Copy
Ver en el navegador
Por Axel Marazzi

1. Ramos, el animal que cuenta

El domingo pasado vino un amigo a casa. No lo veía hace bastante pero son de esos amigos que son tan buenos amigos, de los mejores que te da la vida, que no importa cuánto tiempo pase sin que los veas. Cuando sucede ese reencuentro es como si lo hubieses visto ayer. Con los chistes de siempre, las miradas de siempre, las charlas de siempre y con el mate o una cerveza en el medio.

Mientras hablábamos de libros, me contó que había intentado ir a la Feria pero que había tanta, pero tanta gente en la puerta, que terminó desistiendo. Cuando le pregunté qué estaba leyendo, si bien me dijo que estaba con los cuentos completos de Piglia (casualidad absoluta que me llevó a contarle cómo terminó Piglia siendo escritor), se le iluminó la cara y me dijo que ponga en YouTube Animal que cuenta, un programa donde Pablo Ramos, uno de los escritores más interesantes que tiene la literatura argentina, entrevista a otros escritores.

Le dije que no solo no había visto nunca el programa, sino que ni siquiera sabía que existía. Raro que nunca me lo hubiese cruzado, porque tuve una época de muchísimo fanatismo con Ramos y su, en ese momento, trilogía de la ferocidad (compuesta por los espectaculares El origen de la tristeza, La ley de la ferocidad y En cinco minutos levántate María) que hace solo algunos meses se convirtió en una tetralogía con la llegada de El origen de la alegría.

Si tuviera que describir la literatura de Ramos de una manera rápida diría que es una especie de Bukowski del conurbano. Sin un mango, adicto y con muchos, muchos problemas. Pero también es, como Hank, un tipo con una cabeza de oro, con una capacidad para describir situaciones y momentos única, cruda y certera. Habiendo crecido a tan poca distancia de donde creció Ramos, sus libros me hablaban desde un lugar muy personal y sus producciones me hipnotizaron.

Por eso cuando mi amigo me dijo que Ramos había hecho un programa de televisión donde entrevistaba a otros escritores, corrí a darle play.

No vi todos los episodios que hay disponibles. Hasta ahora fui por las entrevistas a dos autores que, por un motivo u otro, me atraen mucho: Leonardo Oyola y Fabián Casas. Pero hay muchos episodios más: Inés Garland, Sergio Olguín, María Bernardello y Horacio Covertini, entre muchos otros.

2. Fiks, Cava y la música de lugares felices

Algunas bandas de música, algunas canciones, te transportan a momentos. Puede ser bueno o malo, obviamente. Yo tengo temas que me llevan a lugares tristísimos, como “I Don’t Care” de Ed Sheeran, y también otros que hacen que instantáneamente me ponga feliz, como “Flowers in the Window”, de Travis.

Cuando empecé a conocer a Maca, durante la pandemia, había comenzado a hacerse relativamente conocido Axel Fiks, un pibe que toca un pop alternativo medio melancólico. De alguna manera sus canciones, entre muchas otras de Bandalos Chinos, de Conociendo Rusia, de Fito, de Drexler, están vinculadas a esos momentos felices donde empieza a nacer el amor y la vida es una seguidilla de días preciosos de sol.

El otro día, de casualidad y gracias a esas publicidades que aparecen por redes sociales, nos enteramos que Fiks iba a tocar en Vorterix, a solo cuadras de casa, así que decidimos ir. Fiks tocó con Clara Cava, una piba que iba a recomendar en algún momento en observando, que tiene un estilo alternativo medio smooth pop bailable a lo que le mete también algo de jazz y trap. Una mezcla que resulta en producciones increíbles.

Se sintió precioso disfrutar de dos chicos que se las traen, que van a seguir dando de qué hablar y que constantemente me llevaba a momentos tan lindos de mi vida.

Me encanta porque Fiks es un romántico empedernido. Todas sus canciones tienen de alguna manera relación con el amor y, como no podía ser de otra manera, salió al escenario con un traje rojo despampanante y lo cerró tirando rosas rojas. Un poco kitsch, pero buena onda y divertido para los espectadores más viejos que, desde atrás, veíamos a los más chicos volverse locos por agarrar una de las flores. Muy Sandro vibes todo.

Colaborá con observando

Si te gusta lo que hago, podés colaborar con observando suscribiéndote con tarjeta de crédito, con tarjeta de débito o, si estás fuera de Argentina, a través de Patreon o PayPal. Vas a estar ayudándome mucho.

3. ¡ZAS!

Muchas veces la situación de algunas personas me hacen olvidar que, en algún momento, fueron principiantes. Jóvenes con ambiciones, pero sin demasiado conocimiento y, sobre todo, posibilidades. ¿Te imaginas a personas super consagradas en lo suyo yendo a pedir trabajo? ¿Te imaginas a Plath luchando para que lo publiquen? ¿O a Picasso sufriendo porque no le compraban ninguna obra?

Esta semana Laura, una lectora de observando, viendo que las cartas históricas era un tema que tocaba una y otra vez en el newsletter, me pasó una que me dio no solo mucha risa, sino también que me hizo pensar en lo que te comentaba en el párrafo anterior: ese momento en el que personas super exitosas no eran nadie y estaban buscando ese gran hit que los catapultara.

En el año 1974 Hanks era un estudiante de secundaria de 18 años que, ya con intenciones de convertirse en actor, estaba buscando la forma de ser descubierto. Sin demasiado éxito, decidió escribirle una carta a George Roy Hill, director de The Sting que hacía poco había ganado un Oscar.

La carta, que también fue leída por Benedict Cumberbatch para Letters Live, es increíblemente graciosa. La traduzco.

