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Por Axel Marazzi

1. Debimos ser felices, de Rafaela Lahore

Hacía mucho que no terminaba un libro de ficción. Y cuando digo mucho me refiero a meses. Quizás tres o cuatro. En otra época, cuando leía uno o dos libros por semana esto era impensable, pero hace tiempo que me volqué un poco a los textos cortos y relatos que sí termino. Si no recuerdo mal el último que leí fue Seda, de Alessandro Baricco, una novela completamente espectacular que relataba una historia de amor entre un comerciante que viajaba constantemente a Asia en busca de gusanos de seda y una misteriosa mujer.

Y esta semana terminé la primera novela de Rafaela Lahore, Debimos ser felices. Se trata de una novela cortita que est sáeparada no por capítulos, sino por escenas. Ninguna escena tiene más de unos pocos párrafos. De hecho ninguna supera una carilla. Y esas escenas, cortas, situacionales, nos permiten conocer la historia de la vida de la protagonista de una manera brutal, porque permite, en poco más de 150 páginas, entender en profundidad cómo pensaban los personajes, lo que hicieron a lo largo de sus vidas, cómo superaron sus problemas y, sobre todo, cómo sufrieron, cómo no pudieron ser felices, pero cómo deberían haberlo sido.

Hay algunas escenas que son brutales y te pegan en el medio del corazón, como la que transcribo:

Ernesto cojeó a partir de los cinco años, desde que tuvo polio y se le deformó la columna. Braulio, a los seis, sufrió sus primeras convulsiones de epilepsia. Mi madre, a los 17, creyó por primera vez que vivir no valía la pena.

O esta:

Amantino dormía con un revólver bajo la almohada, un Smith and Wesson calibre 38. Lo utilizó en ciertas ocasiones:
para afinar la puntería tirando contra un par de latas;
para enseñarle a mi madre cómo disparar;
para apuntarlo, un día, contra la frente de mi abuela.

Esas son solo dos de las escenas que más me golpearon a lo largo de la novela. Dos que se las leí a todas las personas con las que me crucé mientras estaba leyendo el libro. No quería sufrir solo.

2. Coscu, la construcción de un imperio

Hace un tiempo, mientras veía la transmisión de los Coscu Army Awards 2020 subí una story a Instagram donde decía que Coscu era una de las personas más importantes de internet en Argentina. Estaba equivocado, porque Coscu es una de las personas más importantes de internet no solo del país, sino también de la región.

No soy tan fan de Coscu. No soy amante de los streams que hace, pero sí soy seguidor de muchos de otros streamers y entiendo que fue gracias a él, que allanó el camino, que esos pibes pudieron no solo tener una persona a la que seguir y admirar, sino también que fue él quien hizo que, en pocas palabras, existiera una comunidad de personas que miraba streams. Antes de él en la región prácticamente no había streamers y fue él quien logró masificarse haciendo que ahora haya no solo pibitos en Twitch mirando transmisiones de cientos o miles de streamers, sino logrando que el concepto stream llegue al mainstream, que periodistas hablaran de lo que sucedía en esas transmisiones y que haya futbolistas, músicos o artistas que charlaran en entrevistas a través de esta plataforma y formato.

Por ese motivo me senté a ver Coscu, la construcción de un imperio que hicieron los chicos de Como ha dicho, un documental de 50 minutos que explica cómo nació todo. Cómo Martín Pérez Disalvo se convirtió en el fenómeno. Cómo pasó de stremear en su pieza de la casa de sus padres a crear La Adolfina, la primera streaming house de América Latina que se caía a pedazos, donde se filtraba agua cuando llovía o donde se le metían los fans porque las puertas estaban abiertas, a vivir con su grupo de amigos, también streamers, en un country de zona norte y finalmente terminó convirtiéndose en una de las personas que mejor supo crear y manejar una comunidad tan inmensa como son las personas que consumen lo que hace.

Una historia de esas de perseguir tu sueño teniendo muy claro el objetivo y lográndolo para, después, empezar a dar un paso al costado y ver qué cosas nuevas hacer, qué caminos tomar.

Te puede gustar Coscu o no, pero el documental permite entender un poco una zona de internet un tanto desconocida para los más grandes, con términos propios, celebridades propias y, en general, jóvenes que están creando y haciendo cosas interesantísimas.

Además la genial música la hizo mi amiguito Julián Principe, así que no tenés excusa.

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3. El Recoleta

El fin de semana pasado decidimos ir al Centro Cultural Recoleta, donde no había ido nunca de visita propiamente dicho más que algún que otro evento periodístico.

