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Por Axel Marazzi

1. Las cartas de Borges

A través de la historia escritores y artistas escribieron un sin fin de cartas que, por suerte, en muchos casos fueron recuperadas y vieron la luz para que el público pudiera disfrutar de esos versos increíblemente privados. Porque no es lo mismo leer lo que un autor escribió con intención de publicar, de que esa obra llegue a la mayor cantidad de personas posibles en todo el mundo, a algo que fue escrito solo para que una persona lo leyera. La intensidad que esconden algunas cartas son únicas y nunca podríamos conocer esa faceta de esas personas si no fuera por ellas.

Borges le dedicó El Aleph, su cuento más famoso, a Estela Canto, una escritora que publicó al menos 14 libros y que deambuló por los mismos círculos que Jorge Luis y otros importantísimos autores, como el de la revista Sur.

Acá dejo algunas de las cartas que le escribió Borges, o Georgie, como ella le decía y como él firmaba cuando le escribía. En la primera se hace alusión a lo que después terminaría convirtiéndose en el cuento más importante que escribió el autor en su carrera. En la segunda, incluso, le pide ayuda a Estela con el cuento.

Lunes 5.

I miss you unceasingly (te echo de menos incesantemente). Descubrir juntos una ciudad, sería, como dices, bastante mágico. Felizmente otra ciudad nos queda: nuestra ilimitada, cambiante, desconocida e inagotable Buenos Aires. (Quizá la descripción más fiel de Buenos Aires la da, sin saberlo, De Quincey, en unas páginas tituladas The Nation of London.) Además, cuando descubríamos Adrogué, nos descubríamos realmente a nosotros mismos; el descubrimiento de caminos, quintas y plazas era una especie de metáfora ilustrativa, de pequeña acción paralela.

No te he agradecido aún la alegría que tu carta me dio. Esta semana concluiré el borrador de la historia que me gustaría dedicarte: la de un lugar (en la calle Brasil) donde están todos los lugares del mundo. Tengo otro objeto semimágico para ti, una especie de caleidoscopio.

Afectos a los Bioy, a Wilcock. Deseo que pases en Mar del Plata una temporada feliz y (me dirás que esto es incoherente) que vuelvas pronto.

Yours, ever, Georgie.

*

Lunes diecinueve.

Querida Estela:

Una vasta gratitud por tu carta. A lo largo de las tardes el cuento del lugar que es todos los otros avanza, pero no se acerca a su fin, porque se subdivide como la pista de la tortuga. (Alguna noche hablamos de eso, ya que es uno de mis dos o tres temas.) Me agradaría mucho que me ayudaras para algún detalle preciso, que es indispensable y que no descubro. Catorce páginas he agotado ya con mi letra de enano.

No sé qué le ocurre a Buenos Aires. No hace otra cosa que aludirte, infinitamente. Corrientes, Lavalle, San Telmo, la entrada del subterráneo (donde espero esperarte una tarde; donde, lo diré con más timidez, espero esperar esperarte) te recuerdan con dedicación especial. En Contrapunto, Sábato ha publicado un artículo muy generoso y lúcido sobre el cuento "La muerte y la brújula", que alguna vez te agradó. Se titula "La geometrización de la novela". Sospecho que no tiene razón.

¿Qué escribes, qué planeas, Estela? Tuyo, con impaciencia y afecto, Georgie.

*

Estoy en Buenos Aires, te veré esta noche, te veré mañana, sé que seremos felices juntos (felices, deslizándonos y a veces sin palabras y gloriosamente tontos), y ya siento el dolor corporal de estar separado de ti por ríos, por ciudades, por matas de hierba, por circunstancias, por los días y las noches.

Éstas son, lo prometo, las últimas líneas que me permitiré en este sentido; no volveré a entregarme a la piedad por mí mismo. Querido amor, te amo; te deseo toda la dicha; un vasto, complejo y entretejido futuro de felicidad yace ante nosotros. Escribo como algún horrible poeta prosista; no me atrevo a releer esta lamentable tarjeta postal. Estela, Estela Canto, cuando leas esto estaré terminando el cuento que te prometí, el primero de una larga serie.

