Copy
Ver en el navegador
Por Axel Marazzi

Hace varios años, en el 2012, Neil Gaiman, autor de libros como American Gods o Neverwhere, dio una de esas clásicas charlas ante estudiantes que da la gente exitosa. Lo hizo para chicos que se recibían de la University of the Arts, en Pensilvania, Estados Unidos.

Iba a poner el discurso entero, que es una verdadera joya en sí mismo, pero es un poco extenso, así que decidí seleccionar algunos de los pasajes que me parecieron más interesantes.

No tenemos idea de lo que estamos haciendo

Cuando empezás una carrera de arte, no tenés idea de lo que estás haciendo.

Esto es genial. Las personas que saben lo que están haciendo conocen las reglas y saben lo que es posible e imposible. Vos no. Y no deberías. Las reglas sobre lo que es posible e imposible en las artes fueron creadas por personas que no habían probado los límites de lo posible yendo más allá de ellos. Y vos podés.

Si no se sabe que algo es imposible, es más fácil de realizar. Y como nadie lo hizo antes, todavía no crearon reglas para evitar que nadie vuelva a hacer eso.

Seguí caminando hacia la montaña

Algo que me funcionó siempre fue imaginar que donde quería estar –un autor, principalmente de ficción, haciendo buenos libros, haciendo buenos cómics y manteniéndome a mí mismo con mis palabras– era una montaña. Una montaña lejana. Esa era mi meta.

Y sabía que mientras siguiera caminando hacia la montaña estaría bien. Y cuando realmente no estaba seguro de qué hacer, podía detenerme y pensar si lo que estaba haciendo me estaba llevando hacia la montaña o alejando de la montaña. Dije que no a trabajos editoriales de revistas, trabajos buenos que hubieran pagado buen dinero porque sabía que, por atractivos que fueran, para mí se habrían alejado de la montaña.

Hacé trabajos de los que te enorgullezcas

Decidí que haría todo lo posible para no escribir libros solo por dinero. Si voy a un trabajo del que estuviera orgulloso y no obtuviera dinero, al menos tendría el trabajo.

De vez en cuando, olvido esa regla, y siempre que lo hago, el universo me patea con fuerza y me lo recuerda. No sé si es un problema para nadie más que para mí, pero es cierto que nada de lo que hice donde la única razón para hacerlo fue el dinero alguna vez valió la pena, excepto como una amarga experiencia.

Las cosas que hice porque estaba emocionado y quería verlas existir nunca me defraudaron, y nunca me arrepentí del tiempo que pasé haciéndolas.

El arte es el salvavidas

Recuerda que sea cual sea la disciplina en la que te encuentres, ya sea música o fotografía, baile, dibujo, escritura, diseño, hagas lo que hagas, hay algo que es solo tuyo: tenés la habilidad de hacer arte.

Y para mí, y para muchas de las personas que conocí, eso fue un salvavidas. El salvavidas definitivo. Te ayuda a superar no solo los buenos momentos, sino los otros.

Hace cosas de las que no te sientas seguro

Las cosas que hice que funcionaron mejor fueron las cosas de las que menos estaba seguro, las historias que estaba seguro que no funcionarían o que pensaba que serían fracasos vergonzosos de los que la gente se juntaría para burlarse.

Además, ¿dónde estaría la diversión de hacer algo que sabías que iba a funcionar?

Dos de tres está bien

Cada vez más vivimos en un mundo freelance. Cada vez hay más personas que se convierten en freelancers porque trabajan bien, porque es fácil llevarse bien con ellos y porque entregan el trabajo a tiempo. No hace falta tener estas tres características. Con dos está bien. Tus empleadores tolerarán si sos desagradable si tu trabajo es bueno y lo entregas a tiempo. Perdonarán la tardanza si ese trabajo está bien hecho y si les agradas. Y no tenés que ser tan bueno como los demás si llegas a tiempo y siempre es un placer trabajar con vos.

