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Por Axel Marazzi

1. Cuánta soledad puede expresarse en una pintura

Hay algunas obras que me conmueven profundamente, la mayoría, de hecho, sin saber por qué. Y digo la mayoría porque, como ya conté varias veces, soy una persona que ignora las bases del arte. No sé de colores, no sé de técnicas, no sé del uso de la luz e incluso no sé casi nada de su historia. Durante muchos años me equivoqué entre los expresionistas e impresionistas, incluso cuando Monet es de mis artistas preferidos y uno de los padres fundadores del, justamente, impresionismo.

Y es lo que siempre me pasó con Nighthawks, de Edward Hopper, esta obra famosísima donde se pueden ver a cuatro personas en un clásico restaurante estadounidense. Siempre me pareció espectacular, pero sin tener claro los motivos, y este fin de semana empecé a investigar un poco la historia no solo de la obra en sí, sino de su autor.

Hopper nació en New York en 1882 en el seno de una familia relativamente acomodada y creció siendo un chico solitario, vergonzoso y que se aisló lo más que pudo. Eso lo marcó, incluso después de haberse casado. Durante toda su vida su relación con Jo Nivison, una artista de relativo renombre que lo ayudó a hacerse un lugar en la escena de la época, fue fría, repleta de peleas que terminaban con días de silencio entre ambos.

Esta soledad no solo a lo largo de su vida sino también en su pareja se puede ver en muchísimas de las obras de Hopper. De hecho, casi siempre estos dos tópicos son los protagonistas de sus pinturas, no solo en Nighthawks. En Automat se puede ver a una mujer sola, tomando un café, pensativa, triste, en un restaurante; en Morning Sun se presenta a otra mujer mirando por una ventana, también pensativa y con cara de tristeza; en Gas al empleado de una estación de servicio, solo, en el medio de la ruta haciendo su trabajo rodeado de nada y nadie; en Room in New York a una pareja que, por más que estén en el mismo y pequeño ambiente, están completamente desconectados. Curiosamente, es también lo que sucede no solo en Nighthawks, sino también en Summer Evening, en Summer in The City, en Hotel by a Railroad y varias otras.

En Nighthawks tenemos cuatro modelos. El empleado del restaurante, un hombre solo y la pareja. La pareja, por más que estén al lado, están muy alejados. Así como en su vida, muchas de las parejas que hay en sus obras, por más de estar juntos, se sienten y se ven solos, tristes.

Y todas estas escenas que podemos ver en las pinturas de Hopper –el sentirse solo en una ciudad repleta de gente, el sentirse solo incluso cuando estamos en una relación, la introspección constante, la melancolía– son tan cotidianas que llevaron a que cualquiera que se parara frente a una de sus obras pueda verse reflejado. Eso fue lo que llevó al pintor a convertirse en uno de los más importantes del siglo XX y ese es el motivo por el cual sus obras son tan cautivantes.

2. Midsommar

Finalmente y después de 200 años vi Midsommar. Sí, Axelito llegando tarde a todo otra vez, pero bueno, ya te tengo acostumbrado a eso así que no me preocupa. Ya sabes también que no soy tanto del cine. Me la baja que las películas duren 400 horas y prefiero ni arrancarlas. Por eso soy mucho más de las series. Pero, también como me pasa habitualmente, esta película me pareció espectacular. De hecho, le decía a Maca mientras la veíamos, hacía tiempo que no me pasaba que un film me enganchara tanto y me diera tantas ganas de ver lo que sucedía a continuación.

No leí reseñas para no “ensuciarme” con lo que pensaban otras personas que vieron la película, pero me pareció completamente espectacular. Si bien la trama es de lo más extraña y medio que durante una gran parte del film no pasa nada demasiado extraño, todo el tiempo se siente que algo sí está por pasar, que se va a pudrir todo. Y ese sentimiento sin tener en cuenta la fotografía y manera en la que fue filmada, que me pareció única.

Midsommar es profundamente psicológica. Como te decía, uno no siente que esté pasando demasiado, pero la narrativa te mantiene todo el tiempo al borde del acantilado dándote a entender que alguien te va a empujar de un momento a otro.

Y como sucede durante toda la película, el final también es poético por donde se lo mire. Tanto que tuve que ir a YouTube a ver si había entendido bien lo que estaba sucediendo.

Además, es de esas películas de terror que no son el clásico terror con el que crecimos. No hay monstruos o aliens o entes extraños. Incluso no hay esos momentos explosivos de sonido que te hacen saltar de la silla. Es un terror psicológico que empieza en la cotidianidad de la ciudad para trasladarse a una vida en comunidad donde los integrantes de ese lugar al que se van los protagonistas durante unos días son de lo más raros, con una cultura muy propia y fuerte, con su propia biblia, religión y manera de entender la vida.

Un peliculón.

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3. Saber que tengo suficiente

Esta semana leí El destino de Fausto, una fábula ilustrada por Oliver Jeffers, que probablemente comente en alguna próxima edición de observando, pero lo que más me gustó del libro no fue tanto la fábula en sí, que es preciosa, sino un texto del inigualable Kurt Vonnegut, llamado simplemente Joe Heller, que eligió el autor para cerrar la edición. Es un texto corto, una especie de poema que te pega como si fuera un cross a la mandíbula.

Joe Heller

Historia verdadera, Palabra de Honor:

Joseph Heller, un escritor importante y divertido
ahora muerto,
el y yo estábamos en una fiesta que daba un multimillonario
en Shelter Island.