Tuyo, Georgie.

2. Distancia de rescate

Samanta Schweblin es una de las escritoras del momento. Primero fueron sus cuentos, que la llevaron a ubicarse como una de las promesas de la literatura latinoamericana, pero lo que hizo que explotara de una manera increíble fue Distancia de rescate, una novela corta que leí hace tiempo, y de la que hablé en observando, que mezcla un poco el suspenso con la realidad de una manera muy dolorosa. Una novela que avanza lento, que parece ser tranquila, que cuesta entenderla pero que, cuando se entra en el hilo, se convierte en una joya.

Las películas casi nunca suelen hacerle honor a los libros en los que se basaron, pero la producción de Netflix que se basó en la novela de Schweblin y que lleva el mismo nombre me gustó. Es lenta y cuesta entenderla –o empezar a entenderla– pero es lenta como el libro y cuesta entenderla como al libro, lo cual siento que, de alguna manera, es una feature y no un bug.

El film está protagonizado por Dolores Fonzi, que interpreta a Carola, y por María Valverde, que encarna a Amanda, una argentina y una española con soundtrack mayormente en inglés –como para poder entrarle de alguna manera al público anglosajón que no quiere quedarse afuera de nada y es alérgico a los subtítulos o a no entender una letra de una canción– que cuenta una historia aterradora. La excusa es una madre y una hija que llegan a un pueblo del interior de la provincia de Buenos Aires y empiezan a encontrarse con cosas raras. La realidad es que tiene historias mucho más profundas y duras: niños problemas y enfermedades desde su nacimiento, el miedo a la pérdida de los hijos –de ahí el nombre de la novela–, agrotóxicos y cómo nos afectan.

Siento que le va a gustar mucho más a aquellos que leyeron el libro, pero es una película que cierra bien y que cuenta una historia interesante, profunda, dura y con reflexiones agudas.

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3. Un poco de poesía

No tengo claro cómo llegué al sitio de Ezequiel Zaidenwerg. Creo que fue por uno de los tantos newsletters que sigo –puede que haya sido a través de El Hilo Conductor, que hace Malena Rey, aunque no estoy seguro–, pero automáticamente se convirtió en una de las páginas que más consulto a la hora de seleccionar poemas para observando.

Resulta que Ezequiel, a quien no conozco más que de seguirlo por Twitter, es un poeta que publicó varios libros y quien además es traductor. Ahí es donde entra su blog, que se remonta a 2005, donde todos los días sube un nuevo poema que él mismo tradujo. Si bien la periodicidad no siempre fue la misma, al tener tantos años hay miles de poemas traducidos de absolutamente todos los autores que podamos imaginar. Un laburo de edición, traducción y selección que vale oro.

Como si fuera poco, vuelvo a hablar de algo que también hace Ezequiel que es precioso: Orden de traslado. Se trata de un podcast donde él invita a diferentes autores o personas relacionadas de alguna manera a la cultura a leer poesías que saca de su archivo de traducciones. Hay de todo: desde Julieta Venegas o Dolores Fonzi a Paula Maffia entre muchísimas otras.

¿La intención? Hacer que la poesía llegue a más personas de las que suele llegar que, lamentablemente, son siempre las mismas. En Orden de traslado hay decenas de poemas y los episodios duran entre 2 y 5 minutos, todos leídos con una marca muy particular, con tonos diferentes y cadencias únicas. Es realmente precioso.

4. Electrica

Hay algunas propuestas que hacen que toda la experiencia gastronómica sea distinta y le agregue un plus a lo que consumimos. Es el caso de Electrica, una pizzería en Villa Crespo que está ubicada en una esquina donde anteriormente había un taller mecánico.

Lo lindo de todo esto es que los que idearon el proyecto decidieron mantener ese lugar lo más auténtico posible. Es decir, no pintaron la fachada y en el interior solo agregaron el inmenso horno a leña y una barra para que el personal pueda hacer su trabajo: cobrarnos y servirnos unos traguitos simples que van del vermú al gin tonic o algo mucho más convencional como un vino o una cerveza.