2. Dos cortos

Esta semana como no sabía qué ver entre las 250 millones de opciones que nos dan los servicios de streaming empecé a ver algunos cortos que están disponibles en Disney+ y hubo dos en particular que me parecieron espectaculares.

Uno fue Paperman, una comedia romántica en blanco y negro de solo seis minutos producida por Disney que es una preciosura absoluta. No es extraño que haya ganado el Oscar al mejor cortometraje animado. En Paperman un pibe está esperando el tren cuando, de casualidad, se choca con una chica. En ese momento empiezan los encuentros y desencuentros que hacen que el corto no solo sea de lo más dulce, sino también increíblemente gracioso.

El otro fue Piper, también de Disney y que tiene una duración de menos de cinco minutos. En este, que trata sobre cómo se enfrentan los miedos y la forma en la que encontramos nuestras propias formas en la vida y nuestro propio camino, se cuenta el aprendizaje de un pequeño correlimo tridáctilo (un ave playera) desde que pasa de ser alimentado por su madre hasta que, efectivamente, aprende a conseguir su propia comida. Si no te saca una carcajada brutal la imagen en donde se lo puede ver después de haber sido arrollado por una ola consideraré que sos una persona que tiene una roca en lugar de corazón.

Colaborá con observando

Si te gusta lo que hago, podés colaborar con observando suscribiéndote con tarjeta de crédito, con tarjeta de débito o, si estás fuera de Argentina, a través de Patreon o PayPal. Vas a estar ayudándome mucho.

3. Juan Pedro Caballero

Siguiendo con mi intención de ir a todas las taquerías de Capital Federal, al menos las que más renombre tienen, finalmente visité Juan Pedro Caballero, que no solo tiene un nombre espectacular, sino una propuesta única: no solo vender tacos, sino también churros. ¿Raro? Sí, la verdad es que es muy raro. ¿Funciona? Mucho. No tengo claro por qué, pero la combinación taquitos y churros van de la mano de una manera brutal.

Juan Pedro Caballero es un local que prácticamente nació para tener mesas en la calle. El local en sí es mini y tiene lugar para dos o tres mesas en su interior, pero afuera hay varias para poder compartir con amigues. En la carta, como un buen lugar de comida mexicana, hay opciones no solo de chelas exquisitas, sino también de tequilas, que es con lo que empecé cuando fui, obviamente.

Hay cuatro opciones de tacos: de res, de cerdo, del mar (que viene con pescado frito), y vegetariano. Los churros, que tienen estilo español (finitos y largos), vienen de chocolate con leche, chocolate negro, dulce de leche, y frambuesa.

Los tacos tienen una onda gourmet perfectamente preparados y con colores por todos lados, pero también bien callejera estilo DF, porque las salsas que les podemos poner están todas en la barra y nosotros tenemos que acercarnos para darle mecha con esos cucharones grandes y bien populares.

Ya saben. Si andan por Palermo y quieren hacer una parada técnica para recargar energías, Juan Pedro Caballero es una opción genial, barata y riquísima.

Dato de color. Cuando fui estaba tomando mi tequilita muy tranquilo y en un momento siento que alguien se me para atrás. Con un poco de miedo tercermundista me doy vuelta bruscamente porque pensé que me querían chorear o algo por el estilo, pero resultó ser el mismísimo Valentín Muro que, de causalidad, pasaba por ahí. Así que, obviamente, terminamos embriagándonos juntos.

4. Lofi.cafe

Para decirlo en pocas palabras, soy fan de la nostalgia. Me gusta cada tanto ver películas viejas con las que crecí, escuchar Green Day o Fun People, y recordar esa época en la que lo único que hacía era callejear y jugar a la pelota con mis amigos. Quizás por ese motivo disfruto tanto de escuchar lofi, este género de música que simula estar grabado de mala manera, con ruidos e interferencias. De hecho recomendé hasta el cansancio a la piba que estudia, precursora en este mundo de baja calidad ficticia.

