente, comprándome un cafecito o simplemente recomendándolo en tus redes sociales para llegar a más personas.

Gracias por llegar hasta acá. Es un montón.

Te mando un beso,

Axel

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