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Por Axel Marazzi

1. El club de lectura de David Bowie

David Bowie es uno de los músicos más influyentes de la historia y si no te gusta estás equivocado. Por ese motivo cuando abrí la última edición de SIE7TE PÁRRAFOS, newsletter sobre libros que hace Javier Sinay par RED/ACCIÓN, me quedé emocionadísimo con un libro que comentó.

Se trata de El club de lectura de David Bowie, una publicación escrita por el periodista inglés John O’Connell y editado por Blackie Books, que recopila los 100 libros que más influyeron en la vida y obra de Bowie.

Entre las páginas de El club de lectura de David Bowie hay algunas obras famosísimas entre las que se encuentran Infierno, de Dante Alighieri, Lolita de Nabokov (que intenté leer unas seis veces y siempre dejé y probablemente nunca vuelva a agarrar), La conjura de los necios de John Kennedy Toole (que intenté leer unas cuatro veces y siempre dejé y probablemente nunca vuelva a agarrar), The Great Gatsby de F. Scott Fitzgerald y hasta On The Road, de Kerouac.

Bowie, como un hijo de la posguerra, era un gran fanático de la movida beat. De hecho dijo varias veces que fue muy importante para él que su hermanastro le diera a conocer ese libro que relata las vivencias de Dean Moriarty y Sal Paradise. La lista, preciosa por donde se la mire, te permitirá no solo disfrutar de unas lecturas espectaculares, sino también que entender cómo fue evolucionando el gusto de Bowie y eso fue marcando también su obra.

El amor por los libros de Bowie era tal que sorprende. En los 70s, cuando se negaba a tomar aviones y hacía giras viajando en tren o colectivo, llevaba valijas repletas de ellos que sorprendían a cada una de las personas con las que se topaba en aduanas. Dentro de esos baúles perfectamente organizados transportaba alrededor de 1.500 publicaciones. Fue particularmente “sospechoso para los guardafronteras soviéticos, encargados de revisar el expreso que iba desde Varsovia hasta Moscú. Cuando descubrieron tomos dedicados a Albert Speer y Joseph Goebbels, creyeron haber detectado algún tipo de espía o agitador. David se apresuró a explicar que estaba documentándose para una posible película. Antinazi, por supuesto”.

Esta lista de 100 libros que más lo influyeron nacieron a partir de una exposición, llamada simplemente David Bowie, que se hizo en 2013 en el Victoria & Albert Museum de Londres. Para eso desde Blackie Books le pidieron a John O’Connell que no solo comentara de qué van esas 100 publicaciones, sino también la influencia que tuvo en la obra del músico y, el resultado, se puede ver plasmado en este “club de lectura”.

“No me convertí en quien quería ser hasta hace doce o quince años”, dijo en una entrevista en 2002, cuando tenía 55 años y agregó: “Me pasé una grandísima parte de mi vida buscándome a mí mismo, intentando comprender el porqué de mi existencia, qué cosas me hacían feliz en la vida, quién era yo exactamente y de qué partes de mí intentaba huir”. Estas lecturas, de alguna forma, lo ayudaron a encontrarse y terminar convirtiéndose en el mito que todos conocemos.

 

2. Los poetas de la generación beat

El lunes de esta semana estaba buscando un poema para incluir en esta edición de observando y me estaba costando encontrarlo en las fuentes que suelo consultar así que pensé en elegir uno de los que ya conozco, que son realmente muy pocos. Sé casi nada de poesía y, de hecho, ese es uno de los motivos por los cuales decidí incluir un poema semanal en observando: obligarme a buscar uno que me guste, que de alguna manera me interpele, seleccionarlo para el newsletter y expandir mis horizontes literarios.

Fui, como vas a ver más abajo, por uno de Gregory Corso que se llama I am 25 donde habla de los viejos poetas y cómo los odia. Lo elegí porque, primero, lo más probable es que la mayoría ya conozca Howl, de Allen Ginsberg, que fue junto con On The Road de Jack Kerouac una de las publicaciones que marcó el rumbo de la generación beat que nació en los 40s y tuvo su auge durante los 50s.

Poetas rebeldes que intentaron escapar del mainstream del sueño americano que vivieron, primero, en New York, Los Angeles y San Francisco, donde después terminaron asentándose en la zona de la bahía, el epicentro del movimiento gracias al nacimiento de City Lights Books, la librería de Lawrence Ferlinghetti que falleció hace solo semanas y que todavía existe hasta la actualidad.

Los poetas beats intentaron, y lo lograron a la perfección, alejarse de los viejos poetas, de esos a los que se refiere Corso en I am 25, y las tiesas y exclusivas estructuras literarias que existían hasta la época. Fue por esta intención de alejarse al máximo del mundo ya establecido, de mantenerse y presentarse como disidentes, no solo desde el punto de vista artístico sino también político, que empezaron a experimentar con drogas, sobre todo alucinógenas, y su filosofía de que el primer pensamiento era el mejor pensamiento. Esa filosofía fue la que plasmaron en sus obras. La autenticidad como obra artística.

