Copy
Ver en el navegador
Por Axel Marazzi

1. ¿Qué se esconde detrás del proceso creativo?

El proceso creativo me parece algo fascinante. Cómo diferentes artistas, sin importar cuál sea su campo, llegan a dar con ideas que después terminan plasmando en papel, en lienzos, en escenarios. Cómo, aparentemente de la nada, de una hoja en blanco con un cursor titilando, puede nacer un poema, un cuento, una novela. ¿Se les ocurrió en el momento? ¿Son ideas que tiene en su cabeza hace tiempo? ¿Tenía todas las ideas desarrolladas cuando se sentó a escribir? ¿Había imaginado toda la obra antes de preparar los óleos?

Está claro que hay tantos procesos creativos como personas. También están todos esos artistas que, sinceros, dicen la aburrida verdad sin intención de adornarla: “No sé cómo llegué a escribir ese libro”. Es muy común leer a grandes artistas decir que se sentaron sin nada en la cabeza, con la simple intención de escribir o pintar, y terminaron creando una de sus obras más importantes. Quizás esa famosa frase “si llegan las musas que te encuentren trabajando” tiene la clave de todo. Quizás la forma sea sentarse, una y otra vez, hasta que una de las cosas que hagamos realmente valgan la pena, trasciendan y puedan tocar, de alguna manera, a los demás, hacerlos emocionar y sentir lo que nosotros.

Ensayos sobre la creatividad, listas de consejos sobre cómo alcanzarla, las maneras de acceder a esas musas están por todos lados, pero no siento que sean más que formas que le pueden servir a algunas personas, pero no a otras. Reducir la creatividad a seguir solo una cierta cantidad de pasos me parece no solo una estupidez, sino una falta de respeto al intelecto.

Por ese motivo me pareció tan interesante lo que hicieron los del New York Times, donde siguieron a un grupo de artistas durante un día para explorar los momentos más íntimos y ver, si de alguna manera, esos momentos están ligados a sus procesos creativos. Pero no se quedaron ahí, a esas 40 personas, entre las que hay poetas, pintores, fotógrafos, directores, actores, músicos y escritores, también les pidieron consejos. Consejos para artistas jóvenes, para artistas que están en la mitad de su carrera y para quienes ya atravesaron una vida artística y están en el final de esa carrera.

Traduje algunos de los que me parecieron más inspiradores:

Marilyn Minter, 73, artista visual

”No hagas esto a menos que no tengas otra opción. Hay formas más simples de ganarse la vida. Yo solo puedo hablar por mí, y yo nunca iba a ser abogada, médica o matemática. Si no sabés si vas a ser artista o no, entonces no deberías intentarlo. Es una pérdida de tiempo. Una vez que te comprometas a ser artista, el universo te va a hacer un hueco de alguna manera. Pero tenés que comprometerte. Si estás pensando en ser biólogo o artista y se te da bien la biología y es realmente una disyuntiva, sé biólogo porque será más gratificante para vos. Debes encontrar lo que te gusta hacer y conseguir que alguien te pague por ello. Esa es la posta”.

Lena Dunham, 35, escritora, actriz y cineasta

Solemos creer que siempre tendremos la energía que teníamos a los 20, 24 o incluso a los 28 años. Pero no es así (no importa cuánto del chamuyo de la industria del bienestar intentes, realmente no la tendrás), así que comprometéte con esas ideas físicamente ambiciosas, mentalmente agotadoras y que te quitan tiempo ahora, mientras todavía podés pasar la noche en vela y no estar destrozado toda la semana. Algún día te vas a preocupar por algo llamado calidad de vida, y vas a lamentar no haber corrido a toda velocidad contra un muro proverbial (o literal) cuando tenías el rebote de una goma elástica fresca y no el de una goma para el pelo vencida.

No seas tan cruel con vos mismo cada vez que no estés trabajando, porque toda esa vida que estás viviendo te será útil más adelante. No será el mejor momento, ni siquiera el más sexy, pero será el más intenso. A los 30 años no se llora ni una vez al mes, y mucho menos una vez por hora. ¿Podés creerlo?

Tu primer pareja laboral es un poco como tu primer amante: te cuesta imaginar que alguien más te haga sentir así. Pero decenas de personas lo harán. Así que no seas insensible ni cruel, pero recuerda que nadie más es el ingrediente principal de tu fórmula creativa. Si crees que no vas a poder hacer nada sin ellos, significa que probablemente deberías intentarlo.