La ambientación sin duda se lleva todos los aplausos, con detalles que hacen la diferencia como barriles que antes eran de aceite y que ahora funcionan como mesas para comer parado y al paso.

La pizza también es de otro nivel y levemente diferente a la oferta que podemos encontrar en la mayoría de los lugares porque está hecha a base de masa madre (siempre que hagamos alusión a la masa madre nos acordaremos de la peor época de pandemia, ¿no?).

Hay opciones para todos los gustos –también para los veganos–, como con kale, hongos, cebolla y hasta una de papa que me quedé con las ganas de pedirla pero que la tengo entre ceja y ceja. Además tengo que volver porque cuando fui no tenían una entrada que me intriga: choclo a la leña pintado con manteca, cayena, cilantro, queso parmesano y rodaja de lima.

Ya te contaré qué onda cuando vuelva.

QUOTE

"Intento no pensar con mi instinto. Si me tomo en serio la intención de comprender el mundo, pensar con cualquier cosa que no sea mi cerebro, por muy tentador que sea, es probable que me meta en problemas. Realmente, está bien reservarse el juicio hasta que haya pruebas.".

— Carl Sagan, The Demon-Haunted World

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POEMA DE LA SEMANA

 

El tiempo es una serie inclusiva, dijo McTaggart

Ahora, en un minuto, nos diremos adiós:
voy a arrancar el auto y te veré
cruzar el bulevar por el retrovisor.
A lo mejor alcances a distinguir mi nuca
mientras desaparece en pleno tráfico.
Y luego nunca más volveremos a vernos.
Esto va a suceder de aquí a un minuto.

– Kenneth Rexroth

Outro

Hola ser humano del bien, ¿cómo estás?

Empecé CrossFit. Qué puedo decirte, yo tampoco nunca hubiera imaginado ni escribir le nombre de esa actividad física. Mi intención era seguir yendo al gimnasio tres veces por semana y mezclarlo con dos clases de CrossFit. Fui a dos clases en total y en la segunda me doblé la muñeca, así que estoy afuera de las canchas por unos días –el traumatólogo me dijo que es una inflamación tranqui y que cuando se me vaya el dolor puedo volver a las canchas–.

Lo peor es que básicamente todas las personas con las que hablé me dieron el mismo consejo: “Andá tranqui hasta que aprendas la técnica para no lastimarte”. Y acá estoy, lastimado como un boludo. Ahora me agarró un poco de miedo, pero le voy a dar otra oportunidad.

Para no colgar con el ejercicio, mientras me deja de doler la mano estoy saliendo a correr. Después de más de un año de estar parado metí 5km el primer día. La vuelta menos esperada, pero increíblemente digno.

Volvió Succession, probablemente una de las mejores series que vi, y no sé si esperar algunas semanas como para comerme todos los episodios de una un domingo de lluvia o si ir dosificándolos y ver uno por semana, como salen a través de HBO. Creo que por ahora voy a esperar al menos a que salgan tres o cuatro como para tener un backup y si estoy muy manija ahí los veo.

Hace unos días salió una nueva edición del newsletter que hago para Patagonian, donde me metí en el mundo del metaverso. Calzó justo, porque con esto de Facebook queriendo hacer un rebranding, tema del que escribí para FUTURO, no solo por lo mal vista que está la compañía y poder despegarse de eso, sino también porque quieren centrar sus esfuerzos futuros en el metaverso, todos están hablando al respecto. No solo hablé de Facebook, obvio, porque también Microsoft, Epic Games y varias otras están trabajando en los propios. Veremos en unos años –largos– quién gana la carrera. Si te interesa el tema, podés leer la última edición y registrarte acá.

Vamos cerrando, que ya quedó larguito el outro. Espero que te haya gustado esta edición y que te haya dado ganas de ayudarme poniendo guitarra, teca, tarasca, biyuya. Podés hacerlo aportando mensualmente, podés comprarme un cafecito o simplemente compartirlo en tus redes sociales.

Te mando un abrazo y gracias por leer hasta acá. Ya es un montón.

Axel

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