Y esta semana varias personas me compartieron una web, llamada lofi.cafe, que recopila canales de YouTube donde transmiten constantemente este estilo. Obviamente, está el video de ChilledCow, pero también muchísimos otros que desconocía.

Lo mejor es que los desarrolladores le agregaron unos GIFs de fondo también muy lofi que podemos ir cambiando hasta encontrar uno que nos guste y dejarlo de fondo todo el día en la TV a través de Chromecast.

QUOTE

"La eternidad es una de las raras virtudes de la literatura.".

— Adolfo Bioy Casares

Compartir

Otros enlaces

  1. Vuelve Love, Death & Robots, una serie preciosa de Netflix que explora la vida de los robots, animada y que dura 15 minutos.
  2. Precioso el Tiny Desk de C. Tangana.
  3. “El día que nos pudo comer un oso polar en el Ártico”, un texto espectacular de Federico Bianchini.
  4. Filosofía felina: lo que los humanos podemos aprender de los gatos.
  5. Una erupción volcánica, cientos de personas que todos los días que se acercaban al lugar y cómo se disfrutó un evento natural único en comunidad.
  6. “Mi amiga poeta”, un texto de Romina Paula publicado en elDiarioAR increíblemente profundo y bello.
  7. Yo te sigo mejorando el domingo a base de perritos: uno genio que entendió cómo hacer para comer sin parar y otro que le pide a su dueño que lo lleve a dar una vuelta en moto.
  8. Venía tan bien…
POEMA DE LA SEMANA

Love Is A Place

Love is a place
& through this place of
love move
(with brightness of peace)
all places
yes is a world
& in this world of
yes live
(skilfully curled)
all worlds

– E.E. Cummings

Outro

Hola, amiguite del bien, ¿cómo estás? Espero que tu semana haya ido increíble. La mía tuvo una agenda repleta mal pero, increíblemente, la manejé como un champ.

La semana pasada comenté que tenía en mente comprarme unos parlantes. No voy a hacer la de los influencers que dicen “un montón de gente me preguntó…” porque sería mentira. Pero cuatro personas sí me preguntaron si finalmente me los había comprado.

La respuesta es sí. Después de hablar con Julián Principe, el pibe genio que hizo la canción de apertura y cierre de Idea Millonaria, y mis amigos de Yaeltex, Sano y Mateo, decidí ir por unos Edifier R1280db. Edifier no es la mejor marca relacionada al sonido, pero teniendo en cuenta que yo no tengo un oído entrenado, los chicos me dijeron que me iban a funcionar super. Y la verdad es que estoy muy contento con cómo suenan.

Imaginate que yo usaba o los parlantes de la MacBook o el Google Home para escuchar música. Ya poder hacerlo en stereo es una mejora brutal.

Sigo avanzando con Fullmetal Alchemist Brotherhood y ya estoy para decir que la super recomiendo. Esas series de animé que mezclan filosofía, religión, ciencia y, obvio, las clásicas aventuras de este tipo de series, me encanta. Y el show basado en el manga de Hiromu Arakawa tiene todo eso. De hecho hay algunos episodios que me parecieron fuertísimos nivel casi lloro.

Además, empecé Facsimil, de Alejandro Zambra, probablemente mi escritor preferido en la actualidad. Se lee increíblemente rápido y ya voy por más de la mitad. Seguro para la semana que viene sale reseña.

Si te gusta lo que hago en observando, podés ayudarme colaborando por lo que sale una birra o comprándome un cafecito. Y si poner guita es demasiado, también podés ayudarme compartiéndolo en tus redes sociales.

Bueno, te dejo ir a disfrutar del domingo.

Un abrazo gigante y gracias por estar siempre.

Axel

¿Querés modificar la manera en la que recibís observando?
Podes actualizar tus preferencias o desuscribirte.