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Por Axel Marazzi

1. Camila Sosa Villada

Esa semana salió una nueva edición de Caja Negra, el ciclo de entrevistas que en YouTube lleva adelante Julio Leiva para Filo, donde estuvo Camila Sosa Villada, la escritora que publicó la novela Las Malas, que cuenta la historia de un grupo de travestis de Córdoba y relata cómo viven, sufren, se protegen y el día a día de una comunidad profundamente discriminada que debe vivir en los márgenes por, justamente, esa discriminación que desde siempre recibieron.

No hay ninguna entrevista que haya salido en Caja Negra, o al menos de las que vi, que fueron muchas, que no sienta que no aporten algo. Se habla tanto desde la sinceridad y la curiosidad que de todos los personajes nacen charlas motivadoras, profundas y con historias únicas.

Camila es una persona increíble que tiene muchísimo para decir. No es una novedad, considerando que de su cabeza nació Las Malas. Una travesti que, gracias a un talento único en lo que respecta a la escritura, pudo acceder a un mundo menos violento.

Lo cuenta al principio de la entrevista. Las Malas le cambió la vida por un motivo en particular: el dinero. En ese momento dice que solo los que nacen con mucha plata piensan que no es necesaria para poder ser rico. Solo quienes vivieron sin tener dinero para poder comer correctamente pueden entender lo realmente difícil que puede ser.

A ella ese dinero le dio la posibilidad de no preocuparse por tener que pagar el alquiler, por no tener para comprar comida, por permitirle dejar la vida nocturna repleta de peligros. No significa que las discriminaciones hayan desaparecido –cuenta que, incluso teniendo el dinero, no puede comprarse una casa–, pero sí le permitió vivir más tranquila, ser dueña de su vida y no tener que rendirle cuentas a nadie.

La entrevista es larga. Dura una hora, pero es una joya. No solo para aquellos que, como yo, amaron y sufrieron con el libro que cuenta, entre otras cosas, la historia de la Tía Encarna, sino también para entender cómo vive un colectivo que desde siempre fue mirado por encima del hombro, que siempre sufrió, pero también lo que piensa ella sobre el amor, el arte, la cultura, cómo llegó al mundo de la literatura de la mano de Juan Forn, quien confió muchísimo en su capacidad, sobre la nueva forma de ser cruel a través de redes sociales, sobre la televisión y cómo algunos programas descuartizan a alguien solo por el rating que es brindado por el morbo de la sociedad.

Hay algo que me atrae increíblemente de Camila y es la lentitud y la manera en la que, por momentos, para para seleccionar determinadas palabras que pueden darle más potencia a lo que está contando. La imagino escribiendo de la misma manera. Sentándose, como dijo ella, sin saber qué escribir para arrancar hasta que todo fluya. La imagino, por momentos, compenetrada y escribiendo hasta que, en un momento, para, como en la entrevista cuando mira para un costado pensando cuál es la mejor palabra para poder comunicar lo que quiere, encontrarla y seguir. Quizás es lo más errado a la realidad que pueda existir, pero me gusta pensarlo.

Cierro con una frase de ella, con la que se emocionó y con la que me emocioné:

No son los lugares, no son las ciudades, no son los países, son las personas lo que hace que una sea feliz o infeliz. No es la patria, es alguien. Son tus padres, tus amigos, las personas que te hacen sonreír. Eso es lo que importa, no los lugares.

2. No creo que dos personas puedan haber sido más felices de lo que hemos sido tú y yo

La semana pasada te mostré algunas cartas que Borges, o Georgie, como las firmaba, le había enviado a Estela Canto, una escritora de la que estuvo enamorado. Cuando encuentro cosas que me cautivan o me interpelan me obsesiono un poco, y esta semana estuve deambulando más allá de la segunda página de resultados de Google buscando cartas de escritores que amo para ver qué cosas les habían escrito a sus personas más cercanas.

Encontré un montón que me parecieron interesantes. Tengo guardadas de Hemingway, de Frida, de Sylvia Plath, de Rimbaud, de César Vallejo, de Fitzgerald, de Flaubert y una lista que se extiende, no mucho, pero que se extiende. Obviamente y dependiendo de mi humor y cuánto me interpelen al momento de sentarme a escribir seguramente te las iré comentando. Me ha pasado con muchos artículos, libros, películas o series que he visto y que en el momento pensé “esto es ideal para observando”, pero que con el pasar de los días se me iba apagando el interés y terminaba por olvidarlas, así que veremos qué pasa en las próximas ediciones.

Hoy te voy a dejar la de Virginia Woolf, la inglesa que nació en Londres en 1882 y se suicidó a los 59 años en Sussex. Woolf, que escribió obras que se convirtieron en clásicos como Las Olas, Al faro, La señora Dalloway, y el ensayo Una habitación propia que fue, en parte, lo que la convirtió en una referente del feminismo (de hecho ahí escribió la famosa frase: “Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción”), sufrió durante toda su vida por ser bipolar.