Buenos Aires es una ciudad preciosa para aquellos que disfrutan del arte. Hay museos increíbles y gratis por todos lados. El Recoleta es uno de esos casos donde solo tenés que ir, mostrar tu documento y disfrutar de las exposiciones e instalaciones. El Museo de Bellas Artes es otro ejemplo.

El Centro Cultural es, por decirlo de alguna manera, un museo joven. Las obras que hay tienen que ver con movimientos como el feminismo, con los fanzines, está todo repleto de colores, de graffitis y hasta hay una sala con hojas, pinturas y lápices para que se diviertan los más chiquitos. Las exposiciones en vivo, aunque estemos en pandemia y esto sea un poco más complejo ahora, son parte esencial del Recoleta para convertirlo en un museo en movimiento, repleto de personas que muestran sus disciplinas y formas de arte y expresión.

Además tiene una zona para relajarse con un bar donde venden cervezas y tragos, hay metegoles y mesas de ping pong donde se puede jugar gratis con amigos y de fondo suena música muy copada como Indios, Conociendo Rusia, Bandalos Chinos y todas esas banditas palermitanas.

4. La Cruda

Siempre digo que los podcasts de entrevistas son mis preferidos. No me atraen los radio teatros, no me gustan tanto, con algunas excepciones, los de personas charlando sin ningún rumbo en particular. Pero los de entrevistas me pueden. Incluso cuando no conozco en absoluto la persona que es entrevistada. Listé en varias oportunidades cuáles son mis preferidos, pero como el público se renueva, recomiendo mucho el de Juan Pablo Varsky, JPV Podcast, el de Esteban Menis, Humanos, el de Dalia Gutmann, Tengo Algo Para Decir, el de Gerry Garbulsky, Aprender de Grandes, y seguro me olvido de alguno más en el camino.

Y por suerte una de las personas que más me cautivan del medio lanzó el propio. Hablo de Migue Granados, que presentó esta semana La Cruda, un podcast original de Spotify donde Migue va a entrevistar a diferentes personalidades, pero sin relacionarlo con el humor o, al menos, sin que este sea el protagonista. En el primer episodio, llamado “HIV, cáncer y algo más”, entrevistó a Aníbal Pachano. En el próximo, que todavía no salió, entrevistará a Yael, una actriz porno.

El podcast, que saldrá semanalmente, va a tener 36 episodios, así que tenemos para hacer dulce.

QUOTE

"El arte es el triunfo sobre el caos".

— John Cheever, The Stories of John Cheever Knopf

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Otros enlaces

  1. Los Juegos Olímpicos me están emocionando a niveles que desconocía que el deporte me podía emocionar. La semana pasada fue la reacción que tuvieron las competidoras con Tatjana Schoenmaker cuando rompió el récord mundial y esta fue la decisión del qatarí Barshim en la final de salto en alto. Además, un fotón a Scola en su último partido, un deportista que debería ser descalificado por la ayuda que recibió (jiji), el momento en el que Mondo Duplantis casi rompe el récord mundial de salto con garrocha, y este punto espectacular en tenis de mesa.
  2. El juego de la predicción, de El Gato y La Caja, es un experimento precioso que, a través de un simple algoritmo, nos demuestran cuán predecibles somos. Además, cuando termines de jugar y pierdas (porque probablemente pierdas), da toda la explicación del funcionamiento del algoritmo.
  3. El otro día me gustó tanto Midsommar que pedí recomendaciones de películas que fuesen similares en Twitter. Quizás te guste alguna de todas las respuestas al tuit.
  4. ¿Cómo trabajan los líderes tóxicos y cómo es que llegan a los puestos de poder que ocupan? Un hilo extremadamente interesante.
  5. El diseñador japonés Yasuhiro Suziki creó un bote con forma de cierre de pantalón para que, cuando esté en movimiento, parezca que está “abriendo” el agua. El resultado es espectacular.
  6. Publiqué un video en Twitter diciendo que me generaba una paz mental brutal y me contestaron que hay toda una categoría en YouTube que muestra ese tipo de videos. Básicamente me ahorró 20 años de psicólogo.
  7. En este video del canal de YouTube Discover With Cenet muestran a la ciudad más fría del mundo (-71°C). Se me haría imposible, al menos sabiendo cómo son las temperaturas cálidas y estacionales del lugar donde nací y crecí, vivir ahí.
  8. Genial idea de una piba que puso su celular en la cinta transportadora que hay en algunos restaurantes de sushi.
  9. La infancia antes de que inventaran los celulares.
  10. Qué lindo rodete que tenés, loco…ah, no, pará.
POEMA DE LA SEMANA