Raymond Pettibon, 64, artista visual

Yo tuve que hacer que el mundo del arte se doblegue ante mí porque estaba haciendo todo mal. No fui a una escuela de arte, por ejemplo, que es, en mi experiencia, más algo relacionado al lobby. Desafortunadamente, no hay tanto crecimiento ahí como debería. La gente se pierde en la escuela de arte como los académicos se pierden en sus prácticas. Puede ser un lugar implacable. Yo estudié economía en U.C.L.A., que es una forma poco probable de triunfar en el arte. Pero soy de la opinión de que si estás haciendo un buen trabajo, van a descubrirte. No hay una conspiración para mantenerte afuera del mundo del arte. Eventualmente, el arte será reconocido. Puede tomar tiempo. En mi caso, pasó eso. Nunca fui de los que desgastan el cuero de sus zapatos, van a fiestas a darse la mano y muestran sus obras de arte en galerías. No seguiría necesariamente mis pasos, pero realmente, lo mejor que te puedo decir es que te concentres en tu trabajo, cualquiera sea.

Willy Chavarria, 54, diseñador de moda

Pasa tiempo solo. Una de las razones por las cuales pude seguir mis sueños como artista es porque tuve tiempo en soledad para explorar. Era hijo único, así que estar solo era algo fácil para mí. Crecí en el Valle de San Joaquín en California, un pueblo rural muy pequeño. Había en su mayoría inmigrantes mexicanos, principalmente indocumentados. Me crié entre trabajadores del campo, y no había moda. Nada. Como un artista queer, siempre entendí que era un espectador. Me fascinaba la manera en la que las personas se presentaban: cómo los hombres se vestían para salir a la noche, cómo se peinaban con gel y planchaban sus camisas y cómo las mujeres se ponían su lápiz labial, spray y delineador. Ese era el glamour para mí porque era lo más glamoroso que veía. Me motivó saber que había algo diferente en mí. Así que labré mi propio camino. No siempre tuve el apoyo de la comunidad porque era una comunidad pobre y las personas estaban preocupadas más por las cosas simples de la vida. Yo siempre quise algo más grande.

Cauleen Smith, 54, cineasta y artista multimedia

Siempre pensé que si hacía algo que me pusiera en el mismo espacio que una persona a la que realmente admiraba y podía hablar con ellos, entonces podría morir feliz. Esa es todavía la forma en que opero. Trato de hacer un trabajo artístico que me permita participar en las conversaciones que quiero tener con las personas que admiro.

2. Son of Rambow

Ayer me desperté muy temprano. Vi que afuera el día estaba asqueroso y me puse a buscar qué película podíamos ver con Maca sin intención alguna de salir de la cama nunca. No encontrábamos nada, hasta que me acordé de Son of Rambow, una peli bastante vieja, que siempre me recomendaron un montón y que por un motivo u otro nunca vi.

La cosa es así. Hay dos pibitos de 11 años que están en las antípodas. Will, cuyo padre falleció de un aneurisma, vive con su madre, su abuela y su hermana en el seno de una familia muy religiosa. Todos forman parte de los Hermanos de Plymouth, una congregación protestante. Después tenemos a Lee. Sus padres están lejos y su único pariente “presente” es su hermano, que lo trata como si fuera un sirviente y no le da ni cinco de bola. Los dos, sin bien diferentes, son chicos profundamente solitarios. Will es retraído, más en contacto con la naturaleza, el arte, el dibujo. Lee es un bardo. Fuma, roba, no estudia.

Ambos se conocen de casualidad, pero terminan siendo como hermanos. Esos amigos que te marcan para toda la vida, que forman tan parte de tu crianza como tu familia y que son el mundo para uno. El sueño de Lee es hacer una película y le pide a Will que sea el protagonista. Así es como ambos, Lee como director y Will como actor, terminan pasando tanto tiempo juntos.

Las novelas de iniciación, como The Catcher in The Rye o Middlesex, son de mis preferidas. Y esta película es exactamente eso. Las aventuras de la infancia, el alejarnos un poco de nuestra familia, de ver que hay otro mundo que el que nos presentan nuestros padres o nuestro entorno, que hay personas que podemos querer tanto o más que aquellos con los que crecimos. Todos esos sentimientos que nacen cuando empezamos a ver el mundo por nosotros mismos y van desapareciendo con el tiempo son perfectamente plasmados en Son of Rambow.

Colaborá con observando

Si te gusta lo que hago, podés colaborar con observando suscribiéndote con tarjeta de crédito, con tarjeta de débito o, si estás fuera de Argentina, a través de Patreon o PayPal. Vas a estar ayudándome mucho.

3. The English Teacher

¿Cuán profunda y compleja puede ser la relación que hay entre dos personas que, aparentemente, no se conocen? ¿Cuán lejos puede llegar la relación entre un profesor de inglés y su alumno, quien lo contrata pagándole sumas demasiado elevadas para que le enseñe el idioma? ¿Qué es más terrible: la tragedia o la revelación detrás de esa tragedia? Esas son las preguntas que surgen a partir del corto The English Teacher, dirigido y protagonizado por el inglés Blake Ridder.

Un film que dura poco más de 10 minutos que presenta a dos personajes, el profesor, Robert, y el alumno, Jin, en una atmósfera constante de nostalgia, tristeza y sufrimiento que no logramos comprender hasta minutos antes de que termine la obra, aunque de alguna manera el director va dejándonos pequeños fragmentos, objetos y situaciones que intentan comunicar lo que sucede realmente que, como pasa de vez en cuando, cierra hacia el final.