Tiempo después de haber terminado el manuscrito de Entre actos, novela que terminó publicándose después de su muerte, cayó en una fuerte depresión causada por el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y la destrucción de su casa en Londres durante el Blitz, que es como se conoce a los bombardeos constantes que realizaron los alemanes a Reino Unido entre 1940 y 1941.

La depresión era tan profunda que no le permitía trabajar y, por ese motivo, tomó la decisión de suicidarse, algo que si bien entristece, no sorprende. El 28 de marzo de 1941 se puso un abrigo, llenó los bolsillos de piedras y se tiró al río Ouse, cerca de su hogar.

Esta fue su carta a su marido, Leonard:

Cariño,

Siento que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles. Y no puedo recuperarme esta vez. Comienzo a oír voces, y no puedo concentrarme. Así que voy a hacer lo que me parece lo mejor que puedo hacer.

Tú me has dado la máxima felicidad posible. Has sido en todos los sentidos todo lo que cualquiera podría ser. No creo que dos personas puedan haber sido más felices, hasta que vino esta terrible enfermedad.

No puedo luchar más. Sé que estoy arruinando tu vida, que sin mí tú podrás trabajar. Lo harás, lo sé. Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto adecuadamente. No puedo leer.

Lo que quiero decir es que debo toda la felicidad de mi vida a ti. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decir que todo el mundo lo sabe. Si alguien podría haberme salvado habrías sido tú. Todo lo he perdido excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida durante más tiempo.

No creo que dos personas puedan haber sido más felices de lo que hemos sido tú y yo.

V

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3. Grandes Éxitos

Ya he hablado hace tiempo de los chicos de El Fuerte, esta editorial que hace fanzines y que me parece completamente increíble. En la última edición de la Feria de Editores, en donde me encontré a Julieta Venegas mientras cantaba una de sus canciones, compré Grandes Éxitos, uno de los últimos zines que lanzó la editorial.

Grandes Éxitos se trata de una experiencia en sí misma. Nos recibe con un texto de Frank Zappa donde explica por qué el mundo de la música estaba mejor hace tiempo, manejado por viejos de traje que no paraban de fumar, y por qué los hipsters destruyeron el mercado. Después de eso el fanzine nos invita a escanear un código QR de Spotify para poder disfrutar de la experiencia escuchando música.

Pero no es cualquier música, porque Grandes Éxitos se trata de un fanzine de 60 páginas donde se cuentan la historia de cómo se crearon 15 canciones preciosas entre las que están “En Mi Jardín”, de Expediciones Científicas, “Primavera”, de Ainda, o “Cu-Cu”, de boom boom kid, entre muchas otras.

Mientras lo leía el objeto me transportó a mi infancia, cuando iba a comprar CDs y volvía corriendo a casa para poder escucharlos (muchos de esos discos eran de Fun People, banda liderada por Nekro, quien hoy es, justamente, conocido como boom boom kid), me tiraba en la cama y, mientras sonaba, leía las canciones e inspeccionaba las fotos que venían en el booklet.

Porque mientras leemos las historias, también podemos ver las letras de los temas, saber quiénes las compusieron, enterarnos dónde fueron grabadas y las anécdotas detrás de ellas, como el tiempo que tardaron los chicos de Ainda desde que se contactaron con Jorge Drexler, él les dijo que sí y pudieron efectivamente terminar grabando “Primavera” por la agenda brutalmente explotada de Drexler después de haber ganado tres Grammys.

Grandes Éxitos es precioso porque se trata de una experiencia multimedia que nos permite viajar en el tiempo y leer algunas historias preciosas detrás de canciones bellísimas.

4. Ya Cabrón

Si lees observando hace un tiempo ya lo sabés, si sos relativamente nuevo, te cuento: soy fanático de los tacos. Mal, eh. Fanático nivel voy a todas las taquerías nuevas que abren en Buenos Aires apenas me entero que abrieron, así que si tenés alguna para recomendar, ya sabés que tenés que contestar este correo y pasarme la dirección de ese lugarcito escondido donde sirven taquitos que pensás que me pueden llegar a gustar.

Esta semana fui a un lugar al que le tenía ganas hace tiempo: Ya Cabrón. Si hubiera sabido que estaba tan cerca de casa no hubiera pasado tanto, la verdad, porque lo tengo a unas pocas cuadras.

La propuesta en principio no me volvió loco, porque en general las taquerías tienen, de alguna manera, una ambientación mexicana o del estilo. Este es más como si se tratase de un restaurante más relajado con un par de mesas en la puerta.

Igual todo eso me lo olvidé cuando probé los tacos de carne de res que pedí que fueron una patada de sabores en la boca. Preciosa. Tanto que, después de haberme comido uno, me pedí otros dos más porque me quedaba espacio y quería volver arrastrándome de placer.

También probé uno de langostinos que estaba exquisito, pero no me pudieron sacar de la cabeza el de carne.

Un detalle que cambiaría, y que siento que es importante para todos aquellos que disfrutan de la comida mexicana, son los picantes. Tienen varios, pero ninguno pica. O sea, pican, pero pican lo suficiente para alguien que ni siquiera come Sriracha. A mí me hubiera gustado algo que tuviera cuatro o cinco veces el picor de lo que ellos llaman su salsa más picante.