A diferencia de los viejos poetas, ellos no se inspiraron en los escritores que habían existido antes que ellos, sino sobre todo de la música, de la metafísica y de los surrealistas. Y todo esto se puede ver en su obra, repleta de un sentimiento de liberación y libertad que tanto hacía falta después de la Segunda Guerra Mundial.

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3. Carlos Busqued

Siempre pensé que las malas noticias estaban ahí medio equilibradas con las buenas noticias. Con la pandemia ya no lo tengo tan claro. Tampoco tengo claro si es porque las malas noticias, a través de redes sociales, que es donde paso gran parte de mi vida, se viralizan más rápido.

Me puse a pensar en estas cosas cuando me enteré de la muerte de Carlos Busqued, uno de los escritores más importantes de la nueva generación argentina que escribió Bajo este sol tremendo, que todavía no leí, y Magnetizado, que cuenta la historia de Ricardo Melogno, un asesino serial de taxistas que mató a cuatro en el lapso de una semana de septiembre de 1982.

Busqued se tropezó, se cayó por una escalera y murió. Y es durísimo. La finitud de nuestra cotidianidad es durísima. Cómo en un momento estamos tuiteando sobre un buque que se encalló en el Canal de Suez y, horas más tarde, pum, desaparecemos. Nunca estamos preparados para este tipo de cosas. Porque podemos esperar el peor desenlace posible ante una enfermedad compleja, pero nunca podremos prepararnos para accidentes que, de un instante a otro, cambian el curso de la realidad.

La muerte de Busqued fue durísima.

4. Media hora de imágenes del Studio Ghibli

La semana pasada te conté sobre cómo decidí crear mi propia lista de música lofi después de estar escuchando durante años a la piba que estudia. La recepción que tuvo fue increíble y en este momento música lofi trank para escuchar de fondo mientras estudias o trabajas y no querés desconcentrarte ✌️, como decidí nombrar la lista, tiene más de 250 seguidores en Spotify.

Como evidentemente es algo que a muchos lectores de observano les gusta, decidí compartir algo del estilo que me parece que vale oro: una recopilación de 30 minutos que hizo HBO de visuales tomados de diferentes películas hechas por el Studio Ghibli con el sonido y la música de sus films.

Si no sabes qué es Studio Ghibli, te digo la verdad, un poco te envidio. Digo eso porque tenés un mundo repleto de historias increíbles, paisajes únicos y personajes entrañables de los que te vas a enamorar profundamente.

Ghibli es un estudio japonés de animación que fundó Hayao Miyazaki hace 35 años y que lanzó películas únicas como Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke (mi preferida), El viaje de Chihiro o Ponyo, entre muchísimas otras. Y no puedo describir la belleza de estos films, porque no tengo la capacidad intelectual para elegir las palabras que le hagan honor.

La belleza no se encuentra solo en las historias que de alguna manera y en general buscan darle importancia a la naturaleza, sino también por el estilo de dibujo y los paisajes que gracias a ello podemos ver.

Estos 30 minutos de recopilación de sonido ambiente y escenas tomadas de diferentes películas es una buena manera de entrar al mundo de sueños creado por Miyazaki.

QUOTE

"Siempre me gustó decidir sobre mi propia vida y siempre odié a la gente que me decía qué hacer".

— Johnny Ramone

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POEMA DE LA SEMANA

Tengo 25

Con un demente amor por Shelley
Chatterton Rimbaud y
el necesario-ladrido de mi juventud
que fue pasando de oído a oído
¡ODIO A LOS VIEJOS POETAS!
Especialmente a los viejos poetas que se van
a consultar a otros viejos poetas
y que hablan en susurros de su juventud,
diciendo: "hice tal cosa en aquel entonces
pero sucedió allá,
allá, en aquella época"
Cómo me gustaría callar a esos viejos
diciéndoles: "yo soy su amigo,
y lo que alguna vez fueron, a través mío
volverán a serlo"
Luego, por la noche, en la confidencia de sus hogares
arrancaría sus arrepentidas-lenguas
Y robaría sus poemas.

– Gregory Corso

Outro

Hola, observanditer (?) del bien, ¿cómo estás?

Yo estoy escribiendo el sábado al mediodía. En el horno hay un salmón con papas, cebolla y morrón, así que en mi casa hay un aroma exquisito.

Me levanté hace algunas horas y me iba a poner a jugar al League of Legends, pero si lo hacía iba a terminar todo el día adelante de la computadora, así que decidí agarrar la bicicleta y salir a andar.

Me fui desde Palermo hasta la reserva ecológica que hay en el bajo. Poco más de 25km. Un poco para hacer el ejercicio que me faltó de ayer en el gimnasio porque cerró por Semana Santa y un poco para disfrutar del día, que estaba precioso.

En un rapto de locura absoluta me bajé el OpenEmu, un emulador de videojuegos, para jugar al Pokémon Gold. Oh, notalgia. Menos mal que me duró poco. Lo que faltaba era que agregara otro videojuegovicio además del League of Legends a mi vida.

Hoy hice cortito el outro. Ya podés arrancar con tu domingo a puro huevo de pascua.

Que la pases lindo.

Axel

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