Estimado Sr. Hill:

Al ver su fantástica, entretenida y galardonada película The Sting me he dado cuenta de que es el momento perfecto para que usted me 'descubra'. Ahora sé lo que está pensando (¿Quién será este chico?) y los recelos que le puedo suscitar. Sí, soy un don nadie. Nadie fuera de la Skyline High School ha oído hablar de mí. Mi apariencia no se destaca. No soy un Dios griego y ni siquiera puedo dejarme crecer el bigote pero imagino que la gente podría pagar por verme.

Vamos a centrarnos en los detalles de mi descubrimiento. Podemos hacerlo de la forma en que Lana Turner fue descubierta. Sentada en el taburete de un bar, usted entra, me observa y ¡ZAS!, ya soy una estrella.

También podemos hacerlo de otra manera. Voy a su oficina un día y le pido trabajo. Para deshacerse de mí, me da un papel suplente en su próxima película. Durante el rodaje, la estrella se rompe la pierna en el vestuario y, puesto que estará atrasado, me pondrá arbitrariamente en su lugar y ¡ZAS!, ya soy una estrella.

Todos estos planes me van bien, o podrían hacerse de la manera que usted deseara: ¡no me importa! Pero dejemos una cosa clara. Sr. Hill, no quiero ser una superestrella de Hollywood con chicas arrastrándose por mí, solo ser un pibe que supo agarrar una gran oportunidad, es propietario de un Porsche, y llama a Robert Redford 'Bob'.

Respetuosamente,

Thomas J. Hanks
Genio de pibe, genio de grande, genio siempre.

4. El Marginal

Esta semana empecé y terminé El Marginal. La verdad es que ya estaba medio podrido de la serie porque siento que la estiraron demasiado, pero como era la última temporada, se trataban solo de seis episodios y me daba cierta curiosidad cómo terminarían todos los personajes, decidí verla.

Me pasan dos cosas con El Marginal. Siento por un lado que es un show muy divertido, pero también sentí que, temporada tras temporada, la fórmula siempre fue un poco la misma: quilombo entre un grupo de presos y otro que, en algunos casos, iban cambiando temporada tras temporada. No está mal. Divierte por la acción constante, el caos absoluto y actuaciones espectaculares como la de Furtado, Rissi o Romano, pero me faltó algo.

Si venías viendo hasta ahora la serie, diría que la termines porque no cuesta nada ver seis capítulos y cierra bastante bien. Si no la viste, qué se yo, es una serie de bandas carcelarias sin demasiado trasfondo real más que luchas de poder.

QUOTE

"Solo después de haberlo perdido todo somos libres para hacer lo que queramos".

— Chuck Palahniuk

Otros enlaces

  1. De los mejores disfraces de parejas que vi: uno de lámpara y otro de polilla.
  2. Hace unos días me crucé con un tiktoker que deja que la suerte decida cómo hacer sus sánguches para el almuerzo y me parece una genialidad.
  3. Disculpá, ¿me tomarías una foto?
  4. Viste que yo de fútbol cero, pero este pibe cantando canciones de cancha en piano y explicándole a un hermano brasileño en qué momento se suelen cantar es precioso.
  5. Un interesante análisis sobre el surgimiento de los poetas de Instagram.
  6. Esto pasa cuando tirás una piedra a un volcán desde una gran altura.
  7. Fotógrafos de todo el mundo comparten sus mejores fotos de la Vía Láctea.
  8. Una increíble entrevista a Tita Merello.
  9. ¿Alguna vez vieron conejitos bebés? Yo no y estoy que me muero del amor.
  10. ¿Qué comerían los sobrevivientes de una guerra nuclear?
POEMA DE LA SEMANA

 

en la mesa un taper
de frutas podridas
la naturaleza es morir
un día cualquiera
antes del almuerzo

tomo aire y pido
a mi espíritu
que no me abandone

no sé cómo se hace
pero voy a rezar
las paredes me hablan.

– Walter Lezcano

Outro

Hola, ser del bien que se fuma todo observando, ¿cómo estás?

Yo super. Recién me levanto de la classic siesta del sábado después de haber comido un asado con amigos al mediodía y ahora me voy al cumpleaños sorpresa que le organizamos a mi mamá porque cumple 60. Fin de semana de joda en joda.

Como probablemente te habrás dado cuenta, la semana pasada hice lío. No borré lo que había escrito la edición anterior de Drexler así que básicamente salió un título que hacía alusión a Fogwill, después un texto de Drexler donde contaba cómo había sido su show en el Gran Rex y después el de Fogwill pegadito.

Cuando comenté que había visto Midnight Mass, esta serie de terror que no me gustó demasiado, varios me recomendaron Servant, una producción de Apple TV que me atrajo rápidamente porque uno de los personajes es interpretado por Rupert Grint, quien interpretó a Ron en las películas de Harry Potter y, como todo amante de Harry, también amo a Rupert. La arranqué con ganas, me venía gustando, pero hubo algo que me cagó la vida: pensé que era una miniserie y tiene tres temporadas. Me la bajó bastante porque estoy en épocas de series cortitas, pero seguro la voy a continuar porque viene bien.

Bueno, te dejo para que disfrutes el domingo full harinas y comidita rica.

Como siempre te digo, observando es gratis, pero no barato. Si querés ayudarme, podés colaborar mensualmente, comprarme un cafecito o recomendándolo en tus redes.

Gracias por estar del otro lado.

Te mando un beso grande,

Axel

¿Querés modificar la manera en la que recibís observando?
Podes actualizar tus preferencias o desuscribirte.