Sea como sea, los taquitos de carne valen la pena porque son de otro planeta.

QUOTE

"In three words, I can sum up everything I've learned about life. It goes on".

— Robert Frost
Es una de mis frases favoritas. Lo mejor de todo es que no la escribió, sino que la dijo durante el festejo de su cumpleaños número 80. No la traduje porque queda un poco rara, pero sería algo así como: “En una palabras puedo resumir todo lo que aprendí en la vida: continúa”. Hay que cambiar el tres de la frase original por una adaptación del inglés al castellano, pero se entiende bastante.

Otros enlaces

  1. Escribir, según Samanta Schweblin.
  2. Este artículo de Verne titulado Las últimas cartas de grandes escritores me pareció oscuro y fabuloso.
  3. El video es viejo, pero no lo había visto y me voló la cabeza: el escape de un camión de caudales de un intento de robo. El conductor debería ser el jefe de las guardias de seguridad del universo.
  4. Cómo es trabajar en un acuario donde hay un pulpo. Me recordó al tierno documental My Octopus Teacher.
  5. En La La Land una sola cámara grabó la escena donde Emma Stone baila mientras Ryan Gosling toca el piano. El trabajo del camarógrafo es espectacular, además de increíblemente casero.
  6. Esta propuesta de casamiento probablemente sea la mejor que vi en mi vida. La cara de la piba es oro puro.
  7. Bandalos Chinos, una de las bandas que más escuché los últimos años, lanzó single nuevo: “Mi Fiesta”.
  8. Con motivo de Octubre de Terror, un tuitero recomendó una película de terror por día. Buen hilo para tener a mano cuando queremos ver algo que valga la pena y no sabemos qué.
  9. Un perrito que ayuda a sus dueños a entrar las compras me destruyó del amor. Yo soy el negrito.
  10. La Gen Z prefieren los auriculares con cable. Es una moda que estoy viendo hace tiempo y me llamaba la atención. Esto lo explica.
POEMA DE LA SEMANA

 

Cumpleaños

Busco palabras en la oscuridad,
me describo en silencio
el estado del tiempo la última mañana
que te vi: el desarreglo razonado
del viento, y yo con la cabeza en otra parte,
lírico, distraído, mientras la pianista
toca un bis. Mozart nació un día como hoy
hace 257 años. Estuve todo el día
resentido, impaciente, sin ninguna
generosidad. No hay aplausos después
de cada movimiento, sólo la carraspera
violenta de las viejas. Imposible
que duremos para siempre.
Me enamoré de Mozart antes que de los libros.
Me enamoré de Mozart antes que de vos.

– Richie Hofmann

Outro

Hola, ser del bien que siempre llega hasta el final. No, no me voy a cansar de escribir eso porque leer semejante socotroco y encima querer saber en qué anduve yo durante mi última semana es un montón.

¿Te acordás que me había doblado la muñeca en mi flaco intento de hacer CrossFit? Bueno, está mucho mejor. Diría que está al 90%, así que mañana, pase lo que pase, vuelvo al gimnasio. Si me duele haré piernas, qué se yo. Esperemos que no.

Además sigo corriendo como un campeón. Arranqué con 5km porque no había perdido todo el mojo y ya estoy en 8km. En breve, si lo mantengo, porque correr es algo que no disfruto tanto, llego a los 10km. Tengo que adaptarme a salir de noche porque correr con este calor es insalubre.

Hablando de calor, tengo algo que confesar: dejé de ser team invierno. Ahora soy team tibio: primavera y otoño. Las temperaturas templadas, de entre 22 y 27 grados, me parecen las ideales. Te brinda lo mejor de los dos mundos: poder salir a comer, sentarte en una mesita, pedirte una cerveza, ir al parque, y no morirte ni de frío ni de calor. Si querés sumarte al team tibio, venite, te voy a estar esperando con los brazos abiertos sin estar ni muy abrigado ni muy suelto de ropas.

Otra de mis locuras. Me sumé al Mundial de Escritura. Me convenció Dani, una amiga que conocí en uno de los viajes que hice por trabajo a San Francisco. Es obvio que no voy a llegar y voy a terminar durmiendo menos para poder cumplir con los objetivos porque obsesivo. Ya te voy a contar más al respecto cuando termine. Dura solo una semana, es más corto que los habituales mundiales y por eso terminé inscribiéndome. No me bancaría uno que durara un mes.

Por cierto, hace tiempo que quiero tomarme una semanita, así que la semana que viene no va a haber observando. No es por nada en particular. Solo tengo la intención de tener un poquito más de tiempo para descansar. No te preocupes, vuelvo la otra semana con todo, como siempre.

Bueno, basta. Te dejo disfrutar de tu domingo rodeado de gente que querés o de las profundidades de tu sommier. Acordate que si querés ayudarme con observando, que es gratis pero no me cuesta barato mantenerlo, podés hacerlo haciendo un pequeño aporte mensual, comprándome un cafecito o recomendándolo en tus redes.

Te mando un abrazo grande.

Gracias por estar,

Axel

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