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Por Axel Marazzi

1. Fake Famous

Todos quieren ser influencers. Tiene lógica. Después de todo, quien no estaría dispuesto a que le paguen para mostrar su ¿interesante? vida a través de redes sociales. Durante décadas niños de todo el mundo solían responder lo mismo cuando les preguntaban qué querían ser de grandes: futbolistas, médicos, astronautas. Esas solían ser las respuestas más comunes, pero eso cambió. Hoy si le preguntas a un niño qué quiere ser de grande es muy probable que te responda influencer. Y para lograrlo hace falta solo una cosa: seguidores.

Nick Bilton, el periodista y escritor británico, se metió en el mundo de los influencers a través del documental Fake Famous. La premisa fue una: intentar demostrar si las más de 40 millones de personas en el mundo que tienen más de un millón de seguidores o las más de 100 millones de personas que tienen más de 100 mil seguidores en redes sociales son realmente famosos o si tienen algo para ofrecer realmente o no y simplemente se tratan de anuncios publicitarios vivos. Para resolver sus dudas lo que hizo fue un experimento social: elegir a un grupo de personas con pocos seguidores en redes sociales que no tuvieran ningún talento y convertirlos en influencers.

De lograrlo, ¿qué pasaría con la vida de esas personas que pasaron de tener algunos cientos de seguidores en Instagram a tener más de 10 mil, más de 100 mil o más de un millón? ¿Los mirarán diferente? ¿Será su cotidianeidad mejor o tendrá consecuencias negativas?

Hay una declaración en el documental que me pareció increíble. Justine Bateman, quien escribió Fame: The Hijacking of Reality, explica que antes del nacimiento de las redes sociales una persona se volvía famosa por una actividad que realizaba, como actuar, cantar, o escribir, mientras que después de las redes sociales, o a medida que se expandieron, eso dejó de pasar. Muchos influencers parecen ser famosos por solo mostrar sus vidas. Algo así como pasó con los realities, que fueron el término medio: una persona era famosa solo porque estaba en ese reality show. No había un condimento extra, era una persona normal que aparecía mostrando su vida en la televisión todo el tiempo. Era famoso solo por estar ahí.

Las redes sociales son una extrapolación inmensa de eso: personas que son famosas solo por el número de seguidores que muestran sus vidas. En muchos casos no hay cualidad extra más que la capacidad de auto venderse y el número de followers.

No sé si tiene sentido hacer la salvedad, porque creo que es bastante obvio, pero no cuesta nada. Hay muchos tipos de influencers. No es lo mismo una persona que enseña a cocinar a través de YouTube, alguien que hace tutoriales para aprender a hacer manualidades o quien hace reseñas de películas o series que la persona que solo se hizo famosa solo por haber sumado muchos seguidores. De un lado tenemos a alguien que, de alguna manera, está llevando a lo virtual lo que anteriormente se hacía por televisión o en diarios y revistas. Del otro alguien que, en otra época, solo podría haber formado parte de Gran Hermano.

Fake Famous se mete en el mundo de los bots, de cómo periodistas, modelos, políticos y todo tipo de personalidades compran seguidores, y, sobre todo, de por qué permiten las plataformas que esto siga sucediendo. Un documental durísimo con un final espeluznante que muestra cómo, al menos una parte de las redes sociales, no son más que un chamuyo. Una mirada diferente de un mundo al que aparentemente todos quieren pertenecer pero donde, al menos según lo que muestra Bilton, en muchos casos no importa más que el número de seguidores y es completamente vacío.

2. El chico sucio

Tengo una amiga que no para de leer. En algún momento competíamos, pero ella no atraviesa por esas fases de no agarrar un libro como me suele pasar a mí. Lo bueno es que nunca me dejó de recomendar lo que devora y disfruta. Aunque pocas veces suelo empezar algo de todas las cosas que me recomienda, anoto todo lo que me pasa en mi lista de libros a leer. Pero como esta semana me pasó un link con un relato corto de Mariana Enríquez, una de las escritoras argentinas del momento, y me aseguró que no me tomaría más de 15 minutos leerlo, decidí entrarle.

De Mariana leí Éste es el mar, la novela que publicó en 2017 antes de Nuestra parte de noche que hizo que terminara de conquistar al mainstream. En Éste es el mar la autora cuenta la historia de Las Luminosas, unas criaturas no humanas que tienen como fin convertir en leyenda a músicos de rock. Todos los grandes músicos de la historia, como Kurt Cobain, Mick Jagger, o Sid Vicious, por nombrar solo algunos, tuvieron atrás a una luminosa, según cuenta la historia. La novela no me gustó demasiado y quizás por eso, además de porque es un ladrillo de casi 700 páginas al que tengo miedo de mirarlo siquiera, todavía no leí Nuestra parte de noche, que continúa siendo uno de los libros del momento.