Le dije: "Joe, ¿cómo te hace sentir
saber que nuestro anfitrión
pudo haber hecho más dinero ayer
que lo que tu novela Catch-22
ha ganado en toda su historia?".

Y Joe dijo: "Yo tengo algo que él nunca podrá tener".
Y yo dije: "¿Qué mierda puede ser eso, Joe?".
Y Joe dijo: "Saber que tengo suficiente".

¡No está mal! ¡Descansa en paz!

4. Tan freak y tan popular: Jessico 20 años

Esta semana salió Tan freak y tan popular: Jessico 20 años, un podcast original de Spotify que produjeron los amigos de Posta que cuenta, como te imaginarás por su nombre, la historia de Jessico, el disco de Babasónicos que marcó un antes y un después no solo para la banda convirtiéndola en una de las más importantes y en referente de la escena de la Argentina y el continente, sino también en lo que, para mí, es uno de los álbumes del rock nacional.

Es una locura absoluta cómo prácticamente todos los temas que forman parte del disco son temazos espectaculares con algunas joyas que juegan directamente en otra liga, como “Los Calientes”, “Fizz” o “Deléctrico” –¿podés creer que esos son los primeros tres temas del disco? Dejame de joder–.

No sabía nada de su historia, así que cada segundo del podcast, que se divide en 4 episodios de unos 20 minutos cada uno, me parecieron una joya que aporta un montón. Desde cómo usaron como sample la frase “no deje que el disco lo domine, es usted el que debe dominar al disco” en “Deléctrico”, que es algo que dijo Roberto Galán, hasta cómo usaban Napster para bajar canciones y samplearlas.

Uno de los momentos más lindos del podcast está en el segundo episodio y tiene que ver con “Fizz” y cómo una parte de la banda odiaba la canción y otra parte la amaba. En ese momento se armó una especie de Guerra Fría para ver quién ganaba esa contienda. Por suerte, la ganaron quienes pensaban que “Fizz” era un tema que debería estar en Jessico. Lo más lindo es una frase que dice uno de los integrantes justamente cuando hablan del amor y odio que sienten por el tema:

"Lo interesante de Babasonicos es que toda opinión es considerada, pero acá la que manda es la belleza y la belleza es tirana. Por más que uno quiera lo que quiera lo lindo es lo lindo y lo lindo gana".
Y ganó "Fizz" porque "Fizz" no es lindo, es precioso.

Me parece intersante no solo porque cuenta la historia de algunas de las canciones más importantes del rock argentino y latinoamericano, sino también porque deja entrever lo que piensan los integrantes de la banda sobre la industria de la música, sobre el arte, sobre el país, sobre las crisis que atravesamos y sobre política. Hay que entender el contexto en el que sale este disco. Jessico ve la luz en el 2001, mismo año en el que De La Rua se iba en helicóptero de la Casa Rosada.

Obviamente si no te gusta Babasónicos el podcast no es para vos, pero alcanza con que disfrutes alguna de las canciones que forman parte del álbum para que lo escuches. Dura poco más de una hora y deja un montón de datos únicos.

QUOTE

"Quizás la felicidad no es en lo que crees, sino en quién crees".

— Fleabag

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POEMA DE LA SEMANA

 

No hay ayuda para eso

Hay un lugar en el corazón que
nunca será llenado

un lugar

e incluso durante los
mejores momentos
y
los mejores tiempos
tiempos

nosotros lo sabremos

nosotros lo sabremos
más que
nunca

hay un lugar en el corazón que
nunca será llenado
y

vamos a esperar
y
esperar

en ese lugar.

– Charles Bukowski

Outro

Hola ser humano de mi vida, ¿cómo estás? Espero que hayas tenido una semana tranquila, que es pedir un montón. La mía estuvo de diez, así que no me puedo quejar. Che, entre nos, ya estamos en agosto. Sé que el tiempo en pandemia pasa diferente y todo eso, pero medio que pestañamos un par de veces y estamos brindando por año nuevo.

Te cuento una que me pasó gracias a observando que no me deja de emocionar.

Hace algunas semanas fui a lo de Maca y me había llegado un libro, pero no uno que yo había pedido, sino uno que me había regalado un lector de observando.

Es una historia preciosa. Resulta que Ernesto, que es de Santa Fe pero que vive en Estados Unidos hace algunos meses, quería hacerme un regalo como forma de agradecimiento por lo que escribo acá (sí, ya sé, una locura, pero bueno, así son los preciosos lectores de este newsletter). Resulta que Ernesto conocía a Maca de la facultad y cuando se enteró que estábamos juntos empezó a tramar el regalo que me terminó llegando meses después.

El libro es único. Y cuando digo único es, literalmente, porque es único. Se trata de Un monje caminando, de Darío Rossin, un poeta y psicólogo de Bariloche que es amigo de Ernesto, y que fue hecho por la editorial Motus Propio a mano. El libro está hecho a mano, lo cual lo convierte en un objeto precioso por donde se lo mire, con ilustraciones únicas, pequeñas diferencias de tamaño en las hojas y hasta con detalles de pegamento.

Una de esas cosas increíbles que se dieron gracias a observando y que todavía me cuesta racionalizar.

Como siempre, sabés que podés ayudarme suscribiéndote a observando y aportar menos de lo que sale una birra mensualmente, podés comprarme un cafecito si suscribirte te parece demasiado y, esto es gratis así que no tenés excusa, recomendar lo que hago en tus redes sociales para que llegue a más gente.

Gracias por estar del otro lado. Te dejo para que disfrutes de tu domingo rodeado de comida, vinito y siesta.

Un abrazo grande,

Axel

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