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Cultura, diseño, internet, tecnología y ciencia

Por Axel Marazzi


Canción de la semana: Nathy Peluso: Bzrp Music Session #36

1. Poeta chileno, Alejandro Zambra

La semana pasada me encontré con Seba Lidijover o, como me gusta decirle a mí, The True Meme King, y me quedé hablando casi exclusivamente sobre libros más de media hora. Sí, hubo barbijo, estábamos en la calle y había distancia social, así que no te preocupes. No sé si les pasa, pero hablar de algunos temas con personas que son apasionadas de esos temas contagia un poco la pasión o, en mi caso, me la devuelve. Así que cuando volví al departamento me tiré en la cama, agarré Poeta chileno, el libro de Alejandro Zambra que venía leyendo hace como casi un mes, y le entré duro. Dos o tres días después lo terminé.

Zambra es uno de mis autores contemporáneos preferidos. Bonsai, su primera novela que salió por Anagrama en 2006, hizo que me enamorara de Zambra de manera instantánea y, como me pasa con todos los autores que amo profundamente, odiarlo –ese odio que nace de la profunda envidia– también instantáneamente. Cómo un libro tan chiquito –tiene 94 páginas que se leen en poco más de una hora– y con un lenguaje tan simple logra emocionar tanto. De ahí el éxito de Zambra. Hace que historias que son fáciles, rápidas e interesantes tengan, al mismo tiempo, una complejidad única.

Poeta chileno es la última novela de Zambra, también editada por Anagrama en 2020, y toca la vida de un poeta, Gonzalo, en un país y una época en la que ser un poeta era una forma de vida. Había poetas poetas, poetas periodistas, poetas carpinteros, poetas mecánicos, poetas abogados, poetas arquitectos, poetas dentistas. La vinculación con el arte de una inmensa cantidad de personas a través de las estrofas de sus poesías era absoluta. Ser poeta era una identidad y formar parte de ese grupo selecto significaba, de alguna manera, pertenecer a una tribu urbana.

En ese mundo transcurre esta novela de Zambra que tiene más de 400 páginas y que narra la historia de, sobre todo, un padrastro y su hijastro y cómo se pueden formar relaciones de amor profundo y únicas que van mucho más allá de la sangre. Cómo, incluso después de la separación, algunas relaciones nunca dejan de sentirse y perseguirse.

Zambra escribió un par de libros de poesía incluso antes de publicar su primera novela. Conoce ese campo, ama ese campo y por ese motivo tomó, quizás, este mundo para que sus protagonistas pudieran moverse holgadamente como él lo haría. Sin lugar a dudas esta se trata, como todas las novelas de Zambra, de una novela autobiográfica.

Poeta chileno tiene pasajes que son espectaculares. Uno de ellos es la relación entre padrastro e hijastro, entre Gonzalo y Vicente, muchísimo más profunda para que la de muchos padres e hijos. Las preguntas que surgen de esa relación son tan interesantes y profundas que nos dejan pensando incluso después de alejarnos del libro.

No es mi novela preferida de Zambra. Probablemente nada va a superar el amor que siento por Bonsái, pero eso no significa que no me haya gustado. Zambra lo hizo otra vez.

 

2. Agosto, Romina Paula

Hace algunos años una amiga me recomendó Agosto, de Romina Paula. “Es de esos libros que amás y te los comes en unos días o de los que dejás después de algunas páginas”, me acuerdo que me dijo. Fui de los primeros, como ella, porque después de haber terminado Poeta Chileno agarré Agosto y lo leí en dos días.

Agosto es la antítesis de un coming of age, género literario que a mí me apasiona. En Agosto la protagonista, Emilia, vuelve a Esquel, su pueblo natal, a vivir en la casa de los padres de su mejor amiga, que murió. En la mayor parte del libro Emilia le habla a ella, a su amiga muerta. Le habla de sus padres, de su hermana, de ella, de sus relaciones, de lo que está sufriendo y cómo sería todo diferente si ella estuviera ahí.

Al volver a su pueblo natal Emilia se encuentra con un pasado del que escapó. Se escapó a vivir a Buenos Aires para dejar de ver a un pibe que amaba profundamente, que ama profundamente, y ve cómo ese amor todavía está ahí. El viaje que hace Emilia no es solamente a Esquel, es un viaje al pasado que no había superado.