 

Perder en latín

Fracasar fervientemente
en el intento de cabecear la luna,
avanzar acococho del silencio
cuando se rían de tus puentes,
flotar en la cuneta de tu pueblo
aunque solo ladre un galgo viejo,
sentir lástima, pedir ayuda,
sostener la voz, romper el foco,
soportar un montón de dioses griegos
con la camiseta de Olimpo de Bahía Blanca,
alejarse de las ratas cultas
que se muerden la cola y se mueren,
comprender que el exceso de ironía
siempre es miedo y resentimiento,
valorar la academia, cuidar la amistad,
perder en latín, crecer en paz,
ser peronista sin hacerle caso a nadie
que te explique cómo serlo,
olvidarte de cualquier tipo de gloria
que te arranque el gesto de la infancia,
destruir la parafernalia que exige
la miseria de ser un intelectual,
jugar con agua, respetar el fuego,
tener vergüenza, perder la calma,
pero nunca,
jamás
de los jamases,
escribir
para escritores.

– Leandro Gabilondo

Outro

Hola, amis, ¿cómo estás? Yo bien, aunque sentí que la semana no terminaba más. Necesitaba del fin de semana, de los asaditos, el vinito y la siesta de manera imperiosa.

¿Viste que pedí recomendaciones de películas de terror pero con algo de historia detrás? Bueno, como un amigo me había recomendado It Follows y también alguien me la comentó en el hilo en Twitter decidí verla. Qué mala que es, por favor. No te asusta, no tiene historia, no tiene nada. Lo, entre muchas comillas, bueno del film es que es tan malo que ya se pasa para el otro lado y al menos nos reímos un poco viendo el sinsentido que era. Qué se yo, vaso medio lleno.

Maca, la piba con la que estoy hace ya más de un año, va a tener su propio newsletter. Y sí, kinga, todo lo que toco lo transformo en newsletter, viste como es esto. Se llama Parsimonia. Te dejo sus palabras para que entiendas de qué va: “Es una carta donde encuentro el espacio para compartirte mi pasión por los libros ilustrados, el diseño, el arte y la literatura”. La primera edición sale el domingo que viene, así que si te copa la idea, podés suscribirte acá. Maca es una de las personas más curiosas que conozco y esa curiosidad, ternura y capacidad de expresión vas a poder verlas plasmadas en Parsimonia. Yo tengo suerte y ya leí las primeras ediciones. Estoy seguro que te va a encantar.

El poema de esta edición de observando de Leandro Gabilondo me lo pasó Flor, quien además de ser lectora de observando colabora con la causa. Ya te agradecí en privado, pero también te quería agradecer acá, Flor, por estar del otro lado y, encima, no solo aportar dinero sino contenidos. Casi que voy a tener que pagarte yo a vos.

El domingo pasado salió un nuevo episodio del podcast de CUR!OUS que me encantó hacer. No solo porque entrevistamos a Pepe Flores, un viejo amigo con quien trabajé hace años en Hipertextual, sino porque hablamos del derecho a reparar, una movida inmensa que tiene que tener más difusión.

Además, aprovecho este momento de autobombo para contarte que escribí un artículo para RED/ACCIÓN donde hablé de Ushahidi, una plataforma que nació hace más de una década en Kenia y que fue utilizada por ciudadanos, comunidades, organizaciones e incluso Gobiernos de todo el mundo para responder a diferentes problemas y documentar desigualdades. Desde que empezó la pandemia su uso se multiplicó y el modelo se replicó en muchísimos puntos del globo.

Lo últiom para ir cerrando el outro que terminó quedándome más largo que las recomendaciones. La semana pasada escribí sobre Edward Hopper, quien se hizo famoso, entre otras cosas, por retratar la soledad de una manera única. Esta semana Elbio, lector de observando y otra de las queridas personas que aporta, me escribió para mostrarme un dibujo que hizo Hopper cuando tenía solo nueve años. Brutal el sentimiento de, justamente, soledad que transmitía incluso siendo solo un niño.

Gracias por estar del otro lado y si querés colaborar con observando como Flor y Elbio podés suscribirte para aportar mensualmente, si no te parece que aportar mensualmente sea lo tuyo podés hacer un aporte único o podés no poner un mango y recomendarlo en tus redes sociales. Eso es gratis, no te hagas.

Ahora sí, te dejo en paz.

Te mando un abrazo gigante,

Axel

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