Me fui por las ramas, para variar. Todo esto para decir que leí El chico sucio, que es un cuento que forma parte de Las cosas que perdimos en el fuego, y que, obvio, porque no es novedad que Mariana Enríquez escriba relatos increíbles, es un cuento espectacular que te cierra la garganta y te pone tan nervioso como lo está la protagonista.

El chico sucio cuenta la historia de una diseñadora gráfica de clase media que trabaja en un diario y vive en una zona fea de Constitución. Una zona a la que, de ninguna manera, pertenece. De hecho se lo dice uno de los personajes del libro: “Qué sabrás vos de lo que pasa en serio por acá, mamita. Vos vivís acá, pero sos de otro mundo”. Trata sobre cómo una outsider conoce a un chico. Un chico que vive en al calle con su madre drogadicta y que, como muchos de los chicos que nos cruzamos todo el tiempo en el subte o caminando por Capital, está sucio. Lo que pasa durante el relato desconcierta, da miedo y acongoja. Hasta el final.

Tenía razón Maite, que fue quien me recomendó el cuento de Enríquez. Toma solo 15 minutos y vale muchísimo la pena. Quién te dice que en un futuro encare la epopeya de leer Nuestra parte de noche.

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3. Freakin Sushi

La semana pasada, escribiendo sobre la taquería Güey, abrí en observando lo que probablemente se termine convirtiendo en una ¿sección? fija en el newsletter: la recomendación de lugares para ir a comer. Como te conté el domingo pasado, soy muy fan de salir a comer afuera, sobre todo a lugares que propongan, de alguna manera, espacios gastronómicos diferentes. Hace algunos días fui a Freakin Sushi, un restaurante en Núñez que es completamente distinto a todo lo que había visitado hasta el momento que nació con la intención de mezclar diferentes tipos de culturas gastronómicas: el sushi y las hamburguesas.

El motivo es simple: tienen burgas que, en vez de pan, usan shari, que es el nombre del arroz que se usa para hacer sushi. Las nombraron riceburgers. Lo que permite el shari es lograr una consistencia “dura” en el arroz y que pueda usarse como si fuera pan sin romperse a la perfección. De hecho me sorprendió. Apenas vi la hamburguesa pensé que se me iba a desarmar toda al primer bocado, pero no sucede en absoluto.

Yo me pedí una Freakbuster que venía con dos patis, que es, dentro del menú innovador de Freakin Sushi, lo más convencional porque justamente viene con carne vacuna, pero la especialidad del lugar son las que vienen con salmón. Incluso hay una, la Frenetic Freaker, que tiene ceviche de salmón. Probé solo un bocado de esa y es una bomba absoluta.

Si te gusta que te explote la cabeza por la combinación de sabores estilo Ratatouille cuando come queso y frutilla, Freakin Sushi es un lugar que tenés que visitar.

4. ¿Se puede hacer dinero durmiendo?

Estoy pasando bastante tiempo en Twitch. Es algo así como mi nueva televisión. Veo pibes jugando League of Legends, charlando de su vida, haciendo entrevistas, rapeando. Siento que la red social de Amazon es una de las plataformas más interesantes del momento y donde más se está innovando. Si tenemos en cuenta que los medios tradicionales y creadores de contenidos más viejardos están empezando a descubrir Twitch, podemos imaginar que en los próximos tiempos van a surgir cosas todavía más interesantes.

Pero como en todos lados, hay algunas cosas que no termino de comprender. Es el caso de las personas que transmiten mientras están durmiendo y, lo más curioso de todo, es que hacen guita a través de donaciones o suscripciones de personas que los siguen.

Hay un streamer, que quizás hayas visto porque algunos de sus videos se viralizaron bastante, que tenía un sistema configurado para que cuando alguien le donara plata se disparen sonidos bien fuertes de, entre otros, ladridos. Esto hizo que generara u$s 5.000 en una sola noche. Tranqui.

Y lo que me parece más interesante es cómo Twitch, si bien empezó siendo una plataforma de streaming de videojuegos, empezó a cambiar en los últimos meses. Just Chatting, que es la sección dentro de la plataforma donde se pueden encontrar streams de usuarios hablando sobre diferentes tópicos que puedan resultarnos interesantes, es una de las secciones dentro de la red social que más creció. Y hay tantos usuarios stremeando que hay para todos los gustos. Personas hablando sobre Star Wars, sobre libros, haciendo entrevistas, enseñando cosas.

Siento que Twitch, junto a la llegada de otras plataformas como Clubhouse o Dispo, están devolviéndole a las redes sociales esa capacidad de innovación que no veíamos hace tiempo.

5. City of the Sun

Estoy todo el tiempo buscando nuevas bandas y listas de Spotify para escuchar mientras trabajo. En muchos momentos, como por ejemplo cuando estoy escribiendo, no puedo escuchar canciones con letra, sobre todo si conozco esas letras. Mi cabeza empieza a cantarlas sin que pueda controlarlo y me desconcentro constantemente. Por ese motivo esas bandas o listas que busco en muchos casos necesito que sean instrumentales.

Y en esa búsqueda fue que llegué a City of the Sun, que nació en New York en 2011 y continúa tocando hasta hoy. Tiene una onda a los reyes de este género, que son los de Explosions in The Sky, pero los de City of the Sun son menos cósmicos y tienen mezclas que van desde el post rock a la música gitana.

En vivo suelen usar siempre dos guitarras y un cajón peruano y en sus discos hay sintetizadores y sonidos un poco más voladores. Yo los conocí por un video en vivo que hicieron para Sofar donde hicieron un cover de “Intro” de The XX que me voló la cabeza mal.

QUOTE

"Mediocrity is like a spot on your shirt, it never comes off."

— Haruki Murakami

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Otros enlaces

  1. El filo del papel bajo un microscopio electrónico.
  2. Pablo Stanley es un famoso diseñador –que tiene un newsletter llamado Another Design Newsletter que recomiendo bocha– que lanzó un proyecto/juego llamado Pablito Planeta donde se presenta como el astrólogo de los diseñadores. Muy gracioso.
  3. Este texto de Lisando Varela, a quien quizás conozcas como Buen Bipolar en Twitter, donde cuenta que se cagó en Córdoba y Callao es completamente espectacular. Es viejo, de 2014, pero recién ahora lo encontré.
  4. Recopilaron imágenes en alta calidad de Marte e hicieron un video para mostrar cómo es el Planeta Rojo.
  5. Espectaculares imágenes de la erupción del Etna.
  6. Este pibe le agrega solos de saxo a todas las canciones virales que andan dando vueltas y lo amo más que al helado de dulce de leche.
  7. Las interacciones entre sí que tuvieron los personajes de The Office en un gráfico precioso que sale de, obviamente, r/dataisbeautiful.
  8. ¿Abrir una botella de Champagne? No se diga más, es mi especialidad.
  9. ¿Alguna vez viste una araña tejiendo una telaraña? Zarpado mal.
  10. La semana pasada dije que amaba los tacos con el alma. La nueva edición de Chillax, newsletter que edita Delfina Campos para RED/ACCIÓN, me vino como anillo al dedo porque recomienda varios restaurantes especializados en la típica comida mexicana.
POEMA DE LA SEMANA

The Thing Is

to love life, to love it even
when you have no stomach for it
and everything you've held dear
crumbles like burnt paper in your hands,
your throat filled with the silt of it.
When grief sits with you, its tropical heat
thickening the air, heavy as water
more fit for gills than lungs;
when grief weights you down like your own flesh
only more of it, an obesity of grief,
you think, How can a body withstand this?
Then you hold life like a face
between your palms, a plain face,
no charming smile, no violet eyes,
and you say, yes, I will take you
I will love you, again.

–Ellen Bass

Outro

Hola, bbite de mi corazón. Espero que esta semana haya sido una de esas en las que te levantas el viernes pensando que es jueves y que todavía queda un tirón bastante largo pero después te das cuenta que en realidad era viernes y te pusiste muy contento.

Yo tranca. Fue una semana mucho más complicada de lo que pensaba que se llenó de esas tareas que no esperas que te pidan pero te las piden y te llenan la agenda. Igual la pilotee like a champ.

Hace casi dos meses que estoy intentando ir al gimnasio de lunes a viernes. Algunas semanas lo logro, otras no tanto porque algunas actividades laborales no me lo permiten. La cosa es que, misteriosamente, lo estoy disfrutando. Lo escribo sorprendido porque es la primera vez en mi vida que me pasa.

Hace varios años solía salir a correr. Corría un montón. Pero me acuerdo que llegó el verano, me fui de vacaciones, colgué durante ese tiempo y cuando volví nunca pude retomar al mismo nivel. No soy de esas personas, a quienes envidio profundamente, que esperan ansiosos salir a ejercitarse. Yo soy más de los que espera ansioso para jugar un League of Legends o tomar una cerveza. Pero bueno, espero que el gym me siga entusiasmando. Después de todo estoy, como poco, unas 10 horas por día sentado delante de la computadora y siento que mi cuerpo necesita esa actividad. Ya te contaré en algún tiempo.

Estoy intentando terminar Mi abandono, de Peter Rock, hace semanas. Leo un par de paginas y lo dejo. Ni siquiera es porque el libro me parezca malo. Al contrario. Cada vez que lo agarro me parece interesante la historia. Simplemente no me estoy pudiendo sentar a leer. Voy a ver si este fin de semana logro cerrarlo.

Espero que pases un lindo domingo y, como siempre, si te gusta lo que hago la mejor manera para ayudarme es compartiéndolo a través de tus redes sociales. También podés darme tu sweet sweet money o comprarme un cafecito.

Un abrazo grande y gracias por llegar hasta acá,

Axel

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