Agosto es un libro cortito y precioso repleto de reflexiones muy profundas que hablan sobre el crecimiento, sobre el estancamiento, sobre la pérdida, sobre el pasado, sobre cómo el pasado nunca deja de ser pasado porque forma parte de nosotros, sobre el amor o, mejor dicho, sobre la idea de amor. Sobre qué significa ese sentimiento.

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3. La pérdida de alguien querido y la superación

Texto publicado originalmente en The Red Hand Files, newsletter de Nick Cave.

Pregunta: Perdí a mi hermosa esposa por culpa del cáncer y a mi querido hermano por culpa del COVID-19. Mi pregunta es cómo seguiste después de haber perdido a tu hijo.

Querido Matti,

Hay poco que decirle a alguien que perdió a un ser querido que sea en sí mismo una ayuda real. Esa es mi experiencia. El lenguaje se queda corto ante la inmensidad de la experiencia de ese dolor. Simplemente no existen las palabras. Mis amigos, bien intencionados y desesperadamente preocupados, hablaban sobre mi dolor usando palabras que no tenían sentido. Me decían que mi hijo vivía en mi corazón, por ejemplo, pero realmente nunca entendí esas palabras porque cuando buscaba en mi corazón no encontraba nada más que caos y desesperación.

Sin embargo, una mañana desesperada hice algo muy simple. Quizás esto pueda ayudarte con la pérdida de tu esposa y tu hermano, más que mis palabras. Me senté solo, en un espacio tranquilo, y llamé a mi hijo por su nombre. Cerré los ojos y me imaginé sacándolo de mi corazón, ese lugar atormentado en el que me dijeron que vivía, y lo coloqué fuera de mi cuerpo, a mi lado. Le dije: "Sos mi hijo y ahora estás a mi lado". Estas simples palabras tuvieron un efecto poderoso, y este simple acto de imaginación fue el primer paso en un proceso que eventualmente me llevaría de regreso al mundo. Al realizar este acto fui liberado temporalmente del mundo racional, un lugar despiadado que no me dio paz, y me dio acceso a un reino imposible donde podía formar una relación cada vez más decidida con la idea espiritual de mi hijo perdido.

Comencé a sentir la presencia de Arthur. Yo hablaba con él. Él hablaba conmigo. Lo llevaba conmigo a donde quiera que fuera. Hice una gira por Europa y América con el show In Conversations y él estaba sentado conmigo en mi camarín, o en mi hotel, o me acompañaba al escenario y se quedaba allí a mi lado. Me sentí envalentonado por su presencia construida, o quizás su presencia verdadera, ¿quién sabe? ¿Qué importaba? Me sentí cada vez más empoderado, sin miedo, mientras le permitía acompañarme fuera de mi ilimitado dolor. A veces, en el escenario, miraba a la audiencia y sentía una influencia espiritual colectiva viajando hacia todos. Fue una experiencia profundamente poderosa y un testimonio de la fuerza restauradora de nuestra imaginación. Ese hijo de Dios, ese invento divino, que me rescató de mi caótico corazón y, al hacerlo, se liberó de la convulsión de mi dolor.

Matti, perdoname si esto no tiene sentido para vos, pero tal vez haya una manera de convocar a tu esposa y a tu querido hermano y liberarlos de tu desesperación para que puedan estar con vos. Permíteles que se conviertan en tus compañeros espirituales en ese reino imposible para cuidarte a través de su presencia imaginaria y guiarte hacia adelante hasta que las cosas mejoren. Porque lo hacen, con el tiempo, lo hacen.

Con amor, Nick


4. The Queen’s Gambit

Tengo un amigo que no hace otra cosa en su tiempo libre que ver series. Sale una nueva en Netflix, Prime o, calculo que ahora Disney+ porque seguro que se va a suscribir, y a los días me comenta si el nuevo show vale la pena o es una mierda. Así que a los dos o tres días después que salió The Queen’s Gambit me dijo, emocionado, que probablemente había terminado la que sería una de las series del año. Como yo estuve estas dos semanas un poco más relajado de laburo decidí darle una oportunidad. Después de todo es una miniserie de solo 7 episodios.