El cortometraje en sí es bastante simple. Un profesor le debe enseñar a inglés a un alumno para que pueda aprobar un examen, pero la trama detrás, la complejidad psicológica que aqueja a sus protagonistas es muchísimo más profunda y triste. Mucho más de lo que muchos podemos imaginarnos.

No suele haber producciones que me dejen triste, pero este corto me deprimió bastante. Y lo digo de manera positiva. Qué más lindo que consumir un libro, una película, un corto, una obra de arte que te permita ponerte en el lugar del otro y te cambie.

QUOTE

"Nada se vuelve real hasta que se experimenta".

— John Keats

Otros enlaces

  1. Los de The Ringer hicieron una guía llamada “60 canciones que explican los ‘90s”. Están himnos como “Bitter Sweet Symphony”, “Baby One More Time” o “Killing in the Name”, entre muchísimos otros.
  2. Los de Riot, que son los desarrolladores de League of Legends, crearon un universo inmenso alrededor del juego. Ahora lanzaron una serie de sesiones musicales “protagonizadas” por diferentes personajes. Funciona para todos, porque son sesiones de música, en general de música electrónica un poco lofi, que están espectaculares. Está la de Taliyah, la de Diana, y la de Vi.
  3. Un hilo de Twitter que explica muy bien la foto que tomó el telescopio espacial James Webb.
  4. El Demogorgon de Stranger Things pintado por Jean-Michel Basquiat, por DALL·E 2.
  5. Este abuelo contribuyó a que tu infancia sea más feliz.
  6. “Get Better”, de alt-J es tan buena que me hace acordar a su primer disco, An Awesome Wave. Qué hermosa música que hacen estos pibes y qué diferente, por favor.
  7. En la última Gallery Sessions estuvo la uno: Cazzu.
  8. Café, té o Coca-Cola: cuál es el consumo de cafeína más popular en los principales países del mundo
  9. Keanu Reeves prepara una docuserie sobre la Fórmula 1 para Disney+. No puede salir mal.
  10. ¿Alguna vez viste a un montón de conejitos de la india comiendo una sandía? Ahora sí.
POEMA DE LA SEMANA


Un amor más allá del amor…

Un amor más allá del amor,
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y de la compañía.
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido
a los fogonazos de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.
Un amor para estar juntos
o para no estarlo
pero también para todas las posiciones
intermedias.
Un amor como abrir los ojos.
Y quizá también como cerrarlos.

– Roberto Juarroz

Outro

Hola, persona del bien, ¿cómo estás?

Yo super. Escribiendo esto el sábado después de haber almorzado rico. Afuera hace un frío terrible y está nublado. Yo disfruto calentito al lado de la estufa de una una copa de vino mientras escucho música (tuve en repeat todo el día dos canciones: “Get Better”, de alt-J y “Dembow”, de Danny Ocean). No sé si será exactamente lo que quieren decir los daneses cuando hablan de hygge, pero creo que se le debe acercar bastante.

Esta semana leí un ensayo de Orwell que no me gustó tanto como para recomendarlo más arriba. Se llama “Matar a un elefante” y cuenta la época en la que el escritor vivía en Birmania y era oficial del Imperio Británico. Relata cómo un día estaba laburando tranquilo cuando vienen a decirle que había un elefante que estaba destruyendo parte de la ciudad y cómo termina matándolo por la presión que sentía porque, justamente, era lo que se esperaba de él. El texto es mucho más profundo y toca temas relacionados al imperialismo y las conquistas británicas y cómo Orwell, incluso trabajando para el régimen, estaba en contra de eso. “Me he hecho a la idea de que el imperialismo es algo perverso… Apoyaba ciegamente al pueblo birmano y estaba en contra de sus opresores, los británicos”, se lee en un pasaje. Ojo, no está mal, pero creo que esperaba más. Me lo habían recomendado demasiado.

¡Compré entradas para ir a ver a C Tangana! Arreglé con Agus, un amigo, para que tanto él como su novia y nosotros (Maca y yo), nos pusiéramos en la cola virtual. Por suerte Agus quedó entre los primeros cientos, así que pudimos comprar sin drama. Es recién en noviembre y sé que pasa rápido el tiempo, pero me da una fiaca terrible comprar entradas para eventos tanto antes que se hagan. Como que en el medio me olvido y se me va la emoción. En fin, ya te contaré cómo me fue.

Antes de dejarte, te recuerdo que si bien recibir observando es gratis, hacerlo no. Podés ayudarme colaborando mensualmente, comprándome un cafecito o simplemente hablando del newsletter en tus redes sociales.

Me voy a dormir la siesta para descansar un poco antes de irme a un cumpleaños a la noche.

Espero que disfrutes de tu domingo rodeado de gente que querés.

Hasta la semana que viene,

Axel

¿Querés modificar la manera en la que recibís observando?
Podes actualizar tus preferencias o desuscribirte.