Contra mis pronósticos, mi amigo tenía razón. Digo contra mis pronósticos porque cuán buena puede estar una serie que tiene como hilo conductor al ajedrez. Me imaginaba un show lento, aburrido, con largas escenas en silencio donde no podríamos ver nada más que a dos personas moviendo fichas. Y si bien por momentos es cierto que durante bastantes minutos no se ven más que a dos jugadores moviendo fichas de ajedrez, la obra tiene un guión, unas actuaciones y una trama que es tan espectacular como pocas que vi en los últimos tiempos.

The Queen’s Gambit cuenta la historia de Beth Harmon, una huérfana erudita del ajedrez que tiene problemas de adicciones. La historia nos presenta su vida: desde el orfanato donde crece y donde le enseña a jugar el conserje a competir en las grandes ligas.

Como me dijo mi amigo, es probablemente una de las series del año.

 

5. ¿Instagram usando dark patterns?

Todos sabemos que Instagram rediseñó su home por primera vez en varios años y todos nos disgustamos. Algunos, como el influencer James Charles, mucho más que otros, sin duda.

La verdad es que no suelo enojarme con los rediseños. O al menos dejé de hacerlo. Aprendí que, en general, siempre me van a molestar porque estoy muy acostumbrado a algo y acostumbrarme a grandes cambios no es solo un problema para mí en la vida real en cosas de verdadera relevancia sino también en pequeñas como el rediseño de las apps que más utilizo.

La cosa es que esta vez Instagram está haciendo una movida un tanto oscura. Hoy el lugar donde antes estaba el botón que permitía subir nuevos contenidos al feed fue cambiado por un botón que nos lleva a Reels, la nueva feature que Instagram copió de TikTok, y donde estaban las notificaciones encontraremos un nuevo botón de Shop que nos llevará a las tiendas que estuvimos visitando en los últimos tiempos o que el algoritmo de Instagram considera que pueden gustarnos.

Y los botones que desaparecieron del de menú inferior están en la parte superior, a los cuales no se puede acceder desde todas las pestañas de la plataforma.

El lugar donde Instagram pone los botones de la app no es casualidad. La red social tiene algunos de los mejores investigadores de UX que hay en el mundo. Lo que hicieron es usar nuestra memoria muscular para que toquemos mucho, sobre todo, el botón de Shop. Después de todo uno de los lugares donde vamos apenas ingresamos a la red social es a la pestaña de notificaciones.

Lo más probable es que, como me pasó a mí, más de una vez hayan entrado a la pestaña de Shop cuando en realidad lo que querían ver eran las notificaciones. Eso no es casualidad. Instagram se está aprovechando de eso.

Quote

“Pies para qué los quiero, si tengo alas para volar”.

– Frida Kahlo

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+ Outro

Volví, amiguite del bien. ¿Me extrañaste? Yo sí, pero no tanto. No te voy a mentir diciéndote que un montón porque también me gustó estar dos semanas más relajado.

En estas dos semanas hice bastantes cosas que no venía haciendo por estar un poco quemado, como leer o maratonear series. Te habrás dado cuenta por los temas de los que escribí.

Hacía meses que no terminaba un libro y estas semanas terminé dos. ¿Casualidad? No lo creo. Le agarré el gustito, porque también me compré Cómo provocar un incendio y por qué de Jesse Ball que editó Sigilo. Es el libro que todos están leyendo. La protagonista es una piba outsider que me recuerda, por sus pensamientos, a Holden Caulfield, de The Catcher in The Rye, uno de mis libros preferidos. Ya te contaré seguro la semana que viene qué onda, porque se lee tan rápido que me lo compré el jueves y voy avanzando super rápido.

Casi me olvido de contarte que me tatué. Es el primer tatuaje que me hago. Es un dibujo de una foto en la que estamos con mi hermano y mi mamá en la playa. Ni sé dónde, pero por la edad debe ser San Bernardo. En esa época, cuando todavía mis viejos estaban juntos, solíamos veranear allá los cuatro.

En fin, te dejo porque sino no vas a poder disfrutar de tu domingo.

